Mostrando entradas con la etiqueta el mensaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el mensaje. Mostrar todas las entradas

Hasta pronto…


Dejo de publicar en el blog, pronto seguiré adelante desde El Mensaje de Silo.

Agradezco a cada uno de ustedes que con su apoyo hicieron posible este proyecto, han sido 2 años de crecimiento, cercanía y amistad.

Gracias.

Que a todos nos vaya muy bien!


Link al Video Que todo nos vaya muy bien - Silo




Aprovecho para hacer publico algo que necesito decirle a mi gran compañera de Proyecto, Amiga y hacedora de Sentido:


“Sentir lo humano en el otro, es sentir la vida del otro en un hermoso multicolor arco iris, que más se aleja en la medida en que quiero detener, atrapar, arrebatar su expresión. Tu te alejas y yo me reconforto si es que contribuí a cortar tus cadenas, a superar tu dolor y sufrimiento. Y si vienes conmigo es porque te constituyes en un acto libre como ser humano, no simplemente porque has nacido "humano". Yo siento en ti la libertad y la posibilidad de constituirte en ser humano. Y mis actos tienen en ti mi blanco de libertad. Entonces, ni aun tu muerte detiene las acciones que pusiste en marcha, porque eres esencialmente tiempo y libertad.”

a Rocio Balboa.




Matias Gonzalez.
18/11/2010



www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Ley de ciclo


“Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos”.



Con esta Ley estudiamos la dinámica, el ritmo, el ciclo, el movimiento hacia la transformación de lo simple a lo complejo.

Como tendencia general un proceso puede evolucionar, involucionar, cristalizarse o puede producir un salto de cualidad que transforma radicalmente su identidad de comienzo.

Los procesos evolutivos no se desarrollan en línea recta ni con tiempos o aceleraciones constantes. Surgen, crecen, se desarrollan, declinan y se desorganizan, pero al desorganizarse dan nacimiento a nuevas formas que repiten el mismo proceso a otro nivel.

Estos procesos no están desconectados sino que los elementos progresivos del paso anterior continúan en el posterior; de este modo los ciclos no son círculos cerrados sino que tienen “forma” de espiral.

Ejemplo de esto son las civilizaciones que han seguido el proceso de surgimiento, crecimiento, desarrollo, declinación y desorganización, en donde la experiencia acumulada más evolucionada pasó a otra civilización que desarrolló aun más los elementos progresivos de momentos anteriores. De otro modo, la humanidad siempre estaría recomenzando desde el mismo punto y el hombre sería el cavernícola que cada vez estaría naciendo y muriendo sin descubrir el fuego.

Alguien puso el ejemplo de ciertas sociedades fuertemente conservadoras que hacen mucha resistencia a que algo cambie. Desde nuestra perspectiva, esta es una postura antihistórica. Allí se va a tender a que nada nuevo surja porque cualquier cosa nueva que surja pone en cuestión esa forma en la que se “es”. Y esto va a generar mucho conflicto, porque todo en el universo cambia y esta tendencia, por cierto, va más allá de la propia voluntad.

En lo personal, uno podría decir: yo quisiera que las cosas siempre fueran como hoy.

Sin embargo todo está en evolución, y esa evolución tiene una dirección. No es que todo vaya al desastre, sino que todo va buscando una organización más compleja que permita compensar de mejor modo, el desequilibrio que se genera permanentemente.

Esto se ve en las galaxias, en las moléculas y, por cierto, también en las sociedades y las personas. Nada es siempre de la misma manera, sino que cambia, muta, evoluciona.

Es importante comprender esta idea de que la estructura siempre está en movimiento, que este movimiento lo apreciamos al ver los cambios que se dan en la estructura en cada momento y que a su vez, los distintos momentos se relacionan entre sí con una lógica de proceso.

Esta lógica se refiere a la dirección hacia una organización de mayor complejidad. ¿Y cuál es la razón de la necesidad de una mayor complejidad? La razón es que el medio cambia, los cambios desequilibran y es necesario restablecer ese equilibrio. Pero esos cambios en el medio también son cada vez más complejos y requieren de la estructura un cambio cualitativo para poder perpetuarse; y cuando este cambio no se produce, la estructura involuciona y desaparece. Y como toda estructura tiende a autoperpetuarse deberá generar respuestas más complejas, lo que requiere un cambio de cualidad dentro de ella, un cambio que implica una mayor complejidad y organización.

Pero estos cambios no siguen un ritmo fijo, sino cíclico. Un ritmo que no tiene la regularidad del calendario o del reloj, porque esas son formas externas de medir el tiempo, y el tiempo de los procesos se comprende cuando se aprecian los ciclos dados por el devenir interno de la estructura.

La ley de ciclo nos explica el cambio de las estructuras. Estructuras que van mutando, transformándose, deviniendo unas en otras, en la búsqueda de una mayor complejidad que les permita adaptarse mejor a los cambios del medio y así poder perpetuarse en el tiempo.

Y así, deteniendo en el pensamiento la dinámica de la estructura, podremos estudiar un momento de proceso y analizar los fenómenos de concomitancia que se dan dentro de él, pero teniendo presente que sólo es un artificio en el intento de comprender.





Entrada relacionada Bases conceptuales visión del Nuevo Humanismo Universalista

Entrada relacionada Las Leyes Universales

Entrada relacionada Ley de Estructura


Entrada relacionada Ley de concomitancia






www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Ley de concomitancia



“Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede”.


Con esta Ley estudiamos las relaciones de simultaneidad con otros procesos que se desarrollan en el mismo medio.

Explica que los fenómenos contemporáneos que se dan en un ámbito, no pueden ser explicados acabadamente por la simple relación causal de unos fenómenos sobre otros, ni sobre su situación en un momento anterior, sino que hay que comprenderlos en relación al momento de proceso del medio en que están inmersos.

Así, cuando estudiamos un fenómeno que se da en un momento determinado, su manifestación no es mera consecuencia del accionar de otro que actúa sobre él (causa – efecto), sino que sobre ellos opera simultáneamente una condición dada por el ámbito mayor en que se encuentran.

Esta ley está relacionada con la anterior. Nada está aislado, sino que está en relación dinámica con otros fenómenos que se dan dentro de ámbitos condicionantes. La explicación de lo que se observa, no se agota en el simple hecho de denotar de donde viene en lo inmediato, sino que primariamente hay que estudiar el ámbito condicionante en que se da. Este ámbito es espacial y temporal, es una estructura de relación que cambia momento a momento.

Obviamente, esta visión mantiene una fuerte discusión con el pensamiento lineal y causalista, que trata de explicar los fenómenos sólo en función de causas y efectos, aislándolos del contexto en donde éstos se dan.

No dejamos de apreciar que este pensamiento causalista permitió un gran avance a la racionalidad del siglo XIX. Por ejemplo, cuando Louis Pasteur desarrolla su teoría microbiológica, ésta chocó fuertemente contra la idea de la generación espontánea, aceptada por los científicos de la época. Su poder explicativo y su aplicación abrieron el camino a los avances de la medicina moderna y permitió la comprensión de la etiología y proceso natural de las enfermedades infecciosas que hasta ese momento eran la principal causa de mortalidad de la población.

No obstante, y en la medida en que el perfil epidemiológico de las poblaciones fue cambiando y comenzaron a interesar las enfermedades crónico degenerativas, esta teoría no fue suficiente y se requirió desarrollar nuevos modelos teóricos como los ecológicos y de multicausalidad. Pero ya estos modelos son insuficientes para explicar los complejos problemas que se presentan en la medicina actual y se requiriere de un nuevo salto conceptual que permita dar cuenta de ellos.

Así, el Pensamiento Estructural Dinámico podrá servir de base a una nueva visión general, superadora de las contradicciones acumuladas por el pensamiento lineal.

Reconocemos que hay cierta dificultad para poder apreciar la relación entre fenómenos concomitantes porque estamos muy marcados por el molde de la línea del tiempo, la causalidad, el antes y después, y nos es difícil apresar que lo que se observa en un momento no es simple consecuencia de lo que pasó antes, sino de la existencia de un ámbito mayor en el cual están inmersos los fenómenos y que los condiciona según el momento de proceso, como también condiciona la mirada de quien pretende estudiar dichos fenómenos.

A modo de ejemplo, uno podría preguntarse ¿por qué estoy aquí? ¿Es porque cada uno de nosotros hizo un proceso individual que nos trajo hasta aquí? ¿O es porque, simultáneamente, participamos de un marco mayor que, por momento de proceso, está generando una influencia en nosotros que hace que estemos interesados en estos temas? Uno apuntaría a mirar distintas cosas haciendo un razonamiento u otro. No es lo mismo tratar de entender “mi situación” si pienso que ésta es puro devenir biográfico, sólo causas y efectos, a tratar de entenderla relacionándola con el contexto social e histórico del mundo en el que vivo.

Cuando trato de entender una situación, tiendo a explicarla en función de algún elemento puntual que llamo causa. Pero también uno podría preguntarse ¿es que solamente podría haber hecho esto, o podría haber hecho otra cosa si se hubieran dado otras circunstancias? ¿Cuál es la circunstancia mayor que nos engloba? Esa gran circunstancia, es la estructura de relaciones que se dan en un espacio social y en un momento histórico determinado.

Esto que decimos no niega la libertad de elección, sino que nos lleva a reflexionar acerca de los límites dentro de los cuales puedo ejercer mi capacidad de opción.





Entrada relacionada Las Leyes Universales

Entrada relacionada ley de Estructura


Entrada relacionada Bases conceptuales visión del Nuevo Humanismo Universalista




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Ley de estructura



“Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes”.


Esta ley indica que no son válidos los estudios que se hagan de un objeto si no se lo relaciona con otros objetos que están en el mismo medio, si no se tiene en cuenta que tanto ese objeto de estudio como los otros, que se relacionan con él, están en movimiento y si no se los comprende dentro de ámbitos mayores que condicionan su comportamiento.

Esto vale tanto para comprender la realidad como para actuar sobre ella.

Este postulado nos indica que no son válidos los estudios que se realicen de un objeto aislado de su contexto. El objeto no es separable de su ámbito, porque objeto y ámbito conforman una estructura indisoluble; si cambia el ámbito ya el objeto no es el mismo.

Desde esta perspectiva, los esfuerzos de la ciencia por comprender los fenómenos aislándolos del medio en que se dan, aparecen como sumamente limitados.

No obstante dichos esfuerzos han sido muy fructíferos en ciertos campos como la física, la química y la biología, pero muestran marcadamente sus limitaciones cuando se quieren aplicar a las llamadas ciencias humanísticas, como la psicología, la sociología o la economía.

La complejidad de los fenómenos humanos, su esencia, muestran que no es posible explicarlos si apelamos a ese recurso de seccionarlos de su entorno para estudiarlos y comprenderlos.

La conciencia no es una palanca o un músculo, que se pueda cortar para estudiar. No se entienden los mecanismos de conciencia si los separo del medio cultural y social donde se dan. Y en ese medio, su relación con otros elementos es activa y dinámica.

Agreguemos, además, que su medio no es solo espacial, sino también y prioritariamente, temporal. Pero no con una temporalidad externa y lineal, reducible a fechas, sino una temporalidad interna y estructural donde el pasado, el presente y el futuro se entrecruzan de modo activo y ponderan el aquí y ahora de cada momento.



Entrada relacionada Las Leyes Universales

Entrada relacionada Bases conceptuales visión del Nuevo Humanismo Universalista





www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Las Leyes Universales


Si nos quedáramos sólo con la experiencia no podríamos tener un sistema ordenado del mundo ni de nosotros mismos. La experiencia es movimiento y permanente cambio. Estamos sujetos al movimiento. El pensamiento compensa fijando la experiencia, sino todo sería solo movimiento, confuso, sin concepto, cambiante y caótico.

Entonces, si bien, por encima de todo está la experiencia, de ella surgen los grandes conceptos a los que llamamos Leyes Universales. Estas Leyes son por tanto herramientas de trabajo conceptual, que luego aplicamos a las cosas.

Este trabajo conceptual es el que en definitiva nos permite accionar en el mundo, ya sea con la acción directa en el medio o mediante el pensamiento. Ambos, acción y pensamiento, constituyen la base de la experiencia humana.

Hablamos de Leyes Universales, porque abarcan la totalidad de los fenómenos que llegan a nuestra experiencia, de otro modo no serían más que leyes de una ciencia en particular. Para nosotros deben ser leyes que sirvan para la física, la psicología, la química, etc. Estas leyes, así como el método, sirven para orientar el proceso del pensamiento de un modo ordenado, para darnos la visión más amplia posible de un fenómeno dado.

Las Leyes, en sentido amplio, son construcciones humanas operativas, que permiten predecir, describen una tendencia. Son ideas sistematizadas de cómo funcionan las cosas, regularidades que se cumplen en una franja determinada de fenómenos.

Las leyes en el ámbito de la ciencia provienen de la observación de fenómenos particulares que a medida que son explicadas y verificadas por nuevas experiencias, permiten construir una visión “científica” del mundo.

Así las hipótesis, teorías y leyes son explicaciones provisorias que sirven para operar en el mundo de los fenómenos.

Las hipótesis se definen como afirmaciones cuyo valor de verdad se desconoce al momento de enunciarse. Las teorías son conjunto de hipótesis que pretenden explicar el comportamiento de ciertos fenómenos en un ámbito dado, y las leyes son construcciones que intentan explicar el comportamiento general de un conjunto de fenómenos.

La dirección del proceso de la ciencia es, en este sentido, básicamente inductiva, es decir que parten de experiencias particulares, buscando generalizar en ambitos mayores.

Por el contrario las Leyes Universales de las que parte Nuestra Doctrina no se explican surgiendo de experiencias de naturaleza particular, sino de una experiencia totalizadora y de la comprensión de los mecanismos del pensar. Las mismas deben permitir dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes en tanto dichos fenómenos caen en el campo de nuestra conciencia.

Desarrollemos ahora brevemente el significado de cada una.. Las mismas de modo deductivo permiten dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes.

Las Leyes Universales se expresan a través de cuatro enunciados básicos:


Ley de estructura:
"Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes".




Ley de concomitancia:
"Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede".




Ley de ciclo:
"Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos".




Ley de la Superación de lo viejo por lo nuevo:
“La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis cada vez de mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos”.




Desarrollaremos en las próximas entradas brevemente el significado de cada una.



Entrada relacionada Bases conceptuales visión del Nuevo Humanismo Universalista




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Disciplina Mental - Tercera cuaterna - Video y Audio



Tercera cuaterna: la libertad

9º.- Ver la forma permanente en acción. Se observa que la forma permanente aparece aun en la diversidad de los fenómenos, sean subjetivos u objetivos. La forma permanente actúa por su propia necesidad. El salto en la secuencia. Ruptura del solipsismo (1)

Aun en la diversidad de los fenómenos hay una forma permanente, entendiendo por forma la estructura acto-objeto, conciencia-mundo. Se puede tener diversidad de presentaciones, pero es efímera. Pasa de un punto A a un punto B, tiene cambio de posición, pero se me presenta siempre la forma permanente. Compruebo que esa realidad diversa es la misma presentación pero en distintos campos. Observo que lo permanente puede cambiar de posición. Lo permanente puede ser visto en dinámica.

Esa forma permanente siempre tiene esa fijeza en sí. Se me presentan las cosas con variaciones pero tras las variaciones se observa la permanencia de la forma. El mundo y la conciencia existen de un modo permanente, pero hay variaciones de esa permanencia. La forma es permanente en sí pero diversa en sus manifestaciones.

Esos actos-objetos se requieren mutuamente y no se pueden explicar el uno sin el otro. Todo lo que ocurre con la economía de la conciencia tiene que ver con el mundo, es la conciencia quien da razón de ese mundo. Ahí están los fenómenos naturales, ¿y cómo se devela su significado sino es porque existe una conciencia? El mundo como tal no existe sin la conciencia, el planeta Tierra no existe como mundo sino con la participación de la conciencia que da identidad a todo.

Al descubrir que la estructura conciencia-mundo es válida para toda conciencia y actúa por su propia necesidad, se produce la ruptura del solipsismo, iniciada a partir de la pregunta por la intersubjetividad (en el paso 8).


10º.- Ver lo que no es movimiento – forma. Puede intuirse un ámbito ajeno a la forma y al movimiento-forma que no surge como la "nada", sino como "aquello que no es movimiento- forma", es decir, como aquello que se aprehende como existente en relación con el movimiento aunque sus características sean diversas a las del objeto tomado como referencia. Este "no es movimientoforma", no depende del encadenamiento.

Nos movemos en actos estructurales. Lo que no es acto-objeto es el complemento de lo que es objeto, es como el complemento del mundo. Lo que le falta al ángulo para completarse, es como el negativo de la película. Se trata de todo lo que le falta a mi conciencia, y es gracias a eso que puede moverse.

(1) Solipsismo: (Del lat. solus ipse, uno mismo solo). 1. m. Fil. Forma radical de subjetivismo según la cual sólo existe o sólo puede ser conocido el propio yo.

No surge como la nada, lo que no es movimiento-forma. No me quedo con la nada. ¿Qué es eso que no es movimiento-forma que se escapa? No depende del encadenamiento. Así que es posible un nomovimiento forma que no quede encadenado,que tiene mucho dearbitrariedad. O te quedas en el encadenamiento o sales. Y cuando niego al encadenamiento, me encuentro con algo que se escapa de la conciencia,del encadenamiento de los objetos, de los paisajes. Algo que no depende de esas determinaciones que hemos venido encontrando.

Al darse esa intuición-comprensión se produce una ruptura de nivel.

11º.- Ver lo que es y lo que no es como lo mismo. Se observa al movimiento–forma y a lo que no es movimiento-forma como lo que es.

Descubro que el movimiento-forma y el no-movimiento-forma SON, que tienen una misma identidad esencial.

12º.- Ver en uno y en todo lo mismo. Se observa que el "mundo" y por consiguiente uno mismo y cada cosa son, en la raíz e independientemente de los fenómenos que se perciben, lo mismo.

Desaparece toda distinción entre yo y lo otro y entre las cosas mismas. Acá terminan estas reflexiones extraordinarias, un modo de meditar sobre los encadenamientos de las presentaciones, aquello que aparece ante mí, provenga de afuera o de adentro; sobre los fenómenos de conciencia que, al igual que el pez que no ve el agua, están siempre actuando y rara vez los observamos. Esta reflexión nos lleva a la abstracción máxima, a aquella vivencia de lo profundo donde lo que es y lo que no es se registra como lo mismo. No estamos hablando de una fina reducción teórica, sino de la conciencia que ha trascendido los condicionamientos de origen, los condicionamientos de la especie.

Aquella situación de “asfixia” de la segunda cuaterna, puede finalmente encontrar su salida en la tercera cuaterna si, al trabajar con perfección en estos pasos se llega a la experiencia de las estructuras universales definitivas. Aparece otra realidad.


Resumen de los pasos

Este es un método de revisión de todos los pasos. Los procesos de “ida y vuelta”permiten desestructurar la secuencia, independizar cada paso de los antecedentes o los consecuentes. Es muy interesante ese desacondicionamiento, podría también ser un buen entrenamiento para entrar a la Disciplina. Con estos pasos de ida y vuelta y algunas consideraciones se está en condiciones mínimas de preguntar por el mundo. Es muy habilitante para introducirse en estos trabajos.


Secuencia de 1º a 12º. Visión de ida y vuelta.

Ida:

1º Se atiende a los objetos externos por distintos sentidos (ensueño).

2º Se deja el objeto y se evidencia una sensación-percepción (identificación).

3º Se divide entre percepción y organización de la conciencia,apoyándose o no en la representación (distintas organizaciones dan distintas ilusiones).

4º En la memoria se descubren grabaciones y actualizaciones continuas para reconocer objetos(comprensión).

5º La intencionalidad, tanto de la conciencia como de la memoria, es experimentada como "una tendencia" (forma mental).

6º Mediante la tendencia se estructuran actos con objetos (determinismos).

7º Este encadenamiento es permanente (determinismo de la conciencia).

8º Este encadenamiento es común a la conciencia y al mundo, actos con objetos, objetos entre sí (conciencia-mundo, intersubjetividad).

9º Acto-objeto, conciencia-mundo, es "movimiento-forma" (ámbito estructural).

10º Lo que no es acto-objeto es completamente relativo al acto-objeto.

11º Acto-objeto y su complemento son una misma estructura.

12º Esta misma estructura es válida para todo. Común a todo, grande o pequeño.



Secuencia de 12º a 1º. Visión de ida y vuelta.

Son aproximaciones, ejercicios de ida y vuelta. La secuencia del 1 al 12 que prepara al meditador, también puede intentarse del paso 12 al 11. De ahí al 10, y así siguiendo. Hay relaciones al llegar al paso 9, son distintos la conciencia y el mundo, pero vienen de un mismo ámbito. La conciencia en continua actividad hacia los objetos. El entrecruzamiento de los tiempos que se dan en un instante, es el tiempo futuro el que determina el pasado. En ese entrecruzamiento está el instante y ahí puedo irme al futuro. Puedo imaginar hacia delante y puedo recordar lo que pasó. Ese estar actuando de lo que todavía no es, son los proyectos. Eso que está por completarse, los actos de conciencia que todavía no son, es el futuro.

La conciencia además tiene capacidad de estructurar, los datos del mundo caen en su campo y hace el trabajo de estructurarlos. No se hace al mundo porque sí, se lo hace para que haya una conciencia que lo organice.


Vuelta:

12º La estructura total.

11º En ésta aparecen los ámbitos de lo que es y lo que no es.

10º Lo que no es aparece como un vacío o complemento de lo que es.

9º Lo que es aparece como el movimiento-forma, conciencia-mundo.

8º El mundo se ve percibido continuamente por la conciencia. Se relacionan.

7º Tal relación se hace posible por la permanencia del encadenamiento.

6º La relación acto-objeto es una cadena continua e indisoluble.

5º La tendencia de la conciencia hacia objetos es constante actividad.

4º La conciencia tiene tres tiempos: pasado, presente y futuro. Esto gracias a la memoria. De otro modo sería un presente plano sin recuerdo ni futuro.

3º La conciencia es en sí una estructura, pero además tiene capacidad de estructurar, capacidad de organizar los datos que le llegan.

2º Los datos son previamente llevados a los sentidos y entregados a la conciencia como percepción.

1º Fuera de la conciencia, de su estructura, de su memoria y de la percepción-sensación está la exterioridad, plagada de objetos y fenómenos, interesantes de ser atendidos.



Trabajos de aproximación

Se puede hacer ejercicios de aproximación a los pasos sin confundirlos con los pasos mismos. Para el 1º, atención por distintos sentidos a un objeto externo. Para el 2º, evidencia de la actividad de cada sentido y del conjunto de estos en percepción (se observan más los sentidos que los objetos). Para el 3º, división entre conciencia estructurando y percepción (eliminado el objeto externo), por ejemplo con un sonido, comprobando cómo lo organiza la conciencia. Para el 4º, ejercicios en la memoria. Buceo de objetos, afloramientos de recuerdos en general (primer libro leído, primer recuerdo familiar, etc).Tenemos aquí en cuenta que la memoria puede ser reciente, mediata o antigua. Para el 5º, se atiende a un objeto que alguien sustrae rápidamente del campo perceptual. Se comprueba como el observador queda "tendido" (en tensión hacia el objeto). Objetos concretos o abstractos, el hecho es ver la tendencia a buscarlo en el futuro, pasado o presente. Para el 6º, vaciar la conciencia, despejarla de objetos perceptibles y representables. Esto evidencia la imposibilidad de lograrlo y por ello la cadena permanente de actos-objetos y seguidillas de actos. Se experimentan los pasos 6º y 7º. Para el 8º, se ven ejemplos de cadenas en el mundo y en la conciencia y se estudia así la relación conciencia - mundo. Se puede observar en una habitación cómo se encadenan los distintos objetos entre sí: pared con pared, puerta y cerrojo, etc. Es decir, la cadena consecutiva de objetos. Mientras se observa esto, se mantiene la copresencia de los actos y objetos, la seguidilla de actos. Para el 9º, se trata de experimentar ambas actividades (la externa y la interna) no tanto como simultaneidad, sino como un todo (se trata de experimentar el movimiento-forma, la estructura conciencia-mundo). Para el 10º, se hace el "vacío dinámico", no sólo realizando el vacío de objetos, sino también de actos. Por cierto, se desatiende a lo que se ve, oye, etc. Es decir, se desatiende a la percepción. En este esfuerzo se experimenta "eso-que no-es-la-nada", ese complemento del movimiento-forma. Para el 11º, se retoma lo hecho en el 9º y el 10º. Así aparece la concienciamundo(con esos apoyos internos y externos) como sobrenadando ese vacío (en el 11º, se puede efectuar un ejercicio más simple: se puede ver el acto dirigido a un objeto externo mientras se evita todo otro acto de objeto ajeno a los presentes. Para el 12º, el trabajo consiste en registrar lo anterior como una totalidad que se puede expandir o reducir progresivamente. En el esfuerzo por expandir esa estructura total (en donde está el movimiento-forma y su complemento) se experimenta la ampliación o concentración de la conciencia.


Link al video Disciplina Mental - Tercera cuaterna: La libertad



Link audio D.Mental 3º Cuaterna Victor P.

Botón derecho "guardar como" descarga MP3 D.Mental 3º Cuaterna Victor P.




Link audio Disciplina Mental comentarios por Marcos P.

Descarga MP3 Disciplina Mental comentarios por Marcos P.






Link entrada relacionada Disciplina Mental - Primera cuaterna - Video y Audio


Link entrada relacionada Disciplina Mental - Segunda cuaterna - Video y Audio


Link entrada relacionada Las Cuatro Disciplinas en el trabajo de Escuela




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

lo permanente en uno y en todo - Conferencias Meditación Trascendental (extracto) - Silo


... Se observa que, aunque los fenómenos internos sean diversos, todos están encadenados en estructura. Volviendo al nivel de simple percepción (volviendo allá a los primeros pasos), vemos que también ella, la percepción, es estructurada por la conciencia.

Observando que conciencias distintas obtienen indubitablemente por estos pasos, la conclusión de la estructuralidad de la conciencia (no obstante los diversos fenómenos particulares), podemos inferir que las diferencias intersubjetivas pueden resolverse por vía estructural.

Las diferencias de los fenómenos particulares en cada conciencia, no llevan necesariamente al solipsismo. Esto quiere decir que, aunque advirtamos la diversidad de las conciencias (de la de cada uno), si cada una de estas conciencias observa los mismos pasos que hemos venido siguiendo nosotros, van a llegar, indubitablemente, a la percepción del mismo fenómeno de estructura permanente de la conciencia.

Las diferencias que nos separan: diferencias en la percepción, en la educación, en los fenómenos, pueden romperse y las barreras del solipsismo, las barreras infranqueables que habría en principio entre conciencia y conciencia, se derrumban.

El hecho de llegar a una misma reducción nos habla de la posibilidad de la intersubjetividad. No estoy hablando de telepatía por cierto... (risas). Estoy hablando de la comunicación que se establece a nivel de conciencia profunda, una vez que todas estas conciencias logran la comprensión estructural de esa suerte de mundo eidético: de la idea de la conciencia como estructura que no obstante la variación en los fenómenos particulares, es permanente en cuanto estructura. Así las cosas, esta permanencia estructural se registra no sólo en todas las conciencias, sino en todas las cosas existentes para la conciencia: se trate del mundo interno o del mundo externo.

Este problema es grave. No sólo fue grave para Leibniz y para otros (el problema de las mónadas sin puertas ni ventanas, de las conciencias que no se podían comunicar unas con otras), sino para el mismo Husserl que ya en sus Meditaciones Cartesianas queda encerrado en el solipsismo.

El problema está en ver cómo es posible no sólo la mentación interna de uno, sino la mentación entre las conciencias. O sea: ¿cómo es posible la intersubjetividad y, en general, cómo es posible la conexión con el mundo? Porque si usted percibe de un modo, yo percibo de otro y tenemos de la realidad distintas imágenes y distintas visiones, no hay comunicación esencial. El problema de la intersubjetividad no se resuelve a ese nivel, se resuelve a nivel estructural. De hecho, hasta el mismo lenguaje es un conjunto de signos que permite el pasaje de ideas de uno a otro y es inteligible gracias a las estructuras significativas que contiene y no por los signos aislados, o por los signos considerados como expresión simplemente.

La identidad es lo permanente, hablando de estructuras, y la diversidad es lo variable. En la diversidad no puede haber intersubjetividad en sentido pleno. La relación ahora de la conciencia con el mundo es, inicialmente (desde mis percepciones fenoménicas), variable. La relación de la conciencia con el mundo fenoménico es contingente, pero en última reducción, también los fenómenos aparecen encadenados a estructuras para mi conciencia. De esta manera, "conciencia" y "mundo" (al hablar de "mundo" no me imagino el planeta), están encadenados y son estructura, como si en definitiva la "conciencia" fuera el acto del "mundo" y el "mundo" el objeto de la "conciencia".

Así, pues, la intersubjetividad y la relación con el mundo, pueden ser comprendidas a nivel de esencias, por así decir, o ideas esenciales. Casi en sentido platónico.

La estructura esencial "conciencia-mundo" es permanente, aunque mi conciencia fáctica se modifique y aunque el mundo fáctico, el mundo de los hechos, también se vaya modificando y transformando en cada instante. La relación estructural "conciencia-mundo" es la invariable. En tal sentido, se comprende el significado de la frase: "Ver lo permanente en uno y todo". La idea de permanencia no se opone, sin embargo, al movimiento. Se trata de estructuras dinámicas que no obstante su movilidad conservan su estructuralidad. La permanencia es, en este caso, sólo estructural.

Bajando de nivel y muy rápidamente, digamos que conciencia y mundo se identifican estructuralmente y que no es legítimo establecer dicotomías, sino entender que se trata de una misma estructura. Que mi conciencia no es simplemente el reflejo de la realidad objetiva por una parte y que tampoco (como los idealistas) creo al mundo desde mi conciencia, sino que, haciendo un traslado de la idea de intencionalidad, "conciencia-mundo" son estructura y tienen sentido a nivel de estructura.

Nos damos cuenta que la estructura "conciencia-mundo" es la que nos da la idea de la realidad y no las dicotomías a que nos tienen acostumbrados.
(...)

Pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad y lo individual? Es decir: que todas las conciencias, individuales no son más que parte de la gran estructura de la conciencia del planeta, y por consiguiente, las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente. Porque estas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que podríamos llamar conciencia del mundo".

(...)
Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual. Una cosa es mi conciencia individual fáctica de los hechos, la conciencia que ahora tengo y tienen ustedes mientras dialogamos, mientras monologamos... (risas)... y otra cosa es, que con un trabajo de reducción yo pueda llegar a la idea de la "conciencia". Esta idea de la "conciencia" no es ningún halo raro que anda por ahí flotando. Veamos: ¿lograr la idea de "casa" es anular las casas individuales? ¿No será más bien que, de las casas que yo veo saco la estructura conceptual de "casa"? ¿Entienden la diferencia entre el simple objeto y el concepto del objeto?

Cuando yo hablo de la estructura de la conciencia en general, válida para mi conciencia y la conciencia de todo el género humano y cuando llego en otro paso a la misma conclusión de Brentano de que toda conciencia es intencionalidad, yo no estoy anulando nada. Simplemente estoy haciendo reducciones conceptuales.

Así es que a la pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual?", respondo: no. Captar la esencia de "casa", no es anular las casas. Es simplemente un trabajo lógico (como en la pizarra escolar). No pasa nada con que uno ponga en la pizarra para estudiar Lógica: "Juan ama a María". Ni Juan ni María lo sienten... no son más que abstracciones.

Se sigue explicando: "...es decir, que todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura de la conciencia del planeta". Nosotros no hemos dicho que sean partes de la estructura del planeta. Hemos dicho del mundo, pero "mundo" para nosotros no es planeta, no. La idea de "mundo" se refiere a la externidad, a las cosas, por así decir. En lugar de decir: "las cosas en general", decimos el "mundo", señalando algo más que las cosas en general. Decimos, las cosas en general estructuradas. Eso es mundo. Esto es conceptual, no es físico. Me parece que el que pregunta, objetiva las cosas en sentido material. En este caso no es legítimo, no está en el plano de nuestro discurrir.

"... todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura del planeta...". No, no decimos eso. Decimos que todas las conciencias individuales tienen estructura y que sabemos cuál es la estructura de las conciencias individuales, porque todas ellas para ser conciencia, tienen que tener una estructura determinada, con sus características determinadas; que corresponden a toda posible conciencia. Pero no es que veamos tampoco a lo Plotino una especie de Idea emanantista, una gran conciencia y que de esta conciencia vienen bajando las conciencias particulares.

Muchos de los que preguntan se van muy alto: nada de planeta; nada de anulación de conciencias individuales; nada de que las conciencias son partes de una gran estructura mental, no. Las conciencias individuales tienen estructuras y estas estructuras responden a las características esenciales de acuerdo a aquello que es conciencia. Para ser conciencias tienen que manifestarse dentro de ciertos parámetros y eso es todo.

Continúa: "...las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente, porque esas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que, podríamos llamar conciencia, del mundo".
Acá la frase "conciencia del mundo" está tomada de nuevo en un sentido muy distinto al que nosotros le damos.

No es legítimo extraer consecuencias inmediatas con este trabajo de la meditación trascendental. Ya les dije que era muy poco práctico este trabajo, no tiene consecuencias inmediatas como para saber si el mundo está desequilibrado, si hay guerras porque algo pasa con la conciencia cósmica, etc. No, nuestro trabajo es muy poco práctico.

Es para especialistas que se preocupan por andar estudiando cómo es la estructura de la conciencia en general, cómo es la estructura del mundo en general y cómo conciencia y mundo son una misma estructura. Pero no se han de preocupar por las consecuencias que inmediatamente esto pueda tener.*

extracto 2ª y 3ª Conferencia Meditación Trascendental - Silo



Nota:
Los enlaces tipo wikipedia y similares son aproximaciónes implica limitaciones de profundidad y amplitud,(Internet en su versión gratuita).

Aquí no agotamos ningún tema, al contrario lo invitamos a la búsqueda y a la profundización.



Link Meditación Trascendental online (Cuatro conferencias dictadas por - Silo)

Descarga Meditación Trascendental (Cuatro conferencias dictadas por - Silo)




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Cuarta Carta a mis Amigos - Silo



Arranque de nuestras ideas

Nuestra concepción no se inicia admitiendo generalidades, sino estudiando lo particular de la vida humana; lo particular de la existencia; lo particular del registro personal del pensar, el sentir y el actuar. Esta postura inicial la hace incompatible con todo sistema que arranque desde la “idea”, desde la “materia”, desde el “inconsciente”, desde la “voluntad”, desde la “sociedad”, etc. Si alguien admite o rechaza cualquier concepción, por lógica o extravagante que ésta sea, siempre él mismo estará en juego admitiendo o rechazando. Él estará en juego, no la sociedad, o el inconsciente, o la materia.

Hablemos pues de la vida humana. Cuando me observo, no desde el punto de vista fisiológico sino existencial, me encuentro puesto en un mundo dado, no construido ni elegido por mi. Me encuentro en situación respecto a fenómenos que empezando por mi propio cuerpo son ineludibles. El cuerpo como constituyente fundamental de mi existencia es, además, un fenómeno homogéneo con el mundo natural en el que actúa y sobre el cual actúa el mundo. Pero la naturalidad del cuerpo tiene para mí diferencias importantes con el resto de los fenómenos, a saber: 1.- el registro inmediato que poseo de él; 2.- el registro que mediante él tengo de los fenómenos externos y 3.- la disponibilidad de alguna de sus operaciones merced a mi intención inmediata.


Naturaleza, intención y apertura del ser humano

Pero ocurre que el mundo se me presenta no solamente como un conglomerado de objetos naturales sino como una articulación de otros seres humanos y de objetos y signos producidos o modificados por ellos. La intención que advierto en mí aparece como un elemento interpretativo fundamental del comportamiento de los otros y así como constituyo al mundo social por comprensión de intenciones, soy constituido por él. Desde luego, estamos hablando de intenciones que se manifiestan en la acción corporal. Es gracias a las expresiones corporales o a la percepción de la situación en que se encuentra el otro que puedo comprender sus significados, su intención. Por otra parte, los objetos naturales y humanos se me aparecen como placenteros o dolorosos y trato de ubicarme frente a ellos modificando mi situación.

De este modo, no estoy cerrado al mundo de lo natural y de los otros seres humanos sino que, precisamente, mi característica es la “apertura”. Mi conciencia se ha configurado intersubjetivamente ya que usa códigos de razonamiento, modelos emotivos, esquemas de acción que registro como “míos” pero que también reconozco en otros. Y, desde luego, está mi cuerpo abierto al mundo en cuanto a este lo percibo y sobre él actúo. El mundo natural, a diferencia del humano, se me aparece sin intención. Desde luego, puedo imaginar que las piedras, las plantas y las estrellas, poseen intención pero no veo cómo llegar a un efectivo diálogo con ellas. Aún los animales en los que a veces capto la chispa de la inteligencia, se me aparecen impenetrables y en lenta modificación desde adentro de su naturaleza. Veo sociedades de insectos totalmente estructuradas, mamíferos superiores usando rudimentos técnicos, pero repitiendo sus códigos en lenta modificación genética, como si fueran siempre los primeros representantes de sus respectivas especies. Y cuando compruebo las virtudes de los vegetales y los animales modificados y domesticados por el hombre, observo la intención de éste abriéndose paso y humanizando al mundo.


La apertura social e histórica del ser humano

Me es insuficiente la definición del hombre por su sociabilidad ya que esto no hace a la distinción con numerosas especies; tampoco su fuerza de trabajo es lo característico, cotejada con la de animales más poderosos; ni siquiera el lenguaje lo define en su esencia, porque sabemos de códigos y formas de comunicación entre diversos animales. En cambio, al encontrarse cada nuevo ser humano con un mundo modificado por otros y ser constituido por ese mundo intencionado, descubro su capacidad de acumulación e incorporación a lo temporal, descubro su dimensión histórico-social, no simplemente social. Vistas así las cosas, puedo intentar una definición diciendo: el hombre es el ser histórico, cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza. Si admito lo anterior, habré de aceptar que ese ser puede transformar intencionalmente su constitución física. Y así está ocurriendo. Comenzó con la utilización de instrumentos que puestos adelante de su cuerpo como “prótesis” externas le permitieron alargar su mano, perfeccionar sus sentidos y aumentar su fuerza y calidad de trabajo. Naturalmente no estaba dotado para los medios líquido y aéreo y sin embargo creó condiciones para desplazarse en ellos, hasta comenzar a emigrar de su medio natural, el planeta Tierra. Hoy, además, está internándose en su propio cuerpo cambiando sus órganos; interviniendo en su química cerebral; fecundando in vitro y manipulando sus genes. Si con la idea de “naturaleza” se ha querido señalar lo permanente, tal idea es hoy inadecuada aún si se la quiere aplicar a lo más objetal del ser humano es decir, a su cuerpo. Y en lo que hace a una “moral natural”, a un “derecho natural”, o a “instituciones naturales” encontramos, opuestamente, que en ese campo todo es histórico-social y nada allí existe “por naturaleza”.


La acción transformadora del ser humano

Contigua a la concepción de la naturaleza humana, ha estado operando otra que nos habló de la pasividad de la conciencia. Esta ideología consideró al hombre como una entidad que obraba en respuesta a los estímulos del mundo natural. Lo que comenzó en burdo sensualismo, poco a poco fue desplazado por corrientes historicistas que conservaron en su seno la misma idea en torno a la pasividad. Y aún cuando privilegiaron la actividad y la transformación del mundo por sobre la interpretación de sus hechos, concibieron a dicha actividad como resultante de condiciones externas a la conciencia. Pero aquellos antiguos prejuicios en torno a la naturaleza humana y a la pasividad de la conciencia hoy se imponen, transformados en neo-evolucionismo, con criterios tales como la selección natural que se establece en la lucha por la supervivencia del más apto. Tal concepción zoológica, en su versión más reciente, al ser trasplantada al mundo humano tratará de superar las anteriores dialécticas de razas o de clases con una dialéctica establecida según leyes económicas “naturales” que autoregulan toda la actividad social. Así, una vez más, el ser humano concreto queda sumergido y objetivado.

Hemos mencionado a las concepciones que para explicar al hombre comienzan desde generalidades teóricas y sostienen la existencia de una naturaleza humana y de una conciencia pasiva. En sentido opuesto, nosotros sostenemos la necesidad de arranque desde la particularidad humana, sostenemos el fenómeno histórico-social y no natural del ser humano y también afirmamos la actividad de su conciencia transformadora del mundo, de acuerdo a su intención. Vimos a su vida en situación y a su cuerpo como objeto natural percibido inmediatamente y sometido también inmediatamente a numerosos dictados de su intención. Por consiguiente se imponen las siguientes preguntas: ¿cómo es que la conciencia es activa?, es decir, ¿cómo es que puede intencionar sobre el cuerpo y a través de él transformar al mundo? En segundo lugar, ¿cómo es que la constitución humana es histórico-social? Estas preguntas deben ser respondidas desde la existencia particular para no recaer en generalidades teóricas desde las cuales se deriva luego un sistema de interpretación. De esta manera, para responder a la primera pregunta tendrá que aprehenderse con evidencia inmediata cómo la intención actúa sobre el cuerpo y, para responder a la segunda, habrá que partir de la evidencia de la temporalidad y de la intersubjetividad en el ser humano y no de leyes generales de la historia y de la sociedad. En nuestro trabajo, Contribuciones al pensamiento, se trata de dar respuesta precisamente a esas dos preguntas. En el primer ensayo de Contribuciones, se estudia la función que cumple la imagen en la conciencia, destacando su aptitud para mover al cuerpo en el espacio. En el segundo ensayo del mismo libro, se estudia el tema de la historicidad y sociabilidad. La especificidad de estos temas nos aleja demasiado de la presente carta, por ello remitimos al material citado.


La superación del dolor y el sufrimiento como proyectos vitales básicos

Hemos dicho en Contribuciones que el destino natural del cuerpo humano es el mundo y basta ver su conformación para verificar este aserto. Sus sentidos y sus aparatos de nutrición, locomoción, reproducción, etc., están naturalmente conformados para estar en el mundo, pero además la imagen lanza a través del cuerpo su carga transformadora; no lo hace para copiar al mundo, para ser reflejo de la situación dada sino, opuestamente, para modificar la situación previamente dada. En este acontecer, los objetos son limitaciones o ampliaciones de las posibilidades corporales, y los cuerpos ajenos aparecen como multiplicaciones de esas posibilidades, en tanto son gobernados por intenciones que se reconocen similares a las que manejan al propio cuerpo. ¿Por qué necesitaría el ser humano transformar el mundo y transformarse a sí mismo? Por la situación de finitud y carencia temporo-espacial en que se halla y que registra como dolor físico y sufrimiento mental. Así, la superación del dolor no es simplemente una respuesta animal, sino una configuración temporal en la que prima el futuro y que se convierte en impulso fundamental de la vida aunque esta no se encuentre urgida en un momento dado. Por ello, aparte de la respuesta inmediata, refleja y natural, la respuesta diferida para evitar el dolor está impulsada por el sufrimiento psicológico ante el peligro y está re-presentada como posibilidad futura o hecho actual en el que el dolor está presente en otros seres humanos. La superación del dolor aparece, pues, como un proyecto básico que guía a la acción. Es ello lo que ha posibilitado la comunicación entre cuerpos e intenciones diversas, en lo que llamamos la “constitución social”. La constitución social es tan histórica como la vida humana, es configurante de la vida humana. Su transformación es continua pero de un modo diferente a la de la naturaleza porque en esta no ocurren los cambios merced a intenciones.
(...)


Las generaciones y los momentos históricos

La organización social se continúa y amplía, pero esto no puede ocurrir solamente por la presencia de objetos sociales que han sido producidos en el pasado y que se utilizan para vivir el presente y proyectarse hacia el futuro. Tal mecánica es demasiado elemental como para explicar el proceso de la civilización. La continuidad está dada por las generaciones humanas que no están puestas una al lado de otra sino que coexistiendo interactúan y se transforman. Estas generaciones, que permiten continuidad y desarrollo son estructuras dinámicas, son el tiempo social en movimiento sin el cual la civilización caería en estado natural y perdería su condición de sociedad. Ocurre, por otra parte, que en todo momento histórico coexisten generaciones de distinto nivel temporal, de distinta retención y futurización que configuran paisajes de situación y creencias diferentes. El cuerpo y comportamiento de niños y ancianos delata, para las generaciones activas, una presencia de la que se viene y a la que se va. A su vez, para los extremos de esa triple relación, también se verifican ubicaciones de temporalidad extremas. Pero esto no permanece jamás detenido porque mientras las generaciones activas envejecen y los ancianos mueren, los niños van transformándose y comienzan a ocupar posiciones activas. Entre tanto, nuevos nacimientos reconstituyen continuamente a la sociedad. Cuando, por abstracción, se “detiene” al incesante fluir, podemos hablar de “momento histórico” en el que todos los miembros emplazados en el mismo escenario social pueden ser considerados “contemporáneos”, vivientes de un mismo tiempo; pero observamos que no son coetáneos, que no tienen la misma edad, la misma temporalidad interna en cuanto a paisajes de formación, en cuanto a situación actual y en cuanto a proyecto. En realidad, una dialéctica generacional se establece entre las “franjas” más contiguas que tratan de ocupar la actividad central, el presente social, de acuerdo a sus intereses y creencias. Es la temporalidad social interna la que explica estructuralmente el devenir histórico en el que interactúan distintas acumulaciones generacionales y no la sucesión de fenómenos linealmente puestos uno al lado del otro, como en el tiempo de calendario, según nos lo ha explicado alguna que otra Filosofía de la Historia.

Constituido socialmente en un mundo histórico en el que voy configurando mi paisaje interpreto aquello a donde lanzo mi mirada. Está mi paisaje personal, pero también un paisaje colectivo que responde en ese momento a grandes conjuntos. Como dijimos antes coexisten en un mismo tiempo presente, distintas generaciones. En un momento, para ejemplificar gruesamente, existen aquellos que nacieron antes del transistor y los que lo hicieron entre computadoras. Numerosas configuraciones difieren en ambas experiencias, no solamente en el modo de actuar sino en el de pensar y sentir... y aquello que en la relación social y en el modo de producción funcionaba en una época, deja de hacerlo lentamente o, a veces, de modo abrupto. Se esperaba un resultado a futuro y ese futuro ha llegado, pero las cosas no resultaron del modo en que fueron proyectadas. Ni aquella acción, ni aquella sensibilidad, ni aquella ideología coinciden con el nuevo paisaje que se va imponiendo socialmente.


La violencia, el Estado y la concentración de poder

El ser humano por su apertura y libertad para elegir entre situaciones, diferir respuestas e imaginar su futuro, puede también negarse a sí mismo, negar aspectos del cuerpo, negarlo completamente como en el suicidio, o negar a otros. Esta libertad ha permitido que algunos se apropien ilegítimamente del todo social es decir, que nieguen la libertad y la intencionalidad de otros, reduciéndolos a prótesis, a instrumentos de sus intenciones. Allí está la esencia de la discriminación, siendo su metodología la violencia física, económica, racial y religiosa. La violencia puede instaurarse y perpetuarse gracias al manejo del aparato de regulación y control social, esto es: el Estado. En consecuencia, la organización social requiere un tipo avanzado de coordinación a salvo de toda concentración de poder, sea esta privada o estatal. Cuando se pretende que la privatización de todas las áreas económicas pone a la sociedad a salvo del poder estatal se oculta que el verdadero problema está en el monopolio u oligopolio que traslada el poder de manos estatales a manos de un Paraestado manejado no ya por una minoría burocrática sino por la minoría particular que aumenta el proceso de concentración.

Las diversas estructuras sociales, desde las más primitivas a las más sofisticadas, tienden a la concentración progresiva hasta que se inmovilizan y comienza su etapa de disolución de la que arrancan nuevos procesos de reorganización en un nivel más alto que el anterior. Desde el comienzo de la historia, la sociedad apunta hacia la mundialización y así se llegará a una época de máxima concentración de poder arbitrario con características de imperio mundial ya sin posibilidades de mayor expansión. El colapso del sistema global ocurrirá por la lógica de la dinámica estructural de todo sistema cerrado en el que necesariamente tiende a aumentar el desorden. Pero así como el proceso de las estructuras tiende a la mundialización, el proceso de humanización tiende a la apertura del ser humano, a la superación del Estado y del Paraestado; tiende a la descentralización y la desconcentración a favor de una coordinación superior entre particularidades sociales autónomas. Que todo termine en un caos y un reinicio de la civilización, o comience una etapa de humanización progresiva ya no dependerá de inexorables designios mecánicos sino de la intención de los individuos y los pueblos, de su compromiso con el cambio del mundo y de una ética de la libertad que por definición no podrá ser impuesta. Y se habrá de aspirar no ya a una democracia formal manejada como hasta ahora por lo intereses de las facciones sino a una democracia real en la que la participación directa pueda realizarse instantáneamente gracias a la tecnología de comunicación, hoy por hoy en condiciones de hacerlo.


El proceso humano

Necesariamente, aquellos que han reducido la humanidad de otros han provocado con eso nuevo dolor y sufrimiento reiniciándose en el seno de la sociedad la antigua lucha contra la adversidad natural, pero ahora entre aquellos que quieren “naturalizar” a otros, a la sociedad y a la Historia y, por otra parte, los oprimidos que necesitan humanizarse humanizando al mundo. Por esto humanizar es salir de la objetivación para afirmar la intencionalidad de todo ser humano y el primado del futuro sobre la situación actual. Es la imagen y representación de un futuro posible y mejor lo que permite la modificación del presente y lo que posibilita toda revolución y todo cambio.

Por consiguiente, no basta con la presión de condiciones oprimentes para que se ponga en marcha el cambio, sino que es necesario advertir que tal cambio es posible y depende de la acción humana. Esta lucha no es entre fuerzas mecánicas, no es un reflejo natural, es una lucha entre intenciones humanas. Y esto es precisamente lo que nos permite hablar de opresores y oprimidos, de justos e injustos, de héroes y cobardes. Es lo único que permite practicar con sentido la solidaridad social y el compromiso con la liberación de los discriminados sean éstos mayorías o minorías.

En fin, consideraciones más detalladas en torno a la violencia, el Estado, las instituciones, la ley y la religión, aparecen en el trabajo titulado El paisaje humano, incluido en el libro Humanizar la Tierra al cual remito para no exceder los límites de esta carta.

En cuanto al sentido de los actos humanos, no creo que se trate de convulsiones sin significado, ni de “pasiones inútiles” que concluyan en el absurdo de la disolución. Creo que el destino de la humanidad está orientado por la intención que haciéndose cada vez más consciente en los pueblos, se abre paso en dirección a una nación humana universal. De lo comentado anteriormente surge con evidencia que la existencia humana no comienza y termina en un círculo vicioso de encerramiento y que una vida que aspire a la coherencia debe abrirse ampliando su influencia hacia personas y ámbitos promoviendo no solamente una concepción o unas ideas, sino acciones precisas que amplíen crecientemente la libertad.

En próxima carta saldremos de estos temas estrictamente doctrinarios para referirnos nuevamente a la situación actual y a la acción personal en el mundo social.

Reciban con ésta, un gran saludo.

Silo.19 de diciembre de 1991



Link entrada relacionada El Proceso Humano - Silo

Link entrada relacionada Intencionalidad en la Evolución Humana y Universal

Link entrada relacionada Darwin y la justificación del sistema existente

Link entrada relacionada El motor de la historia es ir “contra lo natural"




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

" Sobre los que señalan el camino" - Silo



...La experiencia básica no es una enseñanza especializada. La experiencia básica se vive y ella se comunica en la acción, y ella despierta renovada en otros corazones. Porque la experiencia básica es forjadora de un nuevo sentido de vida.

¿Estará clarificada la diferencia entre una enseñanza y una referencia vital? ¿Acaso no se comprenda bien el rol de un instructor y el rol de un guía? Apelaremos tal vez a anécdotas para destacar las diferencias, porque ese es el tema de hoy de nuestra conversación...


"Mi pequeño pueblo, es un pueblo campesino ubicado en la base de grandes montañas. Los pobladores del lugar dependen del agua que baja de las altas montañas. Para ellos todo está bien si los inviernos son inviernos y los veranos son veranos. Si un invierno no es suficientemente frío, no hay allí suficiente nieve. Si un verano no es muy cálido, tampoco hay suficiente agua, porque las nieves de las altas cumbres no alcanzan a derretirse y a bajar. Todo está bien, entonces, cuando los inviernos son inviernos y los veranos son veranos, y las noches definidas y los días definidos. Toda su base material está basada en lo que sucede en las montañas. Es un lugar semidesértico, su regadío es totalmente artificial. Todo su regadío se organiza en base a un sólo y grande caudal del cual van tomando pequeños y pequeños hilos de agua hasta ensortijar todo el terreno y convertirlo en un oasis fértil.


La población de ese lugar está obsesionada por la montaña. Siempre al levantarse miran hacia la montaña, su punto de referencia es la montaña, para ellos la montaña está siempre quieta, siempre está allí. A esa montaña, los que están lejos, en otros lugares, la conocen como el techo de occidente, sólo comparable al techo del mundo de los Himalayas. Las grandes montañas producen una singular ambivalencia en la gente, en su gran poder succionan y rechazan.

Tanto miraba la gente para allá, que un buen día fui a ver que había dentro de la montaña, (risas). Estaba yo muy tranquilo en una casa de piedra dentro de la montaña y vi acercarse lentamente a un curioso personaje montado en su mula. El subía despaciosamente, y como hacen los que viven en esas regiones, todo por rodeo, (risas), se vino acercando, dio varias vueltas alrededor, (risas) y luego saludó. Preguntó si había visto acaso algunas huellas de puma; pumas son especies de leones que habitan en América; le dije que no había visto cosa semejante. Siguió dando vueltas y entonces al irse me invitó a su casa, que ya conocía yo por haberla visitado en otras ocasiones.

Este singular personaje es conocido como "el viejo de la montaña", es un guía de altura, es como ellos dicen, un baqueano; baqueano, es no sólo el que guía en las alturas, es el que hace bien una cosa. Uno es baqueano si hace bien una construcción, es baqueano si hace bien cualquier cosa; éste es baqueano porque es un buen guía. Es el mejor de los guías, es el mejor de los baqueanos.

Allí se fue el viejo de la montaña, y al caer la noche empecé a bajar, y a bajar, y a bajar. Llegué a su casa, a su casa de piedra, y me encontré con la más extraordinaria asamblea de topógrafos con que puede encontrarse alguien en semejantes alturas. Adentro de la casa, es decir, en la habitación, es decir, en algo parecido a una habitación, (risas), sentado y haciendo círculos estaban el viejo y otros cuantos siguiendo las instrucciones que éste daba, instrucciones que daba con un palo, mientras rayaba la tierra. Ahí estaba el viejo de la montaña alumbrado con unas farolas de kerosene, sentado en el piso con sus amigos y dibujando extraños geroglíficos en el piso. Dibujaba y comía charqui, el charqui es una especie de trozo de carne de guanaco, el guanaco, es una especie de llama o de alpaca, (risas), la alpaca, se parece al yak, (risas), al yak del Tibet. El guanaco es un animal de mucha utilidad para los guías de la montaña, su carne es muy preciada, con ella hacen charqui, es una carne muy salada y muy dura. Es una carne deshidratada pero que se conserva largo tiempo.

El hecho es que en esta asamblea de topógrafos todos comían su charqui y dibujaban con su palo alguna cosa, algo que no alcanzaba a entenderse bien. De pronto el viejo hacía trazos, uno por allá ponía unas piedras en medio del trazo, un tercero ponía un papel de una revista vieja y el viejo a su vez sacaba todo eso con el palo, (risas), y lo ordenaba nuevamente de acuerdo a su particular parecer.Y en ésto estuvieron horas, comiendo charqui, y poniendo y sacando piedras, (risas).

Es claro, esas líneas eran los senderos de la montaña, esas piedras que unos ponían con cierta seguridad, el viejo las apartaba porque ya no estaban allí. Los papeles que remedaban tal vez zonas de nieve o de hielo, el viejo las corría y así él iba armando el cuadro de situación actual según su conocimiento del lugar. De manera que iban intercambiando su información todos éstos que trabajaban con el espacio, con un espacio dinámico, con un espacio en movimiento, en donde los cajones montañosos, las laderas, los ríos, los desfiladeros, cambiaban continuamente.

Era sin duda un espacio dinámico el que trabajaban ellos, y todos ellos eran guías de altura. Por lo demás no hablaban mucho, entre otras cosas porque seguían comiendo, (risas).

Terminada esta particular asamblea se fueron separando uno por uno y entonces fue cuando le pregunté a este viejo que si no era suficiente con un mapa para saber donde estaba cada cosa. Él me contestó que los escaladores de montaña muy a menudo van con sus mapas, algunos van con libros de mapas, (risas), tienen codificados los lugares, pretenden con esos libros saber exactamente como es la situación de la montaña. Pero el viejo que es un sabio y es un poeta explicó que la montaña nunca está quieta, sino que la montaña vive, y que hoy es de un modo y mañana es de otro, y que alguien no baqueano no puede seguir valiéndose de un mapa. De manera que muy a menudo él se encontraba socorriendo a esos escaladores de montaña, esos que seguían los mapas. El se las arreglaba para llegar hasta el lugar, tomarlos del lugar y traerlos nuevamente a buen recaudo. Numerosas vidas ha salvado el viejo de la montaña, a numerosa gente a conducido y a numerosa gente a rescatado. Tan grande es su fama por el lugar que algunos perdidos en la noche y con el viento blanco de la nieve, a punto de congelarse, han creído ver en la oscuridad la linterna del viejo de la montaña. Y algunos, alucinados como estaban, han seguido la linterna del viejo de la montaña y han llegado a buen recaudo y han podido salvarse; y sin embargo ésto no es posible porque a esa hora el viejo de la montaña seguramente estaba en su cueva comiendo charqui, (risas).

De tal manera aquellos que señalan un camino no lo hacen exactamente con explicación, sino que lo hacen con la experiencia viva.

Hay una gran diferencia entre esa asamblea de topógrafos, hay una gran diferencia entre esa gran asamblea de especialistas que sí intercambiaban su información, y la actividad que cada uno de ellos posteriormente realizaba guiando y conduciendo a la gente a los lugares seguros.

Ustedes son los guías, ustedes son la nieve y el agua que baja de las altas montañas. ¿Qué podría hacer la tierra, la sedienta tierra, sin el agua que baja de las cumbres? Ustedes son el verano y el invierno, son la noche y el día. Son el contraste pero son también el complemento. Son la inteligencia, son la explicación pero son también la experiencia.

Será bueno comprender cómo puede una misma persona integrar la inteligencia, integrar la explicación con la experiencia.


Silo. (Canarias 1978.dia 1)



Enlace Audio MP3 online - Silo "Sobre los que señalan el camino"


Click aquí decarga Audio "Sobre los que señalan el camino" Silo - MP3



Link al video Camino a la Ermita - Silo



Link descarga texto completo Canarias: Día 1- Silo(28/09/78)




www.imaginatuvuelo.blogspot.com

Charla sobre el tema de la muerte - Silo (audio Canarias 1976 2ª parte)




(continuación)

El tema de la muerte, sobre todo, desde el punto de vista de los registros. Porque claro, a este tema se lo puede ver desde distintos ángulos y nosotros lo observamos desde un sólo tipo de ángulo, siguiendo la secuencia con que venimos tratando a todos los otros temas, por supuesto.

Hablamos de algunas dificultades que existían en esto de imaginar la propia muerte. Algunas dificultades de orden sicológico en donde al representarse a sí mismo como no registrando ninguna actividad, se producía ya el problema. Por cuanto uno se representa a sí mismo en algún lugar, haciendo alguna cosa y desde luego registrando algo. Uno, cuando se representa a sí mismo, se ve sintiendo cosas, percibiendo cosas, haciendo cosas. Y a uno le cuesta una enormidad esto de verse a si mismo sin sentir nada.

Puede verse uno como en una fotografía, en cuyo caso, si se ve como en una fotografía, no se alcanza a representar exactamente como muerto sino como fotografiado. Pero si uno trata de representarse como muerto con todo lo que a aquello le acompaña uno encuentra dificultades sicológicas. Y son estas dificultades sicológicas las que hacen que al representarse uno como muerto, no se represente como dejando de registrar actividades, sino que paradojalmente se representa uno muerto y ese muerto parece estar registrando actividades que son las actividades de la propia conciencia que elabora esa imagen a la cual carga con actividades también.

Un poco lo que sucede con la conciencia emocionada y cualquier tipo de objeto. Cuando la conciencia está tomada, está alucinada, por cierto estadio interno, se le terminan atribuyendo intenciones a los mismos objetos. Esto no existe, sin embargo la conciencia emocionada lo registra como verdadero y cree que una columna, por ejemplo, tiene especial significación y especial intención.

Este tipo de alucinación no visual sino alucinación cenestésica -que también la hay- parte de imágenes, como parten también otros fenómenos perceptuales; así también determinados objetos desatan cadenas de imagen no solo visual, sino imagen auditiva, gustativa, táctil, etc., como hemos visto, y también de imagen interna, de imagen cenestésica.

No es extraño pues registrar la propia actividad del intracuerpo, la propia actividad interna, no es extraño registrar a estas imágenes cenestésicas también afuera de uno mismo; así como sucede con las alucinaciones visuales, las alucinaciones auditivas, también hay alucinaciones de la proyección de otro tipo de representación. Representaciones profundas, de tipo cenestésico que son, después de todo, esas imágenes esas representaciones cenestésicas, las que le dan a uno registro de las actividades del propio cuerpo, de aquello que le parece a uno que en los objetos está bien, de aquello que a uno le parece que en los objetos está mal. Son estas imágenes internas las que le dan a uno también estos registros y que movilizan actividades.

En el caso de la conciencia emocionada a los objetos se los considera alucinatoriamente dotados de un sentido, poniendo un sentido, teniendo una actividad y una intención que esos objetos no tienen. No es una forma alucinatoria desde el punto de vista de la representación visual, pero si es una forma alucinatoria desde el punto de vista de la representación cenestésica. Y así pues, todas las formas de conciencia mágica y todas las formas de alteración de la conciencia, tienen que ver con estas alucinaciones, proyección de imágenes internas hacia los objetos, comprobando el sujeto en cuestión que estos objetos tienen especiales intenciones, que estos objetos tienen especiales actividades, que no responden sino a las intenciones y a las actividades del propio sujeto.

Pero en lugar, este sujeto, de creer que son sus propias actividades, ahora cree que son las actividades de los objetos. Esto es sumamente interesante y esto nos hace reconsiderar, como de costumbre, aquello de que las imágenes no son sólo visuales sino que cada sentido tiene su sistema de imágenes y también cada sentido se ilusiona y también cada sentido se alucina.

Estas formas de alucinación de los registros internos y de proyección de estos registros sobre el mundo, esto, es lo que en otras ocasiones hemos llamado conciencia mágica, conciencia emocionada, etc.

¿Qué pasa entonces, cuando veo mi propia imagen muerta en mi representación visual?. Ahí está mi imagen y esta imagen, visualmente puedo comprobarlo, allá está en donde me veo quieto. Pero ¿qué pasa conmigo mal cual me veo quieto en esa imagen? Pasa que no puedo imaginármelo muerto sin registro de actividades, sino que, por lo contrario, lo veo a ese objeto que en este caso soy yo, alucinadamente desde el punto de vista de la proyección de esos registros cenestésicos.

Si las cosas fueran correctas podría verme a mí mismo sin registrar ninguna actividad. Sin embargo me conmociono, sin embargo me asusto, sin embargo tengo registros en este momento sobre lo que estoy viendo allá, porque creo que eso que estoy viendo allá tiene, de algún modo, un tipo de actividad; registra esa imagen, eso que me imagino, algún tipo de actividad.

Y cuando pienso que voy a estar muerto y quieto, allá adelante, pienso que de algún modo voy a registrar algún tipo de actividad; el tipo de actividad que estoy registrando ahora. Eso, no es verdadero. Y sin embargo es lo que pasa.

Hablamos de una distinción que era interesante hacer entre el temor al peligro y los mecanismos de defensa de tipo animal, cómo cualquier animal se asusta de un peligro. Aquí no hay mucho de alucinación, aquí no hay mucho de ilusión, acá hay un registro inmediato en donde el sufrimiento no tiene mucho que ver en estas cosas; es más bien del orden y del género de los dolores de registro sicológico, pero bastante diferente del registro de los sufrimientos, esto del susto, esto del temor ante el peligro y esto de la soltada de los mecanismos de defensa.

Cualquier persona razonable se asusta considerablemente si alguien la amenaza o si está por caerse a un precipicio. Esto no tiene nada que ver con el sufrimiento; esto no tiene nada que ver con cuestiones de imaginación, etc., aunque ustedes vean que posteriormente se le acoplan ahí ese tipo de mecanismos imaginarios, etc. Pero es bastante poco lo que se imagina cuando hay un gran susto; parece que sucediera todo lo contrario, parece que se bloqueara ese mecanismo de la imaginación y se tuviera el registro de lo amenazante y se dispararan mecanismos de huída frente a lo amenazante.

Y entonces no es esto lo que presenta mayores problemas, del temor ante el peligro y de los mecanismos de defensa que allí se sueltan. No, esto no presenta mayor dificultad; esto funciona instantáneamente y allí queda. El problema es otro; el problema del sufrimiento ante la inminencia de un peligro es de otra naturaleza; el problema del sufrimiento ante las proximidades de la muerte es de otra naturaleza. Esto no tiene nada que ver con el temor reflejo y la respuesta a ese temor reflejo. Son fenómenos de naturaleza diferente, no solo fenómenos de diferente grado sino fenómenos de distinta calidad, mecanismos distintos que se ponen en marcha.

Esto del temor ante el peligro y la huída frente al peligro inmediato, no presenta dificultades sino, por lo contrario es una gran ayuda para la propia pervivencia. Afortunadamente tales mecanismos existen. Afortunadamente uno se puede asustar, cuando hay un objeto amenazante allí, inmediatamente.

Será que estamos hablando de otra cosa, con esto del sufrimiento por la muerte, por esto del sufrimiento por lo que puede llegarme a pasar y cosas semejantes. No se trata de los simples mecanismos animales de defensa.

Así es que estuvimos observando ayer, algunos problemas en torno a la muerte y al representación de la muerte, a la muerte y a la imagen de sí sin actividad, como acabamos de comentar, a la función de la imagen y la imaginación en torno al problema de la muerte; estuvimos observando rápidamente el problema de la muerte de los otros; estuvimos tratando de ver como se configuraba la ilusión y la creencia sobre la muerte como continuación de registros. Estuvimos viendo brevemente también algunas relaciones entre las tensiones y el temor a la muerte y observamos algún caso que nos pudo ilustrar sobre esto de la distensión asociada a la muerte, cuando este que distensa cree que distender es perder registro. Tal el caso que pusimos ayer para ejemplificar estas complicaciones; aquella persona tensa que relacionaba a la muerte con la distensión y por lo tanto no podía distenderse.

Hay muchas complicaciones en esto, según biografía, según grabaciones, etc.
Así fuimos considerando ayer toda esta cosa aburrida en torno a los restos del que muere, en torno a lo que se va fuera de estos restos, en torno a la ubicación en el espacio, de los cuerpos y todo aquello.

Normalmente se identifica a las actividades humanas con el cuerpo. No se suele identificar a las actividades humanas con las funciones de la vida. Da la impresión de que la vida tuviera que ver con el cuerpo, pero claro, uno no distingue mucho; la vida en realidad es función de las actividades del cuerpo. Si cesaran estas funciones, cesaría la vida. Pero resulta que como no hay mucha distinción en esto, cesan las funciones del cuerpo, la vida, desde luego, cesa, pero como está el cuerpo y uno normalmente identifica a la vida con el cuerpo, aunque hayan cesado estas actividades, estando de cuerpo presente, algo le parece a uno que continúa.

Hay un grave error de apreciación en esto de que el cuerpo es lo mismo que la vida, porque son las funciones del cuerpo las que ponen en marcha esto que podemos llamar vida, y no el cuerpo. Y entonces cuando se produce ese traslado, cuando cesan tales funciones, la situación se enrarece, porque resulta que el cuerpo este, que tiene que ver con la vida, ha cesado de funcionar y entonces decimos que el cuerpo está muerto, y cómo es posible, si es el cuerpo el que tiene que ver con la vida. El cuerpo está presente pero la vida no. Y acá se nos complica un poco la relación con ese objeto y con esos restos. Es claro, porque la vida en todo caso tiene que ver con las funciones del cuerpo. Es demasiado abstracto, la gente no piensa así, la gente piensa en el cuerpo y piensa que la vida está en el cuerpo.

De tal modo la vida está en el cuerpo, que cuando uno muere, exhala la vida. Pero claro, resulta que la vida asociada al cuerpo es una cosa que después nos trae complicaciones como en el caso de la muerte. Y parece que la vida más bien fuera función de las actividades del cuerpo. De tal modo que cesando esa función, el cuerpo no tiene nada que hacer en todo esto. Está demás, cesando sus funciones.

Muere el familiar de una señora; este familiar es muy querido. Esta señora tiene el deseo de que este familiar sea enterrado en un lugar. Pero resulta que el familiar ha declarado antes de morir que quiere ser cremado; entonces con todo el problema del caso, ya que no va con sus propias creencias, de todos modos va al lugar donde se creman estos cuerpos, colocan el cuerpo de este familiar, lo incendian y en ese mismo momento esta señora, experimenta un gran alivio, y declara que en ese mismo momento, registra una especie de liberación, una especie de sorda comprensión del fenómeno de la muerte.

Este registro liberador, por un hecho tan peregrino como quemar a alguien o enterrarlo -pero en este caso por quemar a alguien-, este registro tiene que ver, efectivamente con la cesación del sufrimiento en cuanto a la muerte del otro, al faltar representación espacial del cuerpo. De tal manera que cuando este cuerpo desaparece, no hay después donde ubicarlo; y al no tenerse donde ubicarlo, no se lo puede representar; y al no tenerse donde representar, no se puede representar alucinadamente sobre esa imagen actividades cenestésicas propias que generan tal contradicción con esa imagen.

Desde luego que la gente sigue teniendo algunas costumbres extrañas, tales como quedarse con las cenizas de aquél que murió, aunque lo hayan incinerado, en cuyo caso, al tener tales cenizas, hay de todas maneras ubicación en el espacio, de los restos -de ese tipo de restos- de aquél que en vida fuera. Entonces quedamos un poco en las mismas.

Pero imaginen ustedes ahora la situación de un muerto, al cual se incinera, al cual se quema velozmente, y que con estos restos ya reducidos ahora se hace una operación tal que no se puede ubicar espacialmente a las cenizas, es decir a los restos de esos restos. ¿Dónde está, entonces ese muerto?, ¿dónde está ese cuerpo, o los restos de ese cuerpo?. No están en ningún lugar, no se los puede localizar, no se sabe donde puede estar todo aquello. ¿Por qué se sufre entonces?. Se sufre en todo caso por la ausencia de aquel ser querido que ahora, claro, un poco como Dios, brilla por su ausencia. Es decir, se destaca porque no está presente. Y esto nos trae ciertas contradicciones, cierto sufrimiento, porque tenemos articuladas nuestras actividades y nuestro mundo afectivo precisamente con aquel ser. Ahora este ser no está presente y ahí se nota como una especie de agujero en la relación emotiva, esto no se llena fácilmente.

Es cierto, continúa esta suerte de sufrimiento por ausencia del otro. Y esto tendrá seguramente su forma de ser pensado y de ser comprendido y de ser incorporado como contenido interno.

Pero en cuanto al sufrimiento por representación del cuerpo de ese familiar querido en un lugar del espacio, este sufrimiento no es posible, es sicológicamente imposible ese tipo de sufrimiento, si el cuerpo del otro ha desaparecido y no se lo puede ubicar en ningún lugar del espacio de representación, porque no existe la ubicación de ese cuerpo en el espacio físico. De manera que tal vez, por casualidad, o a lo mejor por haber tenido esos materiales a mano, algunos pueblos estuvieron acertados, sicológicamente hablando, en esto del escamoteo de los restos, en esto de hacer desaparecer los restos.

Luego la complicaron porque se quedaron con las cenizas de los restos, pero de todas maneras hay una suerte de acierto sicológico en esto de la desaparición del objeto que crea tanto problema.

Nosotros con esto que decimos no estamos sugiriendo nada. En realidad nos importa muy poco la condición en que queden posteriormente estos restos. Lo que estamos simplemente anotando, desde el punto de vista del registro sicológico, es que cuando estos restos desaparecen de la representación en este espacio -que se refiere al espacio también-, pues bien, no hay como referirse a ellos sufrientemente. Y sí, en cambio, permanece otro tipo de sufrimiento que es aquél de la ausencia por las actividades que faltan con respecto a otros objetos. Por supuesto, si desaparecieran todos los otros objetos no habría referencia tampoco. Entonces tampoco habría sufrimiento con respecto a esto que desapareció. Pero dejémoslo así.

Hay otras cuestiones, con esto de la muerte, y que tienen que ver con la posesión del otro. ¿Por qué se sufre?, por la pérdida del otro, ¿qué se dice?: "hemos perdido un familiar". ¿Qué se dice?, "hemos perdido un amigo". ¿Qué se dice?, que no lo tenemos. Sin duda esto alude al fenómeno de la posesión en general.

Y cuando se piensa en la pérdida de uno mismo, la cosa se complica. Porque ¿cómo hace uno para perderse a sí mismo?. Hay dificultades con esto.

La posesión de la imagen propia en el estado de muerte nos lleva a la contradicción de la representación frente a esa imagen, a esa contradicción en donde a la imagen la dotamos de un sentir que en realidad no podría tener.

Y entonces esta pérdida de uno mismo, es una pérdida del registro de uno mismo, un no querer deshacerse del registro de uno mismo, lo que crea la alucinación de la actividad del uno mismo como cuerpo, aún cuando ese cuerpo esté muerto.

Este deseo de hacer permanecer la propia actividad, este deseo posesivo de la imagen de uno mismo, crea fuerte contradicción y fuerte problema.

Desde luego que esto es motor, también, de otros tipos de fenómenos tales como la aspiración a la supervivencia. Hay personas que quieren supervivir, no ya embalsamadas, eso parece que quedó en otra instancia histórica -parece-, aunque sea en la memoria de los otros. Hay personas que quieren que se acuerden de ellos. ¿Y cómo ellos registran que los demás se acuerdan?. No se sabe cómo, pero es bueno que a uno lo recuerden. Hay otros un poco más toscos, que quieren supervivir por representación figurativa, una especie de estatua en una plaza. No se sabe cómo esa estatua registra lo que está pasando y mucho menos como esa estatua tiene conexión con uno, si es que uno anda por algún lado. Pero de hecho hay quienes aspiran a la supervivencia por representación figurativa. Esto es notable.

Hay otros, no tan materialistas como estos que quieren estar en una plaza, que quieren por ejemplo, seguir viviendo de algún modo, para que las otras personas no sólo les estén recordando, sino que además estén realizando con ellos un tipo de operación, un tipo de oración, por ejemplo. Es bueno que cuando uno muera, a uno le recen o le digan algo.

Hay otros, más sutiles, que no quieren estar en una plaza, no quieren quedar grabados en las correntadas electroquímicas de la corteza de los otros, como memoria, por ejemplo; hay otros que no les interesa esto de que les oren, pero si les interesa un tipo de supervivencia abstracta; seguramente son los más intelectuales. A ellos les gusta, por ejemplo, pervivir por las teorías especiales que ellos han tenido. A ellos les gustaría, por ejemplo, aunque se mueran, que sus doctrinas o sus concepciones especialísimas continuaran, siguieran expandiéndose, aunque ellos se murieran. Y esta supervivencia abstracta, es también una aspiración a la supervivencia y es, desde luego, una forma de contradicción y una forma de sufrimiento. Esto de hacer numerosas cosas para que las ideas o las propias obras se continúen en el mundo después de la muerte; hay gente así.

Y se darán ustedes cuenta de todas las cosas que deben hacer estas personas y del empeño que le deben poner a sus propias ideas y teorías, para que estas ideas echen a correr por el mundo y él siga perviviendo en estas ideas aún después de muerto. Esto, trae problema. Me parece que no es una actitud similar a la de aquél que muriendo piensa que esto de las ideas no tiene ninguna importancia. Pero claro, también pensamos que estos intelectuales, están preocupados por la supervivencia abstracta. Tan rara es la mente humana. ¿Cómo puede uno supervivir en una idea?. Registros alucinados, claro está. Con lo agradable que sería, seguramente esto de desaparecer completamente y no tener ningún registro de nada. Pero claro, está el problema de querer conservar tales registros; entonces hay quienes se preocupan porque sus ideas prosperen.

Hay distintas formas de deseo de supervivencia, como posesión eterna de la propia imagen y distintas formas de deseo de supervivencia que generan fuerte contradicción y sufrimiento.

Sobre el problema de la muerte nos parece que es suficiente.


Silo. Canarias 1976



Enlace Audio MP3 online - Silo Charla sobre la muerte (continuación)


Click aquí decarga Audio Charla sobre el tema de la muerte Silo - MP3




Link entrada relacionada Charla sobre el tema de la muerte Silo(1ªParte)



www.imaginatuvuelo.blogspot.com




 
Ir Arriba