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Recopilación conjunta mas de 400 fotos de Silo - Descarga y Album online



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El sentido de la vida - Silo



Agradezco la oportunidad que me dan de discutir con ustedes algunos puntos de vista referentes a aspectos relevantes de nuestra concepción sobre la vida humana. Digo discutir porque esto no va a ser una disertación, sino que va a ser un intercambio.

Un primer punto de vista a considerar es aquel al que apunta todo nuestro planteamiento. ¿Es que nuestro objeto de estudio es el mismo objeto que estudian las ciencias? Si se tratara del mismo, las ciencias precisamente tendrían la última palabra.

Nuestro interés está puesto en la existencia humana, pero no en la existencia humana como hecho biológico o social (ya que con respecto a ese punto hay ciencias que le dedican su esfuerzo), sino a la existencia humana como registro cotidiano, como registro diario personal. Porque, aunque alguien se pregunte por el fenómeno social e histórico que es constitutivo del ser humano, ese alguien hará tal pregunta desde su vida cotidiana; lo hará desde su situación; lo hará impulsado por sus deseos, sus angustias, sus necesidades, sus amores, sus odios; lo hará impulsado por sus frustraciones, sus éxitos; lo hará desde algo anterior a la estadística y a la teorización; lo hará desde la vida misma.

Y, ¿qué es lo común y, al mismo tiempo, lo particular en toda existencia humana? La búsqueda de la felicidad y la superación del dolor y el sufrimiento es lo común y lo particular de toda existencia humana. Es la verdad registrable para todos y cada uno de los seres humanos.

Ahora bien, ¿cuál es esa felicidad a la que aspira el ser humano? Ella es lo que el ser humano cree. Esta afirmación, un tanto sorprendente, se basa en el hecho de que las personas se orientan hacia imágenes o ideales felicitarios diferentes. Es más, el ideal de felicidad cambia con la situación histórica, social y personal. De ello concluiremos que el ser humano busca lo que cree que lo hará feliz, y de acuerdo con ello lo que cree que lo alejará del sufrimiento y el dolor.

Dada la aspiración de felicidad, aparecerán las resistencias del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo podrán vencerse estas resistencias? Antes debemos preguntarnos por la naturaleza de las mismas.

El dolor para nosotros es un hecho físico. Todos tenemos experiencias del mismo. Es un hecho sensorial, corporal. El hambre, las inclemencias naturales, la enfermedad, la vejez, producen dolor. Y ése es el punto en que nosotros diferenciamos de fenómenos que nada tienen que ver con lo sensorial. Únicamente el avance de la sociedad y la ciencia es el que hace retroceder el dolor. Y ése es el campo específico en el que pueden desarrollar sus mejores esfuerzos los reformadores sociales, los científicos y por sobre todo los mismos pueblos generadores del progreso del que se nutren tales reformadores y tales científicos.

El sufrimiento, en cambio, es de naturaleza mental. No es un hecho sensorial del mismo tipo del dolor. La frustración, el resentimiento, son estados de los que también tenemos experiencia, y que no podemos localizar en un órgano específico, o en un conjunto de ellos. ¿Es que aun siendo de naturaleza diferente actúan entre sí el dolor y el sufrimiento? Por cierto que el dolor motiva también al sufrimiento. En tal sentido, el avance social y el avance de la ciencia hacen retroceder un aspecto del sufrimiento. Pero específicamente, ¿dónde hallaremos la solución para hacer retroceder el sufrimiento? Esto lo hallaremos en el sentido de la vida, y no hay reforma ni avance científico que aleje el sufrimiento que da la frustración, el resentimiento, el temor a la muerte, y el temor en general.

El sentido de la vida es una dirección a futuro que da coherencia a la vida, que permite encuadre a sus actividades y que la justifica plenamente. A la luz del sentido aún el dolor en su componente mental y el sufrimiento en general, retroceden y se empequeñecen interpretados como experiencias superables.

Entonces, ¿cuáles son las fuentes del sufrimiento humano?. Son las que producen contradicción. Se sufre por vivir situaciones contradictorias, pero también se sufre por recordar situaciones contradictorias y por imaginar situaciones contradictorias.

Estas fuentes de sufrimiento han sido llamadas las tres vías del sufrimiento, y ellas pueden modificarse de acuerdo con el estado en que se encuentre el ser humano respecto del sentido de la vida. Tendremos que examinar brevemente estas tres vías para luego hablar del significado y la importancia del sentido de la vida.

(Pregunta poco audible en la grabación)
Es claro que las agrupaciones humanas, por ejemplo, son estudiadas por la sociología. Así como las ciencias pueden estudiar los astros o los microorganismos. También la biología y la anatomía, la fisiología, estudian al cuerpo humano desde diferentes puntos de vista. La Psicología estudia el comportamiento psíquico. Todos estos que estudian (los estudiosos y los científicos), no estudian su propia existencia. No hay una ciencia que estudie la propia existencia. La ciencia nada dice acerca de la situación que le acontece a una persona cuando llega a su casa y allí recibe un portazo, un mal trato, o una caricia.

Nosotros nos interesamos, justamente, por la situación de la existencia humana, y por ello no es competencia nuestra las discusiones que pueda tener la ciencia. Y también observamos que la ciencia tiene serias falencias, serias dificultades para definir lo que pasa en la existencia. Qué sucede en la existencia humana; cuál es la naturaleza de la vida humana con respecto al sentido; cuál es la naturaleza del sufrimiento y del dolor; cuál es la naturaleza de la felicidad; cuál es la naturaleza de la búsqueda de la felicidad. Estos son objetos de nuestro estudio, de nuestro interés. Desde ese punto de vista podría decirse que nosotros tenemos una posición frente a la existencia, una posición frente a la vida, y no una ciencia referida a estas cosas.

(Pregunta poco audible en la grabación)
Es claro que nosotros hemos puesto énfasis en esto que la gente busca, aquello que cree que es la felicidad. El punto está en que se cree una cosa y mañana se cree otra. Si examinamos en nosotros mismos lo que creíamos que era la felicidad a los doce años y en el día de hoy, veremos el cambio de perspectiva; así mismo si consultamos a diez personas, seguiremos viendo esa diversidad de puntos de vista. En la edad media se tenía una idea general de la felicidad distinta a la época de la revolución industrial, y en general los pueblos y los individuos varían en su búsqueda de la felicidad. No está para nada clara la felicidad en cuanto objeto. Parece que no existiera tal objeto. Es más bien un estado de ánimo el que se busca y no un objeto tangible.

A veces a esto se lo confunde en una determinada forma de propaganda que presenta un jabón como la felicidad misma. Desde luego, pero todos comprendemos que, en realidad, se está tratando de describir un estado, el estado de felicidad, pero no tanto el objeto porque que nosotros sepamos, no existe tal objeto. Por consiguiente, no está claro qué cosa sea el estado de felicidad. Nunca se lo ha definido convenientemente. Es una suerte de escamoteo que se ha hecho y para la gente no ha quedado nada claro. Bien, así es que seguiremos avanzando a menos que haya alguna otra pregunta...

(Pregunta poco audible en la grabación)
Esta última pregunta es con respecto al progreso del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo es que el dolor va superándose con el avance de la sociedad y la ciencia y el sufrimiento no se supera paralelamente?

Hay alguna gente que sostiene que el ser humano no ha avanzado para nada. Es obvio que el ser humano ha avanzado en su conquista científica, en su conquista de la naturaleza, en su desarrollo. Está bien, hay desarrollos de las civilizaciones que son desparejos, de acuerdo, hay problemas de todo tipo, pero el ser humano y su civilización han avanzado. Eso es evidente. Recuerden ustedes otras épocas donde una bacteria hacía estragos, y hoy una droga suministrada a tiempo soluciona el problema rápidamente. Media Europa sucumbió en un momento por una peste de cólera. Eso ha sido superado. Viejas y nuevas enfermedades son combatidas y seguramente serán derrotadas. Las cosas han cambiado y han cambiado mucho. Pero es claro que en materia de sufrimiento una persona de hace cinco mil años y una persona actual, registran y sufren las mismas decepciones, registran y sufren temores, registran y sufren resentimientos. Lo registran y lo sufren como si para ellos no hubiera existido historia, como si en ese campo cada ser humano fuera el primer ser humano. El dolor va retrocediendo con aquellos avances, pero el sufrimiento no se ha modificado en el ser humano, no se han tenido adecuadas respuestas con respecto a esto. Y en ese sentido hay una cosa despareja. Pero, ¿cómo podríamos decir que el ser humano no ha avanzado? Tal vez porque haya avanzado lo suficiente hoy se esté haciendo este tipo de preguntas y también por eso se esté tratando de dar respuesta a esos interrogantes que probablemente en otra época no hubiera sido necesario hacer. Las tres vías del sufrimiento no son sino tres vías necesarias para la existencia humana, pero que han sido distorsionadas en su normal funcionamiento. Trataré de explicarme.

Tanto la sensación de lo que ahora vivo y percibo, como la memoria de lo que he vivido y la imaginación de lo que podría vivir, son vías necesarias a la existencia humana. Cercenemos algunas de estas funciones y la existencia se desarticulará. Acabemos con la memoria y perderemos hasta el mismo manejo de nuestro cuerpo. Eliminemos la sensación y perderemos la regulación del mismo. Detengamos la imaginación y no podremos orientarnos en ninguna dirección. Estas tres vías que son necesarias a la vida, pueden ser distorsionadas en su funcionamiento convirtiéndose en enemigas de la vida, en portadoras de sufrimiento. Así, sufrimos cotidianamente por lo que percibimos, por lo que recordamos y por lo que imaginamos.

Hemos dicho en otras oportunidades que se sufre por vivir en una situación contradictoria tal como la de querer hacer cosas que se oponen entre sí. También sufrimos por temor a no lograr lo que deseamos a futuro, o por temor a perder lo que tenemos. Y, desde luego, sufrimos por lo que hemos perdido, por lo que no hemos logrado, por aquello que ya sufrimos antes, por aquella humillación, aquel castigo, aquel dolor físico que quedó en el pasado, por aquella traición, por aquella injusticia, por aquella vergüenza. Y esos fantasmas que llegan del pasado son vividos por nosotros como si fueran hechos presentes. Ellos, que son las fuentes del rencor, del resentimiento y la frustración, condicionan nuestro futuro y hacen perder la fe en nosotros mismos.

Discutamos el problema de las tres vías del sufrimiento.

Si las tres vías son las que posibilitan la vida, ¿cómo es que se han ido distorsionando? Si se supone que el hombre va buscando la felicidad, debiera ir adecuándose para ir manejando estas tres vías a su favor. Pero, ¿cómo es que de repente esas tres vías son precisamente sus principales enemigas? Parece ser que en el momento en que se amplió la conciencia del ser humano, cuando todavía no era un ser muy definido, parece ser que allí mismo, al ampliarse su imaginación, al ampliarse su memoria y su recuerdo histórico, al ampliarse su percepción del mundo en que vivía, en ese mismo momento, al ampliarse una función surgió la resistencia. Tal cual sucede en las funciones internas. Como cuando tratamos de movernos en una actividad nueva, encontramos resistencia. Del mismo modo que se encuentra resistencia en la naturaleza. En el mismo instante que llueve y cae el agua y va por los ríos y encuentra resistencia a su paso, en ese vencimiento de las resistencias llega finalmente a los mares.

El ser humano en su desarrollo, va encontrando resistencias. Y al encontrar resistencias se fortalece y al fortalecerse integra dificultades y al integrarlas las supera. Y entonces todo este sufrimiento que ha ido surgiendo en el ser humano en su desarrollo, ha sido también un fortalecimiento del ser humano por encima de ello. De modo que en etapas anteriores esto del sufrimiento ha de haber contribuido al desarrollo, en el sentido de crear condiciones justamente para superarlo.

Nosotros no aspiramos al sufrimiento. Nosotros aspiramos a reconciliarnos incluso con nuestra especie, que tanto ha sufrido, y gracias a la cual nosotros podemos hacer nuevos despliegues. No ha sido inútil el sufrimiento del hombre primitivo. No ha sido inútil el sufrimiento de generaciones y generaciones que han estado limitadas por esas condiciones. Nuestro agradecimiento es para aquellos que nos precedieron no obstante su sufrimiento, porque gracias a ellos podemos intentar nuevas liberaciones.

Éste es el punto acerca de cómo el sufrimiento no nació de súbito, sino con el desarrollo y la ampliación del hombre. Pero es claro que nosotros no aspiramos, como seres humanos, a seguir sufriendo, sino a avanzar sobre esas resistencias integrando un nuevo camino en este desarrollo.

Pero hemos dicho que hallaremos la solución al problema del sufrimiento en el sentido de la vida, y hemos definido a ese sentido como la dirección a futuro que da coherencia, que permite encuadrar actividades y que justifica plenamente a la existencia. Esta dirección a futuro es de máxima importancia por cuanto, según hemos examinado, si se corta esta vía de la imaginación, esta vía del proyecto, esta vía del futuro, la existencia humana pierde dirección y ello es fuente de inagotable sufrimiento.

Es claro para todos que la muerte aparece como el máximo sufrimiento del futuro. Es claro, en esa perspectiva, que la vida tiene carácter de cosa provisoria. Y es claro que, en ese contexto, toda construcción humana es una inútil construcción hacia la nada. Por ello, tal vez, el apartar la mirada del hecho de la muerte haya permitido cambiar la vida como si la muerte no existiera... Quien piensa que todo termina para sí con la muerte, podrá alentarse con la idea de que será recordado por sus espléndidas acciones, que no se olvidarán de él sus seres queridos o, tal vez, las generaciones venideras. Y, aunque esto fuera así, todos marcharían finalmente hacia una nada absurda que interrumpiría todo recuerdo. También podría pensarse que lo que uno hace en la vida no es sino responder a necesidades del mejor modo posible. Pues bien, ya se acabarán esas necesidades con la muerte y habrá perdido sentido toda lucha por salir del reino de la necesidad. Y se podrá decir que la vida personal carece de importancia en la vida humana, que por lo tanto la muerte personal no tiene significado. Si tal fuera el caso, tampoco tendría significado la vida ni las acciones personales. No se justificaría ninguna ley, ningún compromiso, y no habría, en esencia, mayores diferencias entre las acciones benéficas y las malvadas.

Nada tiene sentido si todo termina con la muerte. Y, si ése es el caso, el único recurso posible para transitar por la vida, es animarse con sentidos provisorios, con direcciones provisorias a las cuales aplicar nuestra energía y nuestra acción. Tal es lo que sucede habitualmente, pero para ello es necesario proceder negando la realidad de la muerte, es necesario hacer como si ella no existiera.

Si se pregunta a alguien qué sentido tiene para él la vida, probablemente responderá por su familia, o por él prójimo, o por una determinada causa que según él justifique la existencia. Y, esos sentidos provisorios, habrán de conferirle dirección para afrontar la existencia, pero a poco que surjan problemas con los seres queridos, a poco que se produzca una desilusión con la causa abrazada, a poco que algo cambie en el sentido elegido, el absurdo y la desorientación volverán por su presa.

Por último, sucede con los sentidos o las direcciones provisorias de vida que en el caso de alcanzarse ya pierden referencia y, por lo tanto, dejan de ser útiles para más adelante y, en el caso de no alcanzarse, dejan de ser útiles como referencia. Por cierto que luego del fracaso de un sentido provisorio siempre queda la alternativa de poner un nuevo sentido provisorio, tal vez en oposición al que fracasó. Así, de sentido en sentido se va borrando, a medida que pasan los años, todo rastro de coherencia y con ello aumenta la contradicción y, por tanto, el sufrimiento.

La vida no tiene sentido si todo termina con la muerte. Pero, ¿es cierto que todo termina con la muerte?. ¿Es cierto que no se puede lograr una dirección definitiva que no varíe con los accidentes de la vida?, ¿cómo se ubica el ser humano frente al problema de que todo termina con la muerte? Examinémoslo, pero luego de discutir lo dicho hasta aquí.

(Intervalo y discusión)

Así como destacamos tres vías del sufrimiento observamos también cinco estados con referencia al problema de la muerte y la trascendencia. En estos cinco estados se puede ubicar cualquier persona.

Hay un estado en que una persona tiene evidencia indudable dada por propia experiencia, no por educación o ambiente. Para ella es evidente que la vida es un tránsito y que la muerte es un escaso accidente.

Otros tienen la creencia de que el ser humano va a no sé que trascendencia, y esta creencia la tienen dada por educación, dada por ambiente, no por algo sentido, experimentado, no por algo evidente para ellos, sino por algo que les enseñaron y que ellos aceptan sin experiencia alguna.

Hay un tercer tipo de ubicación frente al sentido de la vida y es el de aquellas personas deseosas de tener una fe o tener una experiencia. Ustedes se deben haber encontrado con muchas personas que dicen: “Si yo pudiera creer en ciertas cosas, mi vida sería diferente”. Hay muchos ejemplos a mano. Gentes a las cuales les han sobrevenido muchos accidentes, muchas desgracias, y que se han sobrepuesto a esos accidentes, a esas desgracias, porque o tienen fe o tienen un registro de que todo esto, por transitorio o provisorio, no es el agotamiento mismo de la vida sino en todo caso una prueba, una resistencia que de algún modo hace crecer en el conocimiento. Incluso pueden haber encontrado gentes que acepten el sufrimiento como un recurso de aprendizaje. No es que busquen el sufrimiento (no como otros, que parece que tuvieran una especial afición por el sufrimiento). Estamos hablando de aquellos que simplemente, cuando se da tal cosa, sacan la mejor partida de ello. Gentes que no andan buscando el sufrimiento, todo lo contrario, sino que dada la situación lo asimilan y lo integran y lo superan.

Bien. Hay gentes, entonces, que se ubican en ese estado: no tienen fe, no tienen ninguna creencia, pero desearían tener algo que les diera aliento y le diera dirección a su vida. Sí, esas personas existen.

Hay también aquellos que sospechan intelectualmente la posibilidad de que exista un futuro tras la muerte, que exista una trascendencia. Simplemente lo consideran posible y no tienen ninguna experiencia de trascendencia ni tampoco tienen ningún tipo de fe, ni tampoco aspiran a tener experiencia ni a tener fe. Seguramente conocen a esas personas.

Y hay, por último, aquellos que niegan toda posibilidad de trascendencia. También ustedes reconocerán aquí personas, y probablemente entre ustedes haya muchos, que piensan así.

De manera que con diferentes variantes cada uno puede efectivamente ubicarse como aquellos que tienen evidencia y para ellos es indudable esto de la trascendencia, o bien como aquellos que tienen fe porque así la asimilaron cuando pequeños, o bien aquellos otros que quisieran tener una experiencia o una fe, o aquellos otros más que la consideran una posibilidad intelectual sin hacerse mayores problemas, y estos otros que la niegan.

Pero aquí no terminamos con el punto de ubicación frente al problema de la trascendencia. Hay, al parecer, diferentes profundidades en esto de ubicarse frente al problema de la trascendencia. Hay quienes incluso dicen que tienen una fe, lo afirman, pero esto que dicen no responde efectivamente a lo que experimentan. Nosotros no decimos que ellos mientan, decimos que esto lo dicen superficialmente. Dicen tener una fe, pero mañana pueden no tenerla.

Así es que observamos diferentes grados de profundidad en estas cinco posturas y, por lo tanto, en la movilidad o la firme convicción en cuanto a lo que se postula. Hemos conocido gentes que eran devotas, creyentes de una fe, y al morirse un familiar, al morirse un ser querido, desapareció toda la fe que decían tener y cayeron en el peor de los sin sentidos. Esa fe era una fe de superficie, una fe de mampostería, una fe periférica. En cambio, aquellos otros a los cuales sobrevinieron grandes catástrofes y afirmaron precisamente su fe, todo les resultó diferente.

Hemos conocido gentes que estaban convencidas de la inexistencia total de la trascendencia. Uno muere y desaparece. Por así decir, ellos tenían fe en que todo se acababa con la muerte. Es claro que en alguna ocasión, caminando cerca de un cementerio han apurado el paso y se han sentido inquietos... ¿cómo se compatibiliza todo esto con la convicción cierta de que todo termina con la muerte? De este modo, hay gentes que aun en la negación de la trascendencia están ubicadas en una situación muy superficial.

Así, pues, uno puede ubicarse en cualquiera de estos estados, pero también uno puede ubicarse en distintas profundidades. En ciertas épocas de nuestra vida hemos creído una cosa respecto de la trascendencia, y luego otra. Cambió, esto es móvil. Ésta no es una cosa estática. No solo en épocas distintas de nuestra vida sino en situaciones. Cambia nuestra situación y cambia nuestra creencia con respecto al problema de la trascendencia. Es más: cambia de un día a otro. A veces a la mañana estoy creyendo una cosa determinada, a la tarde ya no. Y esto que parece ser de suma importancia porque hace a la orientación de la vida humana, es algo demasiado variable. Y al fin nos provocará desconcierto en la vida cotidiana.

En esos cinco estados y grados se emplaza el ser humano, ¿pero cuál debería ser el correcto emplazamiento? ¿Es que existe acaso un correcto emplazamiento, o es que estamos simplemente describiendo problemas sin dar solución? ¿Es que podemos sugerir cuál es el mejor emplazamiento frente al problema?

Algunos dicen que la fe es algo que está o no está en las personas, que brota o que no brota. Pero observen ese estado de conciencia. Alguien puede no tener fe en absoluto, pero también puede desear, sin fe y sin experiencia, obtener eso. Puede inclusive comprender intelectualmente que tal cosa es interesante, que puede valer la pena orientarse en esa dirección. Pues bien, cuando eso comienza a suceder es porque algo ya se está manifestando en esa dirección.

Quienes logran esa fe o esa experiencia trascendente, aunque no puedan definirla en términos precisos como no se puede definir el amor, reconocerán la necesidad de orientar a otros hacia el sentido, pero jamás tratarán de imponer su paisaje a quienes no lo reconozcan.

Y así, coherentemente con lo enunciado, declaro ante ustedes mi fe y mi certeza de experiencia respecto a que la muerte no detiene el futuro, que la muerte, por lo contrario, modifica el estado provisorio de nuestra existencia para lanzarla hacia la trascendencia inmortal. Y no impongo mi certeza ni mi fe, y convivo con aquellos que se encuentran en estados diferentes respecto del sentido, pero me obligo a brindar solidariamente el mensaje que reconozco hace feliz y libre al ser humano. Por ningún motivo eludo mi responsabilidad de expresar mis verdades aunque éstas fueran discutibles por quienes experimentan la provisoriedad de la vida y el absurdo de la muerte.

Por otra parte, jamás pregunto a otros por sus particulares creencias y, en todo caso, aunque defino con claridad mi posición respecto a este punto, proclamo para todo ser humano la libertad de creer o no creer en Dios y la libertad de creer o no creer en la inmortalidad.

Entre miles y miles de mujeres y hombres que codo a codo, solidariamente, trabajan con nosotros, se suman ateos y creyentes, gentes con dudas y con certezas y a nadie se pregunta por su fe y todo se da como orientación para que decidan por sí mismos la vía que mejor aclare el sentido de sus vidas.

No es valiente dejar de proclamar las propias certezas, pero es indigno de la verdadera solidaridad tratar de imponerlas.


MÉXICO D.F., 10 DE OCTUBRE DE 1980
INTERCAMBIO CON UN GRUPO DE ESTUDIOS

Link al video: Quien muere ante de morir, no morira jamás




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Cuento: "El Sentido"


“Se supone con un grado muy alto de certeza, que en todas las épocas y culturas, los seres humanos han observado al llegar a la madurez, que el tiempo había transformado su cuerpo, que algunos seres queridos habían muerto y que eso inevitablemente les iba a ocurrir a ellos también.

Ante esto, pueden haber pensado, como una consecuencia lógica inexorable, que no tenía sentido seguir preguntándose cosas y respondiéndose, queriendo lograr afectos o posiciones como si fueran para siempre.

Lo único coherente con esa verdad con la que contaban de allí para adelante, era parar de ilusionarse con un futuro ilimitado. A partir de ese momento, ninguna cosa tenía sentido, de todas las que se les pudieran ocurrir.

Entonces, elegían quedarse quietos. Quietos por dentro. No querían correr más detrás de nada. Era aceptar el fracaso con dignidad, sin negarlo más.

Algunos dijeron simplemente, así son las cosas, pero de la boca para afuera.
Alguno, de acuerdo con lo que pensaba, intentó quedarse quieto internamente, no tratar de engañar más a su fantasma, porque eso fatiga demasiado y es inútil.

Es posible que algunos seres humano de todas las épocas, en ese quedarse quietos, alguna vez se sentaron solos bajo un árbol o en el piso de una cueva que servía de refugio, en la prehistoria por ejemplo, cerraron los ojos y escucharon el Silencio por primera vez.

Y se enamoraron del Vacío.

Y sintieron algo en su corazón que los llenaba de congoja y a la vez los colmaba de alegría.

La congoja tenia justificación, porque todas las ilusiones se estaban rompiendo en pedazos. Todo lo que creían de si mismos y del mundo se estaba quebrando dolorosamente y comprendían que se quedaban solos, sin salida porque su futuro inevitable era desaparecer para siempre.

¿Sin embargo, porqué sentían hombres y mujeres esa alegría tan grande, esa felicidad nueva tan inmensa?

Nada sabemos nosotros sobre eso.

Pero cada uno de ellos estaba solo con esa quietud y no tenía a quien preguntarle estas cosas, aunque hubiera alguien a su lado.

Porque ya las preguntas y las respuestas habían sido descartadas de su mente, junto con todo lo demás imaginable, porque todo se había convertido en provisorio, hasta el saber.
Se había acabado la mentira.

Probablemente muchos hombres en cualquier parte de la tierra y en cualquier época, primero se extrañaron por esa alegría sin razón.

Y simplemente porque les gustó, volvieron a sentarse bajo ese árbol o en el fondo de la cueva.
Cuando estaban en otras actividades, seguramente se sentían atraídos por esos lugares, como si oyeran que estos, alegremente, con una seducción amorosa que les hablaba a sus entrañas, los invitaran a volver.

Así poco a poco fueron descubriendo la quietud en el interior de su corazón y de su mente.

Por curiosidad, por explorar esa parte del mundo que no habían mirado antes, fueron tanteando con la atención distintos lugares internos.

Por casualidad y porque abandonaron la búsqueda de la felicidad para siempre, encontraron la enorme felicidad en el presente, la que les daba el recogerse en el fondo del corazón y quedarse quietos, inmóviles, cuidadosamente silenciosos, descansando en la alegría.

Pueden haber ocurrido millones de historias parecidas, a las que siguieron también millones de caminos distintos en todas las épocas, pero no es extraño pensar, que el desarrollo interno del espíritu, sea una parte “normal” de la evolución del hombre, un hombre que considera a la muerte como algo realmente posible para él y decide no mentirse, no ilusionarse más con falsas esperanzas.

Un ser humano en el que el resultado de su reflexión es más fuerte que su miedo.

Como ustedes habrán observado, continuó el visitante en tono de conferencia y con una seguridad fuera de lo común, es este sin ninguna duda, un ejercicio imaginativo, que intenta apresar en una imagen, la universalidad existencial que une a los seres humanos y que da origen inevitablemente, a aquella Experiencia Interior que lo conecta con un espacio y un tiempo, donde se vive en verdadera plenitud.

Vale decir que, partiendo de un proceso simple, por el que va a pasar cualquier ser humano en cualquier época, podemos suponer con cierto rigor de verdad, que si alguien llega a admitir profundamente la presencia del tiempo en su vida y en el mundo ( y decide no engañarse más con respecto a la permanencia de las cosas ) , necesariamente hace stop, detiene su imaginación movida por el miedo y esta, entonces, no intenta más perseguir las cosas como antes.

Ese hombre sin ilusiones se propone ser feliz en el descanso que produce el maravilloso estado interno que ha descubierto.

Ya no le importa nada verdaderamente.
Ni del mundo externo ni del interno.

No puede perder nada, porque nada es de él para siempre.
Ahora sabe con certeza, que él mismo no es para siempre y por lo tanto, todo es provisorio.

¿Que queda sino descansar en la quietud?

¿Que queda sino escuchar ese llamado inexplicable? ”

Al llegar a ese punto, sin apuro, el visitante que estaba de paso, se sentó cómodamente y dijo con voz amable y en tono risueño:

“Cuentan que un anciano, que estaba en silencio en su casa, en una vieja silla de respaldo alto, que aceptaba la impermanencia de las cosas (y era cierto porque ya no intentaba retenerlas para sí), fue invadido por una luz muy clara, muy hermosa .

Nadie supo en el pueblo por qué hubo un fuerte resplandor, pero cuando el anciano les contó lo que le había sucedido, todos sintieron que era eso lo que más querían.

Era eso con seguridad lo que querían que les pasara, aunque en verdad, no podían decir por qué, porque no tenía ninguna relación con las cosas de la vida.

Si alguien les hubiera preguntado antes de este suceso, qué era lo que más querían , ni se les hubiera ocurrido mencionar esa luminosidad, ni esa quietud.

Y quizás por esa luz, o porque todos estabas compartiendo una misma experiencia nueva, o por ambas cosas a la vez, a partir de ese momento, los pobladores de aquel lugar comenzaron a ser más felices .

Vivían con una alegría que no podían llamar humana, en el sentido corriente que tiene la palabra.

Eran personas que amaban el momento en que podían estar muy quietos en esa gloria sin nombre.

Se pasaban datos respecto a lugares silenciosos. Se invitaban para sentir la luz juntos, en las casas más alejadas del centro del poblado.

Las cosas empezaron a ser de uso común y era muy difícil escuchar a alguien hablar de “lo mío” y de lo que había hecho.

Era un pueblo donde la gente, poco a poco, se fue quedando callada.

Se solía ver a menudo, alguien parado en medio de la calle o sentado en la plaza, por un rato.

Se quedaban con los ojos cerrados, con una expresión calma en la cara, respirando de un modo que no parecía que respiraban.

No había apuro por llegar a alguna parte, pero sin embargo la gente estaba muy despierta, atendía a sus necesidades, era cuidadosa de lo que necesitaban los demás y sin embargo se mantenía independiente.

Para darles una idea de cómo era la vida en ese pueblo, les cuento por ejemplo, que una tarde vimos tres personas en una esquina, mirando muy callados una hoja.

Era la hoja de un árbol, que un niño mostraba en la palma de la mano .

Se miraban entre ellos muy calmos y sonreían, muy silenciosos, muy serenos. Así pasaron un buen rato, entre el recogimiento y el asombro.

Uno de ellos, tocó delicadamente la hoja con la punta de los dedos y comenzaron a correrle muchas lágrimas por las mejillas.

Y sin embargo, sonreía. Sonreía con una alegría, que según contó más tarde, era de agradecimiento.

Ese día en el pueblo, el aire había estado muy fresco y transparente desde la mañana.

Continuará...

Gracias
Juan.


Link al audio Cuento - El Sentido


Link al video La sospecha del Sentido




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Silo - Acto público Bombay, India 1981



PLAYAS DE CHOWPATTY. BOMBAY, INDIA, 1 DE NOVIEMBRE DE 1981

En un pequeño pueblo campesino al pie de los montes más altos de Occidente, en la lejana Sudamérica, dimos nuestro primer mensaje.

¿Qué dijimos entonces?

Dijimos: sin fe interna, sin fe en uno mismo, hay temor; el temor produce sufrimiento; el sufrimiento produce violencia; la violencia produce destrucción. Por ello, la fe en uno mismo supera la destrucción.

Y también dijimos: hay muchas formas de violencia y destrucción. Hay una violencia física, una violencia económica, una violencia racial, una violencia religiosa, una violencia psicológica y una violencia moral. Y denunciamos las formas de violencia y entonces nos dijeron que debíamos callarnos. Y nos callamos, pero antes explicamos: “Si es falso lo que hemos dicho, pronto desaparecerá. Si es verdadero, no habrá poder en el mundo capaz de detenerlo”.

Pasaron 12 años de silencio y ahora hablaremos nuevamente y nos escuchan miles y miles en los distintos continentes de la Tierra.

Y en el Occidente cínico, ahora nos dicen: “¿Cómo puede ser que alguien te escuche si no prometes dinero, ni prometes la felicidad; ni haces milagros, ni curas; si no eres un maestro, si eres simplemente un hombre como todos?”. “¿Nada hay de extraordinario en ti: no eres un ejemplo a seguirse, no eres un hombre sabio o alguien que ha descubierto una nueva verdad... Y ni siquiera hablas nuestra propia lengua. ¿Cómo es posible que alguien quiera escucharte?”

¡Oh!, ¡hermanos del Asia, ellos no entienden la voz que habla de corazón a corazón!

Ellos han logrado un cierto nivel de desarrollo material. Han logrado un nivel material que también nosotros necesitamos. Pero queremos desarrollo y progreso sin su suicidio, sin su alcoholismo, sin su drogadicción, sin su locura, sin su violencia, su enfermedad y su muerte.

Nosotros somos gentes comunes, pero no somos cínicos y cuando hablamos de corazón a corazón, los hombres buenos en todas las latitudes nos entienden y nos quieren.Y ¿qué decimos hoy desde India, palpitante corazón del mundo? Desde India cuya reserva espiritual ha sido enseñanza y respuesta para un mundo de mente enferma. Decimos: “¡Trata a los demás como quieres que te traten a ti!”. No hay acto humano superior a éste, no hay moral más elevada que ésta. Cuando el ser humano comprende esto y lo lleva a la práctica en cada día y en cada hora de su día, progresa y hace progresar a otros con él.

La Tierra se deshumaniza y se deshumaniza la vida y la gente pierde fe en sí misma y en la vida. Por ello, humanizar la Tierra es humanizar los valores de la vida. ¿Qué cosa hay más importante que superar el dolor y el sufrimiento en los demás y en uno mismo? Hacer progresar la ciencia y el conocimiento es un valor si va en la dirección de la vida. La generación y distribución justa de los medios de subsistencia; la medicina; la educación; la formación de intelectuales con sensibilidad social, son tareas que deben emprenderse con el entusiasmo y la fe que merecen toda obra que lucha por superar el dolor en los demás.

Bueno es todo lo que mejora la vida. Malo es todo lo que se opone a la vida. Bueno es lo que une al pueblo. Malo aquello que lo desune. Bueno es lo que afirma: “Todavía hay futuro”. Malo es decir: “No hay futuro ni sentido en la vida”. Bueno es dar a los pueblos fe en ellos mismos. Malo es el fanatismo que se opone a la vida.

Humanizar la Tierra es humanizar también a quienes tienen influencia y decisión sobre otros para que escuchen la voz de los que necesitan superar la enfermedad y la pobreza. Nuestra Comunidad se inspira en las grandes enseñanzas que predican la tolerancia entre los hombres. Y esa tolerancia va más lejos, porque pone como el valor más alto de todo acto humano a este principio: “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”. Únicamente si se pone en práctica este principio opuesto a la insensibilidad, el egoísmo y el cinismo, se podrá comenzar a humanizar la Tierra.

Nuestra Comunidad es una fuerza moral tolerante y no violenta, que predica como valor más alto: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Éste es el impulso moral que se debe canalizar en las nuevas generaciones y que debe practicar quien verdaderamente desee comenzar a humanizar nuestra Tierra. Muchas personas quieren perfeccionarse, muchos quieren superar su confusión interior y su enfermedad espiritual y creen que pueden hacerlo cerrando los ojos al mundo en que viven, y yo digo que crecerán espiritualmente sólo en el caso de que comiencen por ayudar a otros a superar el dolor y el sufrimiento. Por ello proponemos actuar en el mundo: no abandonar el partido, ni la organización a la que se pertenece, todo lo contrario. Si uno cree que su organización puede contribuir a superar el dolor y el sufrimiento uno debe militar entusiastamente allí, y si allí hay defectos, uno debe empujar para corregirlos y convertirlos en instrumentos al servicio de la humanización. Porque si no se renueva la fe en uno mismo, en el sentido en que uno puede contribuir al progreso, y si no se renueva la fe en las posibilidades de cambio de los otros (aun cuando existan defectos), quedaremos paralizados ante el futuro y entonces sí, triunfará la deshumanización de la Tierra.

Formar comunidades de familia, de compañeros de trabajo, de amigos, de vecinos; formarlas en las ciudades y los campos como fuerza moral que dé fe en sí mismos a los individuos y los conjuntos humanos, será crecer espiritualmente mirando el rostro de tu hermano para que también crezca. Y si crees en Dios, considera su infinita bondad y su designio para que el ser humano se ponga un día en pie y honre a la Tierra humanizándola.

Debes empezar una vida nueva y debes tener fe en que puedes hacerlo. Para que esto sea posible, acompáñame en un acto libre, valiente y profundo que sea, además, un compromiso de reconciliación. Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: “Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí”, y explícales entonces, este mensaje de reconciliación. Quisiera repetir estas frases: “Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: ‘Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí’ y explícales entonces, este mensaje de reconciliación.”

Para todos, ¡paz, fuerza y alegría!

Link al video Silo Bombay (India) noviembre de 1981



Link presentación de fotos Silo India 1981



Link entrada relacionada Silo - Acto Publico. España 1981


Link entrada relacionada Presentaciones públicas de Silo



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La Alegoría de la Caverna - 2010



El guión del video Homo - Zapping está inspirado fundamentalmente en “La Alegoría de la Caverna” de Platón del libro “La República” escrito en el año 395 AC. Este se trata de una explicación metafórica sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento.

En ella Platón explica su teoría de cómo con cuatro tipos de conocimiento podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).

Describió en su alegoría de la caverna una vivienda cavernosa, en la cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver. Estos hombres encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados en tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.


Link al video Alegoría de la caverna Platón

Link Alegoría de la caverna: wikipedia


Homo - Zapping /Inspiración Platónica


En el mundo del Homo Zapping no hay más autoridad que la pantalla de la televisión, el individuo sólo cree en los reflejos que los medios de comunicación transmiten.

Link al video Homo - Zapping


PERSONAJES:

EL HOMBRE TELE-ESPECTADOR:

Como cualquier hombre contemporáneo se encuentra sentado en su sillón mirando la televisión, pero este en especial, simboliza el estado puro o cero del hombre (un estado inicial de la evolución social del hombre). En este momento inicial , el hombre tiene en sus manos el control remoto. De forma pasiva, totalmente sin expresión y sin reacción, comienza a ser moldeado por la televisión. Su capacidad de administrar los acontecimientos que lo rodean está condicionada a lo visible.



LA MUJER DE LA LÁMPARA:

Cansada de vivir constantemente atemorizada por la información radial, reacciona poniendo en tela de juicio “la realidad” que se transmite dentro de la pantalla televisión. Es la única que no posee ninguna tecnología avanzada más que una lámpara, que mínimamente ilumina la oscuridad del lugar. Atrevida y desafiante, decide enfrentar sus miedos. Prefiere arriesgar su vida ante los peligros que pueden estar acechando, que permanecer escondida y encerrada en aquella caja. Es entonces, cuando se ánima a salir, sin saber lo que le espera. ¿Qué habrá visto afuera? ¿Diría la verdad cuando vuelve o realmente tenía un plan siniestro como lo indicaría uno de los personajes?



EL HOMBRE DE LA RADIO :

De cierta forma es el líder , o la voz superior, entre sus compañeros. Es por eso que, tal vez, sujete la radio, siendo así el cuerpo transmisor de las noticias. Es también aquel que intenta retenerlos en el lugar; alegando que “ahí adentro están seguro”, sin la necesidad de enfrentamiento o búsqueda. La acción de su compañera es vista como una locura, y rápidamente la cataloga de suicida; porque ese enfrentamiento que propone se escapa de su normalidad, propone algo prohibido y supuestamente nocivo. Cuando ella vuelve, él no puede reflexionar lo sucedido, sus propias afirmaciones son puestas en duda. Creerle sería aceptar que toda su vida ha sido un engaño, que su existencia ha sido una broma. Tal vez está demasiado arraigado a lo que lo rodea, y mismo, a su visión del mundo; y en un acto de irracionalidad decide resolver la situación con violencia. Finalmente soluciona el conflicto, y todo vuelve a la normalidad del principio.



HOMBRE DEL PARCHE EN EL OJO:

Es el personaje mitad ciego y, tal vez, sea el más sumiso de los tres, pero a pesar de ello, algunas acciones le generan duda. Es tentado por las acciones y palabras de su compañera, pero rápidamente es abatido por las afirmaciones del Hombre de la Radio. Su participación es casi como espectador, desligando así el poder de la elección a los demás personajes.



HOMBRE TELE-ESPECTADOR FINAL:

Este tele-espectador ha perdido la tenencia del control remoto, y su rostro es una careta, se ha vuelto una configuración, un molde superficial que oculta en lo que se ha convertido: Una Realidad Televisiva.



Nota:

Sobre el contenido del blog y sus publicaciones se trata de aproximaciónes implica limitaciones de profundidad y amplitud. En muchos casos carece de la estructuración de nuestro método, por una parte. No defiende una hipótesis, por otra parte. Además, la fuente bibliográfica principal casi siempre utilizada es Internet en su versión gratuita, lo mismo vale para los enlaces como wikipedia y similares.

Aquí no agotamos ningún tema, al contrario lo invitamos a la búsqueda y a la profundización.








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El Manipulador



Los Caracteres Inmorales: el manipulador

Fernando A. García. Buenos Aires, 10 de agosto de 2010. Charla en el local Rebelión Humanista (La Comunidad para el Desarrollo Humano), Frías 262, Buenos Aires, el 14 de agosto de 2010.

Manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Diccionario de la R.A.E.)

Nuestra pasión por el comportamiento humano nos lleva a intentar retratar uno de los personajes más conspicuos del viejo mundo que se fue: el manipulador. Confiamos en que esto contribuya a identificarlo mejor cuando lo encontremos en museos o reservas naturales.

La manipulación es una de las formas que asume la violencia: es al menos violencia psicológica. Esto es así porque la manipulación presupone –como veremos- una cosificación de los otros, un intento de apropiación del todo por una parte de este, de concentración desproporcionada de poder decisorio, etc. La manipulación es intrínseca al sistema deshumanizante y violento, es parte de su modus operandi como lo son la censura, la represión, la discriminación, etc. Por lo tanto, esta se encuentra arraigada en el paisaje de formación de muchos, que se resignan a ser tanto víctimas como victimarios de la manipulación.

El manipulador es básicamente un cosificador: alguien que trata de usarnos como prótesis de su intención, controlando nuestra manera de pensar, de sentir o de actuar, según convenga a sus intereses. Dichos intereses son los personales, o bien los de la facción a la que pertenece. El manipulador puede hacer un uso retórico del interés conjunto, pero lo hace para manipular y porque asimila en mala fe el interés conjunto al interés propio o de parte.

Al manipulador no le interesa nuestra subjetividad, nuestra intencionalidad, sino sólo en función de operar sobre ella para que hagamos lo que él desea y a pesar de lo que nosotros deseemos. Aparentemente demuestra interés por nuestra opinión, pero sólo para descalificarla o buscar cómo usarla a su favor.

El manipulador puede mostrarse bondadoso y amable, pero es sólo una táctica para hacer que bajemos nuestras defensas y hacernos así más vulnerables a su manipulación.

Es claro que el manipulador es también un pragmático al que sólo le interesa lograr su objetivo, para lo cual se sirve de otros cuya intención desestima. Como pragmático, el manipulador se mueve por intereses y no por principios éticos. Su fin justifica los medios que usa.

El manipulador tiene muchas astucias y trucos. Una de ellas es el uso de la mentira.

Miente cuando lo que dice no se corresponde con los hechos, según él los entiende. O sea, piensa o sabe una cosa, pero dice otra. Miente cuando oculta selectivamente la información que no conviene a su caso, en todo o en parte. O sea, de todo lo que piensa o sabe, sólo presenta la parte que le conviene o bien omite la información completamente.

El manipulador es un hipócrita y un farsante, ya que siempre esconde su verdadera cara y sus verdaderas intenciones que no son las que proclama.

El manipulador tiende a instalar y controlar monopolios ideológicos y organizativos, de manera que toda opinión y acción pasen por su filtro. Para ello es importante para el manipulador dificultar o bloquear el acceso indiscriminado a las fuentes fidedignas de información, ya que el libre acceso a ellas disminuye su poder sobre los demás. Tampoco ve con buenos ojos la libre comunicación, contacto e intercambio entre todos. Al manipulador conviene el oscurantismo, el cerco mental que impide el cotejo, el juicio crítico, la opinión informada, etc.

Para lograr el monopolio, el manipulador a menudo se erige de manera inconsulta en mediador, portavoz, representante, y similares funciones con respecto a otros. Es ávido por tomar toda función pública o conjunta que le de poder, buscando concentrar varias funciones en su persona. De esta manera se reviste de atributos que le dan más autoridad y figuración. Se arroga un poder y un derecho que retóricamente está al servicio de todos, pero que de hecho maneja según su parecer y no comparte.

Por lo tanto, el manipulador también nos trata de desinformar. No sólo lo hace cuando la información que nos provee es insuficiente o cuando la omite, sino también cuando la información que nos provee es una mezcla confusa de datos fehacientes y datos falsos. De esta manera nuestro juicio acerca de lo que está en juego se hace muy difícil o imposible.

Algo similar ocurre cuando nos provee información que, aunque fidedigna, es irrelevante o secundaria. De esta manera intenta que nuestra atención se enfoque en la información equivocada, desviando así nuestro juicio hacia conclusiones erróneas.

De modo que el manipulador siempre está atento a manejar la circulación de información. Es un censor que abrirá o cerrará las válvulas de la información, de manera que los demás se enteren sólo de aquello que conviene al manipulador.

El manipulador también hace uso de las copresencias. Hace uso de cierta información (en forma de imágenes o palabras) sabiendo que mueve en nosotros asociaciones grabadas en nuestra memoria, asociaciones que mueven pensamientos, recuerdos, emociones, etc. que convienen a su discurso manipulador. En su boca, y por ejemplo, las palabras “dios”, “patria”, “familia”, etc. apuntan a asociar falsamente los mejores sentimientos de los otros a los propios designios.

Pero no sólo hace uso de información, sino también de gestos, poses, actitudes, tonos de voz, miradas, etc. que dotan a su discurso de connotaciones, de copresencias, que nuestra atención capta como un doble mensaje de manera presente o copresente. Así, el manipulador siempre podrá negar que haya dicho algo: por cierto, lo dio a entender, pero no lo dijo.

Otra marca distintiva del manipulador es que nada en él es un “dar” desinteresado, sino un cálculo de “recibir”, aunque mencione en vano términos tales como “amor”, “solidaridad”, “generosidad”, etc.

El manipulador hace uso de la extorsión. Para obligarnos a actuar en algún sentido, ejerce presión sobre nosotros mediante algún tipo de amenaza encubierta o no. En su discurso recurre al clásico juego de la recompensa y el castigo para obligarnos en el sentido que le conviene.

El manipulador, cuando es necesario, se apoya en otros para darle peso a su opinión. A veces le basta dar a entender que alguien por quien tenemos gran respeto y estima está de acuerdo con su discurso y lo avala. Otras veces nos da a entender que su posición es compartida por otros, por lo que la nuestra es minoritaria, y esto haría que supuestamente su razón fuera más válida que la nuestra. Esta es una muestra del uso que hace de una lógica falseada para manipularnos.

Por ejemplo, nos sugiere arteramente que dadas las premisas A y B (que son datos verdaderos) de su silogismo, la consecuencia “lógica” es D (que es falso). O sea, no son falsas las premisas de su discurso, sino las conclusiones que deriva de ellas y que nos presenta como “razonamientos indudables”. Así, dispone su razonamiento falaz de manera engañosa y fraudulenta, aprovechando nuestra distracción, ignorancia o confusión. En ese ejercicio de una lógica falseada, recurrirá a desproporcionar lo que compara, ofrecerá supuestas “pruebas” amañadas, atribuirá falsamente intenciones a otros, producirá mezclas de planos lógicos y saltos de puntos de vista, hará afirmaciones indemostrables, etc.

Cuando no puede fundamentar su postura o bien contrarrestar la ajena, recurre a trucos como, por ejemplo, degradar la personalidad (no las razones) de quienes sostienen la postura contraria. Según sea el caso y la conveniencia del momento, apelará a la demagogia y al populismo fáciles, o bien se refugiará en un elitismo exclusivista que marca distancias.

Cuando es necesario debilitar o desarmar las opiniones opuestas a la suya, el manipulador recurre a relativizar el punto de vista ajeno. Cuando es necesario afirmar la propia opinión, su interpretación y postura toman un carácter categórico y absoluto que descarta toda otra opinión.

El manipulador hace pie en las necesidades, los miedos y demás debilidades de los demás, promoviendo siempre la dependencia sicológica con respecto a él. Su empatía con los demás no está basada en advertir y favorecer lo mejor del otro, sino en una actitud predatoria que advierte en los demás los puntos débiles sobre los que ejercer presión.

El manipulador cuida su imagen pública de modo que ésta siempre esté asociada a atributos que le permitan manipular más y mejor. Según el caso, tratará siempre de quedar asociado a personajes y eventos importantes, haciendo así que su imagen crezca por los atributos transferidos gracias a su proximidad con ellos. Busca los lugares prominentes, los micrófonos, los reflectores, las fotografías y las tomas de video en primer plano: en definitiva, la figuración y el protagonismo. En todo lo que hace y dice el “yo” está muy presente y próspero.

El manipulador nos da siempre a entender que necesitamos de su opinión y aprobación. Los éxitos se deben a su intervención y los fracasos a la falta de ella. Todo lo que no pasa por su control es desestimado como irrelevante o negativo. Siempre habla con el aire de “autoridad moral”, la de aquel que aprueba o desaprueba lo que otros hacen, autorizando o desautorizando, con crítica velada o desembozada. Su tono es a veces condescendiente y paternalista, como afirmación de su superioridad y como modo de emplazar a los demás por debajo de él. Con esto trata de crearse un aura de “orientador” o “autoridad”, aunque tal pretensión no se corresponda con su capacidad demostrada.

El manipulador siempre hace cálculos políticos en términos similares a los de “aliados”, “adversarios” e “idiotas útiles”. Siempre se rodea de algunos obsecuentes, entre quienes se destacan los aspirantes a manipuladores o de segundo orden. La relación con ellos es frágil e inestable, ya que el aglutinante que los une es la conveniencia que varía según las circunstancias. Entre ellos, la palabra “amistad” tiene sólo un sentido utilitario.

Obviamente, no todos los manipuladores reúnen en si mismos todas las características antes descritas. Si bien hay buenos manipuladores, también los hay torpes y ridículos. Los hay que apuntan a manipulaciones mayores y los que sólo manipulan cuestiones menores. Está el manipulador permanente, pero la mayoría son manipuladores inconstantes u ocasionales. Aunque destaquemos al manipulador desembozado, también está aquel que actúa en las sombras y entre bambalinas.

El manipulador prospera en momentos de desinteligencia conjunta, de incertidumbre y confusión de referencias, de merma de la inteligencia, de debilidad, etc. Por el contrario, el manipulador detesta la descentralización del poder, el libre acceso de todos a las fuentes de información, la capacidad auto-organizativa de los conjuntos, las referencias claras y precisas, etc.

El gran error del manipulador es su cortedad de visión, su falta de verdadera inteligencia que confunde con astucia. Su desprecio por la subjetividad de los demás es su propia trampa. La conciencia del ser humano no es pasiva, sino que es una estructura evolutiva intencional que tiende cada vez a una mayor libertad. Todo retraso de tal proceso de liberación creciente es sólo provisorio. De manera que la manipulación y todo aquello que vaya en dirección contraria no puede sino tener vida corta y un éxito provisorio. Quien va contra la evolución de las cosas, va contra sí mismo. Así el manipulador se convierte, por su propia intención, en la primera y la última víctima de su manipulación.

Fernando A. García. Buenos Aires, 10 de agosto de 2010.




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Sobre la 4º Camada y los Trabajos de Escuela en los Parques de Estudio y Reflexión



La Cuarta Camada de nivelación, a los Trabajos de Escuela Comienzan el 14 de Agosto de 2010 esta abierta a todo aquel que quiera empezar estos trabajos de acceso a lo Profundo.

Estos Trabajos se realizan siempre en los Parques de Estudio y Reflexión, por ejemplo en el caso de Buenos Aires el parque mas cercano es el Parque La Reja en en, Moreno.

Por otra parte, por el momento no existe ninguna vía de inscripción “oficial”,en su momento se informara en silo.net, en Parque La Reja y en las paginas webs de los 13 parque habilitados para dichos trabajos.

Esta es una propuesta de transformación para el logro de estados de inspiración profunda.

Estados que han generado nuevas condiciones en los momentos críticos de la historia humana.



Antecedentes

Desde antiguo existieron procedimientos capaces de llevar a las personas hacia estados de conciencia excepcionales en los que se yuxtaponía la mayor amplitud e inspiración mental con el entorpecimiento de las facultades habituales.

A medida que se comenzó a comprender la importancia de aquellos fenómenos se fueron depurando explicaciones y técnicas con la intención de dar dirección a procesos que, en principio, estaban fuera de control.

De este desarrollo surgieron distintas vias para acceder controladamente a los espacios profundos.

A estas vías las llamamos Disciplinas.



Las disciplinas

Las disciplinas se ocupan de la transformacion esencial del ser humano.

Las disciplinas no se aprenden, se recrean en su ejercicio.

El trabajo Disciplinario es calmo y se plantea sin plazo fijo, tratándose más bien de un camino que se recorre durante toda la vida.

Las Disciplinas trabajan con rutinas que se repiten en cada momento de proceso (paso), hasta que el operador obtiene el registro indicado. Todo el proceso está convencionalmente organizado en doce pasos separados en tres cuaternas.

Las disciplinas llevan al operador en la dirección de los espacios profundos. Concluido el proceso disciplinario se está en condiciones de organizar una Ascesis despegada de pasos, cuaternas y rutinas; de construir el propio camino hacia lo Profundo, un camino para toda la vida.



Trabajos preparatorios

El trabajo disciplinario no es un trabajo puramente personal sino conjunto.

El intenso trabajo de intercambio de experiencias, problemas, descubrimientos y planteos realizado con otros acelera los tiempos de transformación.

Para que esto sea posible se deben manejar un lenguaje y unos elementos de conocimiento interno comunes, por lo que antes de empezar una Disciplina se realizan trabajos de nivelación.

En estos trabajos se abordan estudios de psicología, técnicas de relajación, mejoramiento conductual y operativa.

Luego se está en condiciones de elegir y desarrollar una de las cuatro disciplinas.



Las 4 disciplinas

Disciplina Material: se trabaja con objetos externos y la materia del propio cuerpo, tratando de desestabilizarlos.



Disciplina Energética: se refiere a la energía psicofísica: su generación, desplazamiento y transformación.



Disciplina Mental: se refiere al trabajo con los distintos actos mentales que se refieren a objetos mentales.



Disciplina Formal: se refiere al proceso de las formas, trabajando en su formación y transformación en el interior del operador.



Los trabajos de nivelación y disciplinarios se realizar en los Parques de estudio y reflexión distribuidos en todo el mundo.


Link video:Un nuevo horizonte Espiritual - La Escuela abre sus puertas


Link entrada relacionada Las Cuatro Disciplinas en el trabajo de Escuela


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Silo y amigos charla en Parque La Reja Texto y Videos - 25 de julio 2010



Han pasado 7 días... demasiado tiempo, 7 días, yo venía en auto un domingo aburrido y empezó a correrse una onda, que no paro por que esta bueno, nos vemos las carita varios, y los cientos y miles que hay en distintos lados ahora moviéndose espectacular, sencillamente espectacular, como funciona no se sabe pero no importa es algo muy extraordinario, porque que hora era cuando llegamos acá las dos y media las tres y ahí empezamos a conversar del asunto de lo conveniente que era hacer participar a la gente lógico, chau se desato una cosa es decir estaba todo ordenadito como un resorte claro sino no funciona se propago a una velocidad impresionante como se hace vuelvo a decirles no se sabe pero es algo...incluso había algunos buenos amigos por ahí que estaban en un lió de operaciones una cosa, esperemos que hallan mejorado. Que bien, pero de ninguna manera, teníamos idea de cuando iba a empezar este lío y mientras estábamos en eso empezó el lío, 7 días demasiados días claro porque el 17 se hizo una cosa y eso que se hizo el 17 además simultaneo en otros puntos porque también se hizo el 17 entonces esas condiciones similares de ese día crearon las condiciones para que se soltara algo se movió una rama y se incendio el bosque claro si! si! muy notable muy curioso todo y con una estética distinta la gente esta divertida no se ven carotas estas divertido claro! ósea que esto promete...

En agosto deberíamos tener entendido que va a pasar. Y lo que va a pasar es no como termina esto… como empieza esto. Esto empieza en agosto.

La famosa 4ta camada, que esa sí es paradójica, es la cuarta, aunque no hay tercera. La famosa cuarta camada empieza en agosto, empieza en agosto. Ahora, acá hay un pequeño esfuercito de coordinación entre todos y es avisar a todo el mundo. No podemos pasar por encima de gente que no se entera.

Enterar a todo el mundo de qué es lo que pretendemos, qué vamos a hacer. Así que, si esto va a terminar a fines de diciembre, a lo sumo a comienzos de enero, es porque de acá a fines de diciembre tenemos que hacer varias cosas, por lo menos tenemos que hacer cuatro o cinco hitos donde todo el mundo se entere!….que no quede….

Donde todo el mundo se entere qué es lo que vamos a tener en cuenta para nivelar procesos y demás, porque vamos a nivelar procesos entre gente antigua, gente nueva… esto va a ser un pandemonio… Fantástico así….. no vamos a preguntarle a uno: oiga y usted qué antigüedad tiene….

Pero claro para ponernos de acuerdo y nivelar, para que el lenguaje sea más o menos común, tenemos que poner de acuerdo a todos en ciertos hitos, a lo mejor son cinco hitos, es lo mismo que decir a lo mejor necesitamos cinco reuniones, de acá a diciembre. A lo mejor necesitamos cinco reuniones y no más. A lo mejor necesitamos esas cinco reuniones para ponernos de acuerdo en cómo nos vamos a nivelar y como nos vamos a poner de acuerdo en el lenguaje. Ese es un punto a tratar, que tenemos que empezar a desarrollar en breve, en estos días.

Y el otro punto es donde nos vamos a meter, en algún parque, en algún lugar, no en la estratósfera. Todos vamos a tener que ver con lugares. Qué caritas no no …con lugares, no vamos a contar con más de trece lugares. Al momento estamos ahí, se dirá bueno, pero hay unos que están por salir…. Esos que están por salir, que salgan, pero nosotros vamos a lo que está funcionando.

Atención que esos trece parques tienen mucho trabajo humano, muuuucho, no son solo construcciones, no son solo terrenos, no son techos y ventanas, es gente que ha ido poniendo todo en marcha. Es un espectáculo!….. y que tienen un empuje asombroso.

Ese número de gente… sería muy bueno que nos pusiéramos de acuerdo con todo ese número de gente, así lo hacemos en simultáneo.

Cuatro cinco hitos….algo… con temas, donde nos nivelamos, para terminar con este asunto de la cuarta camada, porque después no hay oportunidad, después ya disparamos a los grandes conjuntos, después de ese diciembre famoso, no empezamos. Terminamos ahora.

No es que tengamos que esperar a que llegue diciembre para armar cosas, no no , si las cosas las vamos a armar ahora…. Venimos un poco acelerados, pero es así y bueno y qué le hace una mancha al tigre, y venimos embaladitos, así que a ver cómo hacemos para ponernos de acuerdo con todos, porque claro acá hay unos cuántos pero y los otros que andan en otros lados…

Hay que hablar con la gente, esto no va a ser cuestión de listas… que estoy inscripto…. que no estoy inscripto…. No hay listas….. qué listas!!! Acá lo que va a correr es la gente que está haciendo cosas.

Estoy haciendo cosas, estoy. No estoy haciendo cosas, no estoy… y a partir de estos que están haciendo cosas, se van a montar los parques con todo el vigor del caso y van a disparar en todas las direcciones, porque muestran esa polenta de gente que hace cosas y no de listas, de burócratas, no hay listas que valgan, pero si es necesario que nos vayamos encontrando en los distintos lugares con la gente que está haciendo cosas.

Qué cosas? Lo que le guste a la gente, pero haciendo cosas… es inspirador…. Esas son las listas realmente que necesitamos, la gente haciendo cosas.

Y sabiendo entonces, tú estás en un parque, ella está en otro parque, yo estoy en otro parque, estamos en lugares…. Y le ponemos! y ahí si te creo que con esos 13 parques funcionando y la gente bien ubicada se dispare una……

A ver cómo nos sale la preparación esta de acá a fin de año, porque de acuerdo a esa preparación va a ser el disparo también y esa cosa así telepática veloz que se ha armado… eso se va a armar, pero más fuerte, más fuerte. Cómo será? No lo sabemos pero va a ser más fuerte.

Mientras se están corriendo cosas entre la gente nuestra, a través de teléfono y cosas… Uno le llama al otro y el otro le dice a qué me llamas…. Qué me vas a avisar si yo eso ya lo sé. Mientras va pasando eso, va pasando a su vez entre parques y está corriendo en distintos países este mismo lío.

Ariel:

Al momento hay como 400 personas conectadas en diferentes lugares….

Negro:

Eso no es nada, no significa nada, porque tiene que correr mucha gente y enterémonos todos de lo que vamos a hacer en estos días… tenemos que hablar mucho y bueno no vamos a perder tanto con hablar bastante de todas las cosas que sería bueno tener en cuenta para que hagamos ese barrido uniforme y sepamos además donde vamos a estar y …. Todo bien!

Y ahora no jodemos más, no interrumpimos más, no nos metemos a dirigir…. Ahora empieza la discusión: cómo lo vamos a hacer, como es posible, en tan poco tiempo, que eso no puede ser….todo eso…. todo eso… y que empiece a correr….

Como dice Marco Antonio en la muerte de César: y ahora que eche la piedra a rodar y se incendió Roma. Fantástico……. Buenas tardes, que estén muy bien.

Link video Silo y amigos en Parque La Reja - 25 de julio 2010 - 1


Link video Silo y amigos en Parque La Reja - 25 de julio 2010 - 2


Encuentro con Silo - Parques de Estudio y Reflexión Los Manantiales - 28 de Mayo de 2010 - Texto y Video

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Serie documental "Faros de la Humanidad" Toledo - Alejandría



"Toledo-Alejandría Faros de la Humanidad"

Relata la transmisión del conocimiento a través de un recorrido histórico. La primera parte explica como la cultura árabe, que había recogido y ampliado el legado clásico, pasó al occidente cristiano tras la labor de traducción que se efectuó en los territorios de frontera entre las dos civilizaciones y especialmente Toledo, en los siglos XII y XII.

Esto no se habría producido sin el espíritu de tolerancia que permitió el trabajo conjunto entre sabios de las tres culturas (árabe, judía y cristiana).
La llegada del saber clásico y árabe a la Europa cristiana medieval, tuvo una honda influencia y fue precedente del Renacimiento.

En la segunda parte del documental, un salto atrás en el tiempo nos lleva a los antecedentes de los conocimientos recogidos y traducidos en Toledo. Así llegamos a la Biblioteca de Alejandría, fundada por los sucesores de Alejandro Magno. Este era un lugar donde los sabios, gracias al mecenazgo de los reyes Ptolomeos, podían dedicarse plenamente al estudio, rodeados de una recopilación extraordinaria de todos los libros que se podían conseguir en aquellos tiempos.

La biblioteca mantuvo su actividad durante seis siglos, más allá del período ptolemaico, alcanzando cotas del saber que se tardarían, en algunos casos, hasta 1.500 años en volverse a alcanzar.


Documental Faros de la Humanidad - Toledo Alejandria 1


Documental Faros de la Humanidad - Toledo Alejandria 2


Documental Faros de la Humanidad - Toledo Alejandria 3


Documental Faros de la Humanidad - Toledo Alejandria 4


Descarga del documental Click Aqui

Proximas entregas de la serie:
  • "La aparición del conocimiento en la corte de Rodolfo II"
  • "Federico II, un puente entre Oriente y Occidente"

  • Link entrada relacionada Documental "Faros de la Humanidad" - Bizancio la Raíz Común


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