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Hasta pronto…


Dejo de publicar en el blog, pronto seguiré adelante desde El Mensaje de Silo.

Agradezco a cada uno de ustedes que con su apoyo hicieron posible este proyecto, han sido 2 años de crecimiento, cercanía y amistad.

Gracias.

Que a todos nos vaya muy bien!


Link al Video Que todo nos vaya muy bien - Silo




Aprovecho para hacer publico algo que necesito decirle a mi gran compañera de Proyecto, Amiga y hacedora de Sentido:


“Sentir lo humano en el otro, es sentir la vida del otro en un hermoso multicolor arco iris, que más se aleja en la medida en que quiero detener, atrapar, arrebatar su expresión. Tu te alejas y yo me reconforto si es que contribuí a cortar tus cadenas, a superar tu dolor y sufrimiento. Y si vienes conmigo es porque te constituyes en un acto libre como ser humano, no simplemente porque has nacido "humano". Yo siento en ti la libertad y la posibilidad de constituirte en ser humano. Y mis actos tienen en ti mi blanco de libertad. Entonces, ni aun tu muerte detiene las acciones que pusiste en marcha, porque eres esencialmente tiempo y libertad.”

a Rocio Balboa.




Matias Gonzalez.
18/11/2010



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Ley de Superación de lo Viejo por lo Nuevo



“La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis cada vez de mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos”.



Estudiamos, con esta Ley, la transformación del individuo y su relación con los cambios del ámbito mayor dentro del cual se incluye.

Esta ley está relacionada con la anterior y explica que una estructura se desintegra porque no puede hacer frente a las nuevas situaciones que le impone el desarrollo; en cambio los elementos más nuevos y de mayor vigor se desarrollan desde su interior hasta desplazar al sistema más viejo. Este nuevo sistema es más complejo y evolucionado que el anterior.

Muchos elementos son desechados porque son como vías muertas. A pesar de que toda la experiencia es importante, muchos elementos no son constructivos. A esos elementos que no sirven para que sobre ellos se construyan nuevas experiencias, las denominamos experiencias no constructivas, no progresivas.

Esta idea explica la superación de lo viejo por lo nuevo. Lo nuevo, sin embargo, está estructurado según las experiencias anteriores. En particular sobre las más recientes. A medida que una experiencia se apoya sobre otras que son progresivas, concomitantemente
otras, las más regresivas, quedan de lado.

Este postulado nos permite estudiar lo compositivo de un objeto, fenómeno o situación, y explica cómo se da la dinámica dentro de un proceso.

Hemos visto hasta aquí que todo fenómeno que queramos estudiar no existe aislado, sino condicionado por la estructura mayor que lo contiene, que esa estructura está en evolución hacia formas más complejas y que a cada paso se verifican relaciones de concomitancia con fenómenos que se dan dentro del mismo ámbito.

Detengámonos ahora en el objeto que queremos estudiar y analicemos su composición.

Al hacer esto, observamos que los componentes internos no están quietos, se mueven.

Pero no de manera anárquica. En ellos también encontramos una lógica de transformación que indica que esos elementos primero se diferencian, luego se complementan y finalmente se sintetizan, en un proceso continuo.

Y en estos pasos de diferenciación, complementación y síntesis encontramos una clave en la dinámica del proceso, lo que da movimiento a la estructura.

Diferenciación significa que lo que en un momento era homogéneo, en el momento siguiente se desagrega dando lugar a elementos con distintas características.

Complementación indica que esos elementos diferenciados tienden a relacionarse, a interactuar.

Finalmente, síntesis implica que esa interrelación da lugar a un nuevo elemento que no es la simple sumatoria de los atributos anteriores, sino un nuevo elemento cualitativamente diferente. En la síntesis hay un salto cualitativo que hace que este nuevo elemento sea más apto para continuar el proceso.

Esta ley nos permite entonces el estudio de la composición del objeto, pero no de manera estática, fija, sino con una dinámica dada por los pasos descriptos. Y es en esta necesaria tendencia de superación, donde los elementos que no son aptos para pasos más complejos, son desechados, y los nuevos elementos son la base de los próximos pasos.

En el estudio de la Historia, por ejemplo, el materialismo planteado por Engels y Marx postula que el motor de la historia es la lucha de clases, donde opresores y oprimidos, en continua dialéctica, explican por qué se mueven esos procesos.

Para nosotros esta es una visón “desde afuera” del proceso humano, una visión que estudia el proceso humano como quien estudia la órbita de un planeta.

En cambio, desde la perspectiva que nos plantea esta ley, diríamos más cercanos a Ortega, que el motor de la historia es la lucha generacional que se entabla cuando nuevas generaciones de coetáneos luchan por desplazar a las generaciones en el poder del presente social y es este vital fenómeno el que explica cómo más allá de toda otra consideración, la historia humana se desenvuelve; no son entonces las “condiciones objetivas”, externas, las que determinan el fenómeno, sino la lucha de las distintas subjetividades temporales que cada generación porta consigo. Las generaciones son el tiempo social en movimiento.

En el terreno personal también podríamos ver cómo opera esta visión. Así, unos pueden pensar que la conducta puede ser explicada sólo como reacción ante los estímulos externos, como en los experimentos de Pavlov. Entonces se piensa que es posible domesticar a las personas en función de los estímulos a los que se los someta. De allí surgen, por ejemplo, las ideologías de la represión o de los premios y castigos para disciplinar a la sociedad.

También uno mismo puede verse así, y al estudiar su vida, creer que lo que le pasa es mecánico reflejo de lo que le ocurrió.

Desde la perspectiva de esta ley para comprender la vida de una persona, y por cierto la propia, es necesario atender a cómo la vida personal se fue desenvolviendo según los elementos progresivos, de mayor adaptación creciente, al desarrollarse, desplazaron a los regresivos. Cómo se creció cuando se pudo avanzar en ese proceso de iferenciaciones, complementaciones y síntesis continuas, y cómo la vida pareció detenerse cuando no se pudieron superar los elementos regresivos.

Bueno, pero estos son sólo ejemplos y no es la idea profundizar en ellos. Únicamente remarquemos que esta ley nos dice que lo que mueve la estructura en sentido evolutivo, en dirección a ganar mayor complejidad y adaptación, es esa suerte de pequeño proceso de diferenciaciones, complementaciones y síntesis que podemos observar en lo interno de cualquier fenómeno que se da en el mundo y en la propia conciencia.

Entonces estas son las cuatro estructuras teóricas, que dan sustento conceptual al método que vamos a estudiar y al modo en que vamos a proceder para poder comprender y operar.

Este método no está en el aire, sino que se desprende de esta base teórica que hemos comentado.

Para sintetizar este capítulo remarquemos que estas leyes son presentadas separadamente para facilitar su comprensión, pero valdrá el esfuerzo de considerarlas simultáneamente construyendo en nosotros un modo de mirar estructural y dinámico que nos permita acercarnos a los objetos que vayamos a estudiar de un modo nuevo.




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Ley de ciclo


“Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos”.



Con esta Ley estudiamos la dinámica, el ritmo, el ciclo, el movimiento hacia la transformación de lo simple a lo complejo.

Como tendencia general un proceso puede evolucionar, involucionar, cristalizarse o puede producir un salto de cualidad que transforma radicalmente su identidad de comienzo.

Los procesos evolutivos no se desarrollan en línea recta ni con tiempos o aceleraciones constantes. Surgen, crecen, se desarrollan, declinan y se desorganizan, pero al desorganizarse dan nacimiento a nuevas formas que repiten el mismo proceso a otro nivel.

Estos procesos no están desconectados sino que los elementos progresivos del paso anterior continúan en el posterior; de este modo los ciclos no son círculos cerrados sino que tienen “forma” de espiral.

Ejemplo de esto son las civilizaciones que han seguido el proceso de surgimiento, crecimiento, desarrollo, declinación y desorganización, en donde la experiencia acumulada más evolucionada pasó a otra civilización que desarrolló aun más los elementos progresivos de momentos anteriores. De otro modo, la humanidad siempre estaría recomenzando desde el mismo punto y el hombre sería el cavernícola que cada vez estaría naciendo y muriendo sin descubrir el fuego.

Alguien puso el ejemplo de ciertas sociedades fuertemente conservadoras que hacen mucha resistencia a que algo cambie. Desde nuestra perspectiva, esta es una postura antihistórica. Allí se va a tender a que nada nuevo surja porque cualquier cosa nueva que surja pone en cuestión esa forma en la que se “es”. Y esto va a generar mucho conflicto, porque todo en el universo cambia y esta tendencia, por cierto, va más allá de la propia voluntad.

En lo personal, uno podría decir: yo quisiera que las cosas siempre fueran como hoy.

Sin embargo todo está en evolución, y esa evolución tiene una dirección. No es que todo vaya al desastre, sino que todo va buscando una organización más compleja que permita compensar de mejor modo, el desequilibrio que se genera permanentemente.

Esto se ve en las galaxias, en las moléculas y, por cierto, también en las sociedades y las personas. Nada es siempre de la misma manera, sino que cambia, muta, evoluciona.

Es importante comprender esta idea de que la estructura siempre está en movimiento, que este movimiento lo apreciamos al ver los cambios que se dan en la estructura en cada momento y que a su vez, los distintos momentos se relacionan entre sí con una lógica de proceso.

Esta lógica se refiere a la dirección hacia una organización de mayor complejidad. ¿Y cuál es la razón de la necesidad de una mayor complejidad? La razón es que el medio cambia, los cambios desequilibran y es necesario restablecer ese equilibrio. Pero esos cambios en el medio también son cada vez más complejos y requieren de la estructura un cambio cualitativo para poder perpetuarse; y cuando este cambio no se produce, la estructura involuciona y desaparece. Y como toda estructura tiende a autoperpetuarse deberá generar respuestas más complejas, lo que requiere un cambio de cualidad dentro de ella, un cambio que implica una mayor complejidad y organización.

Pero estos cambios no siguen un ritmo fijo, sino cíclico. Un ritmo que no tiene la regularidad del calendario o del reloj, porque esas son formas externas de medir el tiempo, y el tiempo de los procesos se comprende cuando se aprecian los ciclos dados por el devenir interno de la estructura.

La ley de ciclo nos explica el cambio de las estructuras. Estructuras que van mutando, transformándose, deviniendo unas en otras, en la búsqueda de una mayor complejidad que les permita adaptarse mejor a los cambios del medio y así poder perpetuarse en el tiempo.

Y así, deteniendo en el pensamiento la dinámica de la estructura, podremos estudiar un momento de proceso y analizar los fenómenos de concomitancia que se dan dentro de él, pero teniendo presente que sólo es un artificio en el intento de comprender.





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Ley de concomitancia



“Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede”.


Con esta Ley estudiamos las relaciones de simultaneidad con otros procesos que se desarrollan en el mismo medio.

Explica que los fenómenos contemporáneos que se dan en un ámbito, no pueden ser explicados acabadamente por la simple relación causal de unos fenómenos sobre otros, ni sobre su situación en un momento anterior, sino que hay que comprenderlos en relación al momento de proceso del medio en que están inmersos.

Así, cuando estudiamos un fenómeno que se da en un momento determinado, su manifestación no es mera consecuencia del accionar de otro que actúa sobre él (causa – efecto), sino que sobre ellos opera simultáneamente una condición dada por el ámbito mayor en que se encuentran.

Esta ley está relacionada con la anterior. Nada está aislado, sino que está en relación dinámica con otros fenómenos que se dan dentro de ámbitos condicionantes. La explicación de lo que se observa, no se agota en el simple hecho de denotar de donde viene en lo inmediato, sino que primariamente hay que estudiar el ámbito condicionante en que se da. Este ámbito es espacial y temporal, es una estructura de relación que cambia momento a momento.

Obviamente, esta visión mantiene una fuerte discusión con el pensamiento lineal y causalista, que trata de explicar los fenómenos sólo en función de causas y efectos, aislándolos del contexto en donde éstos se dan.

No dejamos de apreciar que este pensamiento causalista permitió un gran avance a la racionalidad del siglo XIX. Por ejemplo, cuando Louis Pasteur desarrolla su teoría microbiológica, ésta chocó fuertemente contra la idea de la generación espontánea, aceptada por los científicos de la época. Su poder explicativo y su aplicación abrieron el camino a los avances de la medicina moderna y permitió la comprensión de la etiología y proceso natural de las enfermedades infecciosas que hasta ese momento eran la principal causa de mortalidad de la población.

No obstante, y en la medida en que el perfil epidemiológico de las poblaciones fue cambiando y comenzaron a interesar las enfermedades crónico degenerativas, esta teoría no fue suficiente y se requirió desarrollar nuevos modelos teóricos como los ecológicos y de multicausalidad. Pero ya estos modelos son insuficientes para explicar los complejos problemas que se presentan en la medicina actual y se requiriere de un nuevo salto conceptual que permita dar cuenta de ellos.

Así, el Pensamiento Estructural Dinámico podrá servir de base a una nueva visión general, superadora de las contradicciones acumuladas por el pensamiento lineal.

Reconocemos que hay cierta dificultad para poder apreciar la relación entre fenómenos concomitantes porque estamos muy marcados por el molde de la línea del tiempo, la causalidad, el antes y después, y nos es difícil apresar que lo que se observa en un momento no es simple consecuencia de lo que pasó antes, sino de la existencia de un ámbito mayor en el cual están inmersos los fenómenos y que los condiciona según el momento de proceso, como también condiciona la mirada de quien pretende estudiar dichos fenómenos.

A modo de ejemplo, uno podría preguntarse ¿por qué estoy aquí? ¿Es porque cada uno de nosotros hizo un proceso individual que nos trajo hasta aquí? ¿O es porque, simultáneamente, participamos de un marco mayor que, por momento de proceso, está generando una influencia en nosotros que hace que estemos interesados en estos temas? Uno apuntaría a mirar distintas cosas haciendo un razonamiento u otro. No es lo mismo tratar de entender “mi situación” si pienso que ésta es puro devenir biográfico, sólo causas y efectos, a tratar de entenderla relacionándola con el contexto social e histórico del mundo en el que vivo.

Cuando trato de entender una situación, tiendo a explicarla en función de algún elemento puntual que llamo causa. Pero también uno podría preguntarse ¿es que solamente podría haber hecho esto, o podría haber hecho otra cosa si se hubieran dado otras circunstancias? ¿Cuál es la circunstancia mayor que nos engloba? Esa gran circunstancia, es la estructura de relaciones que se dan en un espacio social y en un momento histórico determinado.

Esto que decimos no niega la libertad de elección, sino que nos lleva a reflexionar acerca de los límites dentro de los cuales puedo ejercer mi capacidad de opción.





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Ley de estructura



“Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes”.


Esta ley indica que no son válidos los estudios que se hagan de un objeto si no se lo relaciona con otros objetos que están en el mismo medio, si no se tiene en cuenta que tanto ese objeto de estudio como los otros, que se relacionan con él, están en movimiento y si no se los comprende dentro de ámbitos mayores que condicionan su comportamiento.

Esto vale tanto para comprender la realidad como para actuar sobre ella.

Este postulado nos indica que no son válidos los estudios que se realicen de un objeto aislado de su contexto. El objeto no es separable de su ámbito, porque objeto y ámbito conforman una estructura indisoluble; si cambia el ámbito ya el objeto no es el mismo.

Desde esta perspectiva, los esfuerzos de la ciencia por comprender los fenómenos aislándolos del medio en que se dan, aparecen como sumamente limitados.

No obstante dichos esfuerzos han sido muy fructíferos en ciertos campos como la física, la química y la biología, pero muestran marcadamente sus limitaciones cuando se quieren aplicar a las llamadas ciencias humanísticas, como la psicología, la sociología o la economía.

La complejidad de los fenómenos humanos, su esencia, muestran que no es posible explicarlos si apelamos a ese recurso de seccionarlos de su entorno para estudiarlos y comprenderlos.

La conciencia no es una palanca o un músculo, que se pueda cortar para estudiar. No se entienden los mecanismos de conciencia si los separo del medio cultural y social donde se dan. Y en ese medio, su relación con otros elementos es activa y dinámica.

Agreguemos, además, que su medio no es solo espacial, sino también y prioritariamente, temporal. Pero no con una temporalidad externa y lineal, reducible a fechas, sino una temporalidad interna y estructural donde el pasado, el presente y el futuro se entrecruzan de modo activo y ponderan el aquí y ahora de cada momento.



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Las Leyes Universales


Si nos quedáramos sólo con la experiencia no podríamos tener un sistema ordenado del mundo ni de nosotros mismos. La experiencia es movimiento y permanente cambio. Estamos sujetos al movimiento. El pensamiento compensa fijando la experiencia, sino todo sería solo movimiento, confuso, sin concepto, cambiante y caótico.

Entonces, si bien, por encima de todo está la experiencia, de ella surgen los grandes conceptos a los que llamamos Leyes Universales. Estas Leyes son por tanto herramientas de trabajo conceptual, que luego aplicamos a las cosas.

Este trabajo conceptual es el que en definitiva nos permite accionar en el mundo, ya sea con la acción directa en el medio o mediante el pensamiento. Ambos, acción y pensamiento, constituyen la base de la experiencia humana.

Hablamos de Leyes Universales, porque abarcan la totalidad de los fenómenos que llegan a nuestra experiencia, de otro modo no serían más que leyes de una ciencia en particular. Para nosotros deben ser leyes que sirvan para la física, la psicología, la química, etc. Estas leyes, así como el método, sirven para orientar el proceso del pensamiento de un modo ordenado, para darnos la visión más amplia posible de un fenómeno dado.

Las Leyes, en sentido amplio, son construcciones humanas operativas, que permiten predecir, describen una tendencia. Son ideas sistematizadas de cómo funcionan las cosas, regularidades que se cumplen en una franja determinada de fenómenos.

Las leyes en el ámbito de la ciencia provienen de la observación de fenómenos particulares que a medida que son explicadas y verificadas por nuevas experiencias, permiten construir una visión “científica” del mundo.

Así las hipótesis, teorías y leyes son explicaciones provisorias que sirven para operar en el mundo de los fenómenos.

Las hipótesis se definen como afirmaciones cuyo valor de verdad se desconoce al momento de enunciarse. Las teorías son conjunto de hipótesis que pretenden explicar el comportamiento de ciertos fenómenos en un ámbito dado, y las leyes son construcciones que intentan explicar el comportamiento general de un conjunto de fenómenos.

La dirección del proceso de la ciencia es, en este sentido, básicamente inductiva, es decir que parten de experiencias particulares, buscando generalizar en ambitos mayores.

Por el contrario las Leyes Universales de las que parte Nuestra Doctrina no se explican surgiendo de experiencias de naturaleza particular, sino de una experiencia totalizadora y de la comprensión de los mecanismos del pensar. Las mismas deben permitir dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes en tanto dichos fenómenos caen en el campo de nuestra conciencia.

Desarrollemos ahora brevemente el significado de cada una.. Las mismas de modo deductivo permiten dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes.

Las Leyes Universales se expresan a través de cuatro enunciados básicos:


Ley de estructura:
"Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes".




Ley de concomitancia:
"Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede".




Ley de ciclo:
"Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos".




Ley de la Superación de lo viejo por lo nuevo:
“La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis cada vez de mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos”.




Desarrollaremos en las próximas entradas brevemente el significado de cada una.



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Disciplina Mental - Tercera cuaterna - Video y Audio



Tercera cuaterna: la libertad

9º.- Ver la forma permanente en acción. Se observa que la forma permanente aparece aun en la diversidad de los fenómenos, sean subjetivos u objetivos. La forma permanente actúa por su propia necesidad. El salto en la secuencia. Ruptura del solipsismo (1)

Aun en la diversidad de los fenómenos hay una forma permanente, entendiendo por forma la estructura acto-objeto, conciencia-mundo. Se puede tener diversidad de presentaciones, pero es efímera. Pasa de un punto A a un punto B, tiene cambio de posición, pero se me presenta siempre la forma permanente. Compruebo que esa realidad diversa es la misma presentación pero en distintos campos. Observo que lo permanente puede cambiar de posición. Lo permanente puede ser visto en dinámica.

Esa forma permanente siempre tiene esa fijeza en sí. Se me presentan las cosas con variaciones pero tras las variaciones se observa la permanencia de la forma. El mundo y la conciencia existen de un modo permanente, pero hay variaciones de esa permanencia. La forma es permanente en sí pero diversa en sus manifestaciones.

Esos actos-objetos se requieren mutuamente y no se pueden explicar el uno sin el otro. Todo lo que ocurre con la economía de la conciencia tiene que ver con el mundo, es la conciencia quien da razón de ese mundo. Ahí están los fenómenos naturales, ¿y cómo se devela su significado sino es porque existe una conciencia? El mundo como tal no existe sin la conciencia, el planeta Tierra no existe como mundo sino con la participación de la conciencia que da identidad a todo.

Al descubrir que la estructura conciencia-mundo es válida para toda conciencia y actúa por su propia necesidad, se produce la ruptura del solipsismo, iniciada a partir de la pregunta por la intersubjetividad (en el paso 8).


10º.- Ver lo que no es movimiento – forma. Puede intuirse un ámbito ajeno a la forma y al movimiento-forma que no surge como la "nada", sino como "aquello que no es movimiento- forma", es decir, como aquello que se aprehende como existente en relación con el movimiento aunque sus características sean diversas a las del objeto tomado como referencia. Este "no es movimientoforma", no depende del encadenamiento.

Nos movemos en actos estructurales. Lo que no es acto-objeto es el complemento de lo que es objeto, es como el complemento del mundo. Lo que le falta al ángulo para completarse, es como el negativo de la película. Se trata de todo lo que le falta a mi conciencia, y es gracias a eso que puede moverse.

(1) Solipsismo: (Del lat. solus ipse, uno mismo solo). 1. m. Fil. Forma radical de subjetivismo según la cual sólo existe o sólo puede ser conocido el propio yo.

No surge como la nada, lo que no es movimiento-forma. No me quedo con la nada. ¿Qué es eso que no es movimiento-forma que se escapa? No depende del encadenamiento. Así que es posible un nomovimiento forma que no quede encadenado,que tiene mucho dearbitrariedad. O te quedas en el encadenamiento o sales. Y cuando niego al encadenamiento, me encuentro con algo que se escapa de la conciencia,del encadenamiento de los objetos, de los paisajes. Algo que no depende de esas determinaciones que hemos venido encontrando.

Al darse esa intuición-comprensión se produce una ruptura de nivel.

11º.- Ver lo que es y lo que no es como lo mismo. Se observa al movimiento–forma y a lo que no es movimiento-forma como lo que es.

Descubro que el movimiento-forma y el no-movimiento-forma SON, que tienen una misma identidad esencial.

12º.- Ver en uno y en todo lo mismo. Se observa que el "mundo" y por consiguiente uno mismo y cada cosa son, en la raíz e independientemente de los fenómenos que se perciben, lo mismo.

Desaparece toda distinción entre yo y lo otro y entre las cosas mismas. Acá terminan estas reflexiones extraordinarias, un modo de meditar sobre los encadenamientos de las presentaciones, aquello que aparece ante mí, provenga de afuera o de adentro; sobre los fenómenos de conciencia que, al igual que el pez que no ve el agua, están siempre actuando y rara vez los observamos. Esta reflexión nos lleva a la abstracción máxima, a aquella vivencia de lo profundo donde lo que es y lo que no es se registra como lo mismo. No estamos hablando de una fina reducción teórica, sino de la conciencia que ha trascendido los condicionamientos de origen, los condicionamientos de la especie.

Aquella situación de “asfixia” de la segunda cuaterna, puede finalmente encontrar su salida en la tercera cuaterna si, al trabajar con perfección en estos pasos se llega a la experiencia de las estructuras universales definitivas. Aparece otra realidad.


Resumen de los pasos

Este es un método de revisión de todos los pasos. Los procesos de “ida y vuelta”permiten desestructurar la secuencia, independizar cada paso de los antecedentes o los consecuentes. Es muy interesante ese desacondicionamiento, podría también ser un buen entrenamiento para entrar a la Disciplina. Con estos pasos de ida y vuelta y algunas consideraciones se está en condiciones mínimas de preguntar por el mundo. Es muy habilitante para introducirse en estos trabajos.


Secuencia de 1º a 12º. Visión de ida y vuelta.

Ida:

1º Se atiende a los objetos externos por distintos sentidos (ensueño).

2º Se deja el objeto y se evidencia una sensación-percepción (identificación).

3º Se divide entre percepción y organización de la conciencia,apoyándose o no en la representación (distintas organizaciones dan distintas ilusiones).

4º En la memoria se descubren grabaciones y actualizaciones continuas para reconocer objetos(comprensión).

5º La intencionalidad, tanto de la conciencia como de la memoria, es experimentada como "una tendencia" (forma mental).

6º Mediante la tendencia se estructuran actos con objetos (determinismos).

7º Este encadenamiento es permanente (determinismo de la conciencia).

8º Este encadenamiento es común a la conciencia y al mundo, actos con objetos, objetos entre sí (conciencia-mundo, intersubjetividad).

9º Acto-objeto, conciencia-mundo, es "movimiento-forma" (ámbito estructural).

10º Lo que no es acto-objeto es completamente relativo al acto-objeto.

11º Acto-objeto y su complemento son una misma estructura.

12º Esta misma estructura es válida para todo. Común a todo, grande o pequeño.



Secuencia de 12º a 1º. Visión de ida y vuelta.

Son aproximaciones, ejercicios de ida y vuelta. La secuencia del 1 al 12 que prepara al meditador, también puede intentarse del paso 12 al 11. De ahí al 10, y así siguiendo. Hay relaciones al llegar al paso 9, son distintos la conciencia y el mundo, pero vienen de un mismo ámbito. La conciencia en continua actividad hacia los objetos. El entrecruzamiento de los tiempos que se dan en un instante, es el tiempo futuro el que determina el pasado. En ese entrecruzamiento está el instante y ahí puedo irme al futuro. Puedo imaginar hacia delante y puedo recordar lo que pasó. Ese estar actuando de lo que todavía no es, son los proyectos. Eso que está por completarse, los actos de conciencia que todavía no son, es el futuro.

La conciencia además tiene capacidad de estructurar, los datos del mundo caen en su campo y hace el trabajo de estructurarlos. No se hace al mundo porque sí, se lo hace para que haya una conciencia que lo organice.


Vuelta:

12º La estructura total.

11º En ésta aparecen los ámbitos de lo que es y lo que no es.

10º Lo que no es aparece como un vacío o complemento de lo que es.

9º Lo que es aparece como el movimiento-forma, conciencia-mundo.

8º El mundo se ve percibido continuamente por la conciencia. Se relacionan.

7º Tal relación se hace posible por la permanencia del encadenamiento.

6º La relación acto-objeto es una cadena continua e indisoluble.

5º La tendencia de la conciencia hacia objetos es constante actividad.

4º La conciencia tiene tres tiempos: pasado, presente y futuro. Esto gracias a la memoria. De otro modo sería un presente plano sin recuerdo ni futuro.

3º La conciencia es en sí una estructura, pero además tiene capacidad de estructurar, capacidad de organizar los datos que le llegan.

2º Los datos son previamente llevados a los sentidos y entregados a la conciencia como percepción.

1º Fuera de la conciencia, de su estructura, de su memoria y de la percepción-sensación está la exterioridad, plagada de objetos y fenómenos, interesantes de ser atendidos.



Trabajos de aproximación

Se puede hacer ejercicios de aproximación a los pasos sin confundirlos con los pasos mismos. Para el 1º, atención por distintos sentidos a un objeto externo. Para el 2º, evidencia de la actividad de cada sentido y del conjunto de estos en percepción (se observan más los sentidos que los objetos). Para el 3º, división entre conciencia estructurando y percepción (eliminado el objeto externo), por ejemplo con un sonido, comprobando cómo lo organiza la conciencia. Para el 4º, ejercicios en la memoria. Buceo de objetos, afloramientos de recuerdos en general (primer libro leído, primer recuerdo familiar, etc).Tenemos aquí en cuenta que la memoria puede ser reciente, mediata o antigua. Para el 5º, se atiende a un objeto que alguien sustrae rápidamente del campo perceptual. Se comprueba como el observador queda "tendido" (en tensión hacia el objeto). Objetos concretos o abstractos, el hecho es ver la tendencia a buscarlo en el futuro, pasado o presente. Para el 6º, vaciar la conciencia, despejarla de objetos perceptibles y representables. Esto evidencia la imposibilidad de lograrlo y por ello la cadena permanente de actos-objetos y seguidillas de actos. Se experimentan los pasos 6º y 7º. Para el 8º, se ven ejemplos de cadenas en el mundo y en la conciencia y se estudia así la relación conciencia - mundo. Se puede observar en una habitación cómo se encadenan los distintos objetos entre sí: pared con pared, puerta y cerrojo, etc. Es decir, la cadena consecutiva de objetos. Mientras se observa esto, se mantiene la copresencia de los actos y objetos, la seguidilla de actos. Para el 9º, se trata de experimentar ambas actividades (la externa y la interna) no tanto como simultaneidad, sino como un todo (se trata de experimentar el movimiento-forma, la estructura conciencia-mundo). Para el 10º, se hace el "vacío dinámico", no sólo realizando el vacío de objetos, sino también de actos. Por cierto, se desatiende a lo que se ve, oye, etc. Es decir, se desatiende a la percepción. En este esfuerzo se experimenta "eso-que no-es-la-nada", ese complemento del movimiento-forma. Para el 11º, se retoma lo hecho en el 9º y el 10º. Así aparece la concienciamundo(con esos apoyos internos y externos) como sobrenadando ese vacío (en el 11º, se puede efectuar un ejercicio más simple: se puede ver el acto dirigido a un objeto externo mientras se evita todo otro acto de objeto ajeno a los presentes. Para el 12º, el trabajo consiste en registrar lo anterior como una totalidad que se puede expandir o reducir progresivamente. En el esfuerzo por expandir esa estructura total (en donde está el movimiento-forma y su complemento) se experimenta la ampliación o concentración de la conciencia.


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lo permanente en uno y en todo - Conferencias Meditación Trascendental (extracto) - Silo


... Se observa que, aunque los fenómenos internos sean diversos, todos están encadenados en estructura. Volviendo al nivel de simple percepción (volviendo allá a los primeros pasos), vemos que también ella, la percepción, es estructurada por la conciencia.

Observando que conciencias distintas obtienen indubitablemente por estos pasos, la conclusión de la estructuralidad de la conciencia (no obstante los diversos fenómenos particulares), podemos inferir que las diferencias intersubjetivas pueden resolverse por vía estructural.

Las diferencias de los fenómenos particulares en cada conciencia, no llevan necesariamente al solipsismo. Esto quiere decir que, aunque advirtamos la diversidad de las conciencias (de la de cada uno), si cada una de estas conciencias observa los mismos pasos que hemos venido siguiendo nosotros, van a llegar, indubitablemente, a la percepción del mismo fenómeno de estructura permanente de la conciencia.

Las diferencias que nos separan: diferencias en la percepción, en la educación, en los fenómenos, pueden romperse y las barreras del solipsismo, las barreras infranqueables que habría en principio entre conciencia y conciencia, se derrumban.

El hecho de llegar a una misma reducción nos habla de la posibilidad de la intersubjetividad. No estoy hablando de telepatía por cierto... (risas). Estoy hablando de la comunicación que se establece a nivel de conciencia profunda, una vez que todas estas conciencias logran la comprensión estructural de esa suerte de mundo eidético: de la idea de la conciencia como estructura que no obstante la variación en los fenómenos particulares, es permanente en cuanto estructura. Así las cosas, esta permanencia estructural se registra no sólo en todas las conciencias, sino en todas las cosas existentes para la conciencia: se trate del mundo interno o del mundo externo.

Este problema es grave. No sólo fue grave para Leibniz y para otros (el problema de las mónadas sin puertas ni ventanas, de las conciencias que no se podían comunicar unas con otras), sino para el mismo Husserl que ya en sus Meditaciones Cartesianas queda encerrado en el solipsismo.

El problema está en ver cómo es posible no sólo la mentación interna de uno, sino la mentación entre las conciencias. O sea: ¿cómo es posible la intersubjetividad y, en general, cómo es posible la conexión con el mundo? Porque si usted percibe de un modo, yo percibo de otro y tenemos de la realidad distintas imágenes y distintas visiones, no hay comunicación esencial. El problema de la intersubjetividad no se resuelve a ese nivel, se resuelve a nivel estructural. De hecho, hasta el mismo lenguaje es un conjunto de signos que permite el pasaje de ideas de uno a otro y es inteligible gracias a las estructuras significativas que contiene y no por los signos aislados, o por los signos considerados como expresión simplemente.

La identidad es lo permanente, hablando de estructuras, y la diversidad es lo variable. En la diversidad no puede haber intersubjetividad en sentido pleno. La relación ahora de la conciencia con el mundo es, inicialmente (desde mis percepciones fenoménicas), variable. La relación de la conciencia con el mundo fenoménico es contingente, pero en última reducción, también los fenómenos aparecen encadenados a estructuras para mi conciencia. De esta manera, "conciencia" y "mundo" (al hablar de "mundo" no me imagino el planeta), están encadenados y son estructura, como si en definitiva la "conciencia" fuera el acto del "mundo" y el "mundo" el objeto de la "conciencia".

Así, pues, la intersubjetividad y la relación con el mundo, pueden ser comprendidas a nivel de esencias, por así decir, o ideas esenciales. Casi en sentido platónico.

La estructura esencial "conciencia-mundo" es permanente, aunque mi conciencia fáctica se modifique y aunque el mundo fáctico, el mundo de los hechos, también se vaya modificando y transformando en cada instante. La relación estructural "conciencia-mundo" es la invariable. En tal sentido, se comprende el significado de la frase: "Ver lo permanente en uno y todo". La idea de permanencia no se opone, sin embargo, al movimiento. Se trata de estructuras dinámicas que no obstante su movilidad conservan su estructuralidad. La permanencia es, en este caso, sólo estructural.

Bajando de nivel y muy rápidamente, digamos que conciencia y mundo se identifican estructuralmente y que no es legítimo establecer dicotomías, sino entender que se trata de una misma estructura. Que mi conciencia no es simplemente el reflejo de la realidad objetiva por una parte y que tampoco (como los idealistas) creo al mundo desde mi conciencia, sino que, haciendo un traslado de la idea de intencionalidad, "conciencia-mundo" son estructura y tienen sentido a nivel de estructura.

Nos damos cuenta que la estructura "conciencia-mundo" es la que nos da la idea de la realidad y no las dicotomías a que nos tienen acostumbrados.
(...)

Pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad y lo individual? Es decir: que todas las conciencias, individuales no son más que parte de la gran estructura de la conciencia del planeta, y por consiguiente, las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente. Porque estas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que podríamos llamar conciencia del mundo".

(...)
Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual. Una cosa es mi conciencia individual fáctica de los hechos, la conciencia que ahora tengo y tienen ustedes mientras dialogamos, mientras monologamos... (risas)... y otra cosa es, que con un trabajo de reducción yo pueda llegar a la idea de la "conciencia". Esta idea de la "conciencia" no es ningún halo raro que anda por ahí flotando. Veamos: ¿lograr la idea de "casa" es anular las casas individuales? ¿No será más bien que, de las casas que yo veo saco la estructura conceptual de "casa"? ¿Entienden la diferencia entre el simple objeto y el concepto del objeto?

Cuando yo hablo de la estructura de la conciencia en general, válida para mi conciencia y la conciencia de todo el género humano y cuando llego en otro paso a la misma conclusión de Brentano de que toda conciencia es intencionalidad, yo no estoy anulando nada. Simplemente estoy haciendo reducciones conceptuales.

Así es que a la pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual?", respondo: no. Captar la esencia de "casa", no es anular las casas. Es simplemente un trabajo lógico (como en la pizarra escolar). No pasa nada con que uno ponga en la pizarra para estudiar Lógica: "Juan ama a María". Ni Juan ni María lo sienten... no son más que abstracciones.

Se sigue explicando: "...es decir, que todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura de la conciencia del planeta". Nosotros no hemos dicho que sean partes de la estructura del planeta. Hemos dicho del mundo, pero "mundo" para nosotros no es planeta, no. La idea de "mundo" se refiere a la externidad, a las cosas, por así decir. En lugar de decir: "las cosas en general", decimos el "mundo", señalando algo más que las cosas en general. Decimos, las cosas en general estructuradas. Eso es mundo. Esto es conceptual, no es físico. Me parece que el que pregunta, objetiva las cosas en sentido material. En este caso no es legítimo, no está en el plano de nuestro discurrir.

"... todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura del planeta...". No, no decimos eso. Decimos que todas las conciencias individuales tienen estructura y que sabemos cuál es la estructura de las conciencias individuales, porque todas ellas para ser conciencia, tienen que tener una estructura determinada, con sus características determinadas; que corresponden a toda posible conciencia. Pero no es que veamos tampoco a lo Plotino una especie de Idea emanantista, una gran conciencia y que de esta conciencia vienen bajando las conciencias particulares.

Muchos de los que preguntan se van muy alto: nada de planeta; nada de anulación de conciencias individuales; nada de que las conciencias son partes de una gran estructura mental, no. Las conciencias individuales tienen estructuras y estas estructuras responden a las características esenciales de acuerdo a aquello que es conciencia. Para ser conciencias tienen que manifestarse dentro de ciertos parámetros y eso es todo.

Continúa: "...las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente, porque esas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que, podríamos llamar conciencia, del mundo".
Acá la frase "conciencia del mundo" está tomada de nuevo en un sentido muy distinto al que nosotros le damos.

No es legítimo extraer consecuencias inmediatas con este trabajo de la meditación trascendental. Ya les dije que era muy poco práctico este trabajo, no tiene consecuencias inmediatas como para saber si el mundo está desequilibrado, si hay guerras porque algo pasa con la conciencia cósmica, etc. No, nuestro trabajo es muy poco práctico.

Es para especialistas que se preocupan por andar estudiando cómo es la estructura de la conciencia en general, cómo es la estructura del mundo en general y cómo conciencia y mundo son una misma estructura. Pero no se han de preocupar por las consecuencias que inmediatamente esto pueda tener.*

extracto 2ª y 3ª Conferencia Meditación Trascendental - Silo



Nota:
Los enlaces tipo wikipedia y similares son aproximaciónes implica limitaciones de profundidad y amplitud,(Internet en su versión gratuita).

Aquí no agotamos ningún tema, al contrario lo invitamos a la búsqueda y a la profundización.



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Bases conceptuales de la visión del Nuevo Humanismo Universalista



La visión del Nuevo Humanismo

El Nuevo Humanismo es una visión totalizadora sobre el Ser Humano y el Mundo.

Esta visión se nos presenta como una intuición integral de todo lo existente y es por tanto una experiencia.

Pero la experiencia es, substancialmente, permanente movimiento y cambio y, por esta característica, no es operativa en sí, no permite operar en el mundo de modo directo.

Si contáramos sólo con la experiencia, no podríamos tener un sistema ordenado del mundo ni de nosotros mismos y no podríamos operar en él con coherencia.

Por otra parte una visión, para poder ser transmitida, debe poder ordenarse a través del pensamiento, debe poder ser traducida en un lenguaje comprensible por otros y debe poder orientar las acciones en el mundo interno o externo.

Finalmente para que este proceso sea valido, es decir, se corresponda de un modo correcto, el pensamiento y su expresión deben ser coherentes. Esto significa que el pensar debe reflejar esta visión, el lenguaje debe reflejar lo pensado y las operaciones deben orientarse eficazmente al mundo al que están dirigidas.

Entonces todas las afirmaciones que constituyen el cuerpo doctrinario del Nuevo Humanismos serán expresiones coherentes con esta visión, llevadas al campo de la Ontología, la Gnoseología, la Ética, la Estética, la Ciencia y la vida humana, y nos permitirán orientar nuestra acción.

La relación entre la experiencia y el pensamiento es posible gracias a la doble capacidad que observamos en la conciencia humana. Por un lado, la de captar de modo directo los fenómenos del mundo externo e interno (intuición) y por otro, la capacidad de desplegar, a través del pensamiento, esa experiencia, llevándola en el intento de entenderla y expresarla.

Entonces el punto de partida de nuestros estudios es la experiencia humana y no ideas abstractas acerca de las cosas.

Si esto es así, si este es nuestro punto de partida, no podremos comenzar con otra cosa que no sea aquello de lo cual tenemos experiencia inmediata, de aquello que podemos experimentar. Y de esto podremos hablar porque de ello tenemos registros.

Registro es la información que tengo de las variaciones del medio tanto interno como externo, es el fenómeno de conciencia por el cual doy cuenta de cualquier fenómeno.

Y así como tengo registro de una pared o de un recuerdo, también tengo registros del pensar y si puedo hablar del pensar es porque de él tengo registros. En realidad gracias a que de él tengo registros es que puedo pensar.


La Estructura Dinámica del Pensar

Desde la visión del Nuevo Humanismo, un método que se proponga como las “reglas del correcto pensar”, como pretende la Lógica, no puede estar fundamentado en otra cosa que no sea la observación de la estructura y dinámica del pensar mismo.

Dicho en otras palabras, la lógica clásica que fundamenta las leyes y los métodos del que hacer científico, con todas sus derivaciones, se basa en una idea del “ser” y esto nos parece una base muy poco consistente.

Tampoco es muy consistente justificar las teorías y los métodos por su utilidad. Ya hemos mencionado cómo el ser humano avanzó, en su adaptación a las condiciones que le imponía su medio natural, a partir de la utilidad que le proporcionó la observación y la puesta a prueba de hipótesis, teorías y leyes, pero de allí derivar la verdad de los Principios en que éstas pretenden fundamentarse es, cuanto menos apresurado.

¿Cómo es entonces la estructura y la dinámica del pensar en que debería basarse una lógica que pretendiera ser fundamentación de las leyes y métodos que empleamos?

Para responder esta pregunta, vamos a tratar de describir de modo un tanto general la estructura del pensar, entendiendo que una comprensión más profunda del tema, implicaría una dedicación y un tiempo que exceden las pretensiones que tenemos en este escrtio.

Cuando decimos que vamos a describir, queremos hacer hincapié en que no partiremos de “ideas” sobre el pensar, sino que trataremos de ubicarnos dentro del pensar mismo y desde esa ubicación particular apreciar los fenómenos que se nos presentan.

Comencemos entonces diciendo que cuando atendemos a los mecanismos básicos del pensar, a la estructura del pensar, lo primero que observamos es que pensar, es siempre, pensar en algo.

No hay pensar sin objeto y no hay objeto sin acto de pensarlo.

Esto define la estructura esencial del pensar: la estructura acto – objeto. Pero ésta no es una estructura estática sino que tiene una dinámica dada en principio por la referencia del acto hacia el objeto. Todo acto está estructuralmente ligado a un objeto y en dirección a un objeto. Esta tendencia de todo acto a ligarse estructuralmente a un objeto la llamamos intencionalidad.

El pensar, por tanto, tiene estructura y dirección.

Pero la referencia de la conciencia a un objeto, este acto que busca su objeto, no se da en el vacío sino que se da encuadrado por un interés.

Por un lado este interés aparece como propio del acto de conciencia. Me interesan ciertas cosas y no otras.

Los objetos, por su parte no tienen interés, no tienen intención, aunque sí condicionan el interés que para mí tienen. Me interesan por ciertas características que son propias del objeto. Me interesan por “algo” que es del objeto y no sólo de mi conciencia.

Además, cuando la conciencia se dirige a los fenómenos, éstos por su naturaleza, imponen un límite a ese interés.

Lo que observamos entonces es un ida y vuelta de la conciencia al mundo y del mundo a la conciencia. Y es en esa permanente retroalimentación entre el acto y el objeto, entre la conciencia y el mundo en que se da la estructura dinámica que permite, entre otras, la adaptación creciente al medio.

Haciendo una nueva digresión, notemos que esta visión nos pone en una situación diferente a la que postulan los realistas, empiristas y materialistas que parten de aceptar la “realidad” intrínseca del “mundo”, e imaginan la conciencia como mero reflejo de aquél. Pero también, nuestra visión, se diferencia del planteo idealista y racionalista que en sentido opuesto afirma la supremacía de la conciencia negando toda importancia al mundo.

Ahora bien, este interés que observamos tampoco está quieto, sino que es móvil. Y no podría ser de otra manera dada la realidad dinámica que se observa tanto en el medio como en la conciencia.

¿Pero, como es que el pensamiento es dinámico? Esto es, como primera medida, gracias a la capacidad de la conciencia para abstraer del transcurrir un momento del pensar y al fijarlo determinar el pensamiento.

Por ejemplo, observemos qué pasa cuando queremos atender a un sonido dentro de un fondo de ruido. Veremos que nuestro cuerpo tiende a quedarse quieto, como a paralizarse para que nada interfiera en la atención que ahora le presto a ese sonido. Eso que manifiesta muestro cuerpo, nos denota el trabajo del pensamiento intentando fijar un objeto para apreciarlo mejor.

Es debido a esta capacidad de fijar un interés en un momento que se puede desplegar el pensamiento.

Cuando se fija el interés se determina el pensamiento por lo menos en dos sentidos. Por un lado fijando el objeto al cual se refiere y por otro fijando un ámbito dentro del cual se emplazan las operaciones.

De no existir esta capacidad no podría existir el pensar coherente, porque permanentemente estaríamos saltando de un fenómeno a otro sin posibilidad detenerlo y no podríamos, por tanto, realizar elaboraciones de las experiencias ni accionar de modo efectivo en el mundo. Viviríamos en permanente dispersión.

¿Y cómo funciona este interés? Funciona por diferenciación. Al fijar un interés, necesa riamente descarto todo lo que no se relaciona con él y así cuantas más diferencias establezco, más diferencio el interés y el objeto al que dicho interés se refiere.

A su vez, la dinámica del pensar, este establecer diferencias, me lleva a observar otros objetos que he diferenciado y a establecer relaciones entre estos diferentes objetos.

Ahora bien, si sólo pudiera diferenciar no podría construir nada, porque todo se agotaría en un proceso de infinitas diferenciaciones. Entonces a esta capacidad básica de diferenciar se asocia necesariamente otra, la de relacionar estas diferencias.

A esta relación entre diferencias la llamaremos complementación. Complementación entre diferencias.

Aquí también se establecen diferencias, no sólo entre los términos que comparo, sino, además, diferencias con otras relaciones posibles. Y gracias a esta capacidad de diferenciar relaciones es que no todo está relacionado desordenadamente por contigüidad. Es decir que al comparar, al relacionar, también establezco diferencias.

Cuando Hegel en su dialéctica explica que a la tesis (diferenciación) le continúa la antítesis, está haciendo referencia a un tipo de relación, la de oposición, pero ésta no es la única relación posible que establezco al pensar.

Por último, esta dinámica que observo, me lleva ahora a establecer nuevas relaciones, relaciones entre las relaciones, que serán, por tanto, relaciones entre diferencias de diferencias y que me permitirá componer un todo estructural al que llamaremos síntesis.

Pero esta síntesis se dará ponderando, es decir diferenciando, con aquello que no coincida con el ámbito puesto por el interés. Dicho de otro modo, la síntesis asume las diferencias de las relaciones pero lo hace ponderando las distintas relaciones y componiendo así estructuradamente al fenómeno. Por último destaquemos que tampoco podría estructurar al objeto si no tuviera capacidad de diferenciar distintas ponderaciones posibles.

Recapitulando, decimos que el pensar es estructural y dinámico. Que la estructura acto – objeto reconoce una dirección, que esta dirección tiende a conectar estructuralmente todo acto con un objeto. Que este fenómeno está escuadrado por un interés. Que este interés puede fijarse, gracias a la capacidad de fijar un momento en el pensar, y que esto procede por diferenciación. La diferenciación, en su dinámica, lleva a la relación entre diferencias y ésta, a su vez, a la relación entre relaciones y a la síntesis que permite re-estructurar el fenómeno.

Y esta nueva estructuración que hago del fenómeno me permite comprenderlo mejor, produciendo un adelanto en el conocimiento que tengo del mundo externo e interno. Este sistema de mecanismos, que en la experiencia es de una gran complejidad, es el proceso que sigue la conciencia en la elaboración de lo que llamamos pensamiento.

Pero por cierto que esta estructura acto-objeto no está tampoco quieta. Si esto fuera así no existiría dinámica y nuestra mente sería como una galería de estructuras de pensamientos estáticos. Por el contrario, lo que vemos es el despliegue de una gran dinámica dada justamente por actos que no se han completado en objetos, actos que buscan, actos lanzados que aún no han llegado a destino.

Y esta tendencia, esta dinámica siempre creciente, impulsa al pensar a regiones cada vez más amplias. Y aún si consideramos la estructura conciencia – mundo veremos operar esta mecánica de diferenciaciones, complementaciones y síntesis cada vez más complejas orientando a la conciencia en permanente crecimiento.

El pensamiento es siempre dinámico, y cuando pretendo detener el transcurrir, como si tomara una fotografía, lo que hago es poner una diferencia en la secuencia del transcurrir. Tengo la apariencia de que he detenido el movimiento, pero no detengo la dinámica del pensamiento. Y es la tensión que observo al realizar esto, la que me denota que la conciencia esta activamente intentando detener el movimiento.

Veámoslo de modo práctico. Intentemos atender a un objeto, a una representación, por ejemplo, y tratemos de mantener en presencia ese objeto. Ingenuamente podríamos decir que he detenido el transcurrir en mi conciencia, dado que mi atención está detenida en ese objeto. Pero si observamos cuidadosamente, apreciaremos que lo que hemos hecho es fijar un momento del pensamiento. Mantengo activamente y con cierto esfuerzo mi interés en el objeto, pero no detengo el transcurrir de los actos de conciencia; por el contrario, es la tensión que registro, la que me denota la actividad y la tendencia a la variabilidad del interés.

Cuando observamos la visión del Ser en Parménides, del Concepto en Sócrates, de la Idea en Platón o de la Substancia en Aristóteles, apreciamos ese esfuerzo por detener el transcurrir a través de la abstracción del pensamiento. Pero este trabajo intelectual que es como quitarle el tiempo a las cosas que son y transcurren, no me pone en contacto con ellas, aunque me permita encontrar un cierto orden, en el intento de hacerlas comprensibles.


Los Registros Del Pensar

Esta descripción que acabamos de realizar nos lleva ahora, necesariamente, a preguntarnos por la base de estas afirmaciones.

Cuando hablamos de la estructura del pensar, estamos haciendo una descripción mas propia de la lógica que de la psicología. Estamos describiendo cómo es la estructura dinámica del pensar sin preocuparnos por cómo esto se produce en nuestra conciencia.

Ahora bien ¿cómo es que puedo describirlos?

Puedo hacerlo porque de esta estructura, de este sistema de mecanismos, tengo registros, puedo experimentarlos, son fenómenos en mi conciencia. Y es por esos registros que puedo diferenciar una relación coherente de una que no lo es.

Cuando hay dos proposiciones que no se corresponden, las registro con cierto “desagrado”, con cierta tensión intelectual y cuando hay “encaje” experimento una suerte de distensión que me hace reconocer la coherencia que hay en esa operación.

Y, si avanzo un poco más, podría encontrar que el proceso de pensar me va brindando registros que pueden ser reconocibles si es que agudizo mi observación.

Del mismo modo que un artista reconoce un trazo delicado en una pintura donde otro, que no tiene su ojo entrenado, no distingue más que el aspecto general de la obra, así la observación entrenada nos permite distinguir, por registro, sutiles diferencias entre las relaciones coherentes de las que no lo son.

Es obvio que la intensidad de la experiencia está en relación con la importancia que tal cosa tiene para mí. Frecuentemente estamos pensando y emitiendo juicios sobre las cosas sin que esto nos produzca un registro de suficiente intensidad como para percatarnos de ello.

Siguiendo este desarrollo, podríamos decir que el pensar se va construyendo gracias al registro que tengo de las operaciones que realizo, aunque normalmente no tenga trabajada la capacidad para reconocerlas con nitidez.

El desarrollo de esta sensibilidad, que aprecia la estética de la coherencia, se consigue con el atento ejercicio y permite reconocer diferencias sutiles que anteriormente no eran detectables.

Así, será de gran interés observar cómo en las reflexiones e intercambios nos encontraremos con proposiciones que no “encajan”, que no son coherentes y entonces no intentaremos forzar su relación, sino distender y buscar nuevos caminos guiados por esta búsqueda de coherencia, de encaje.

Como en el ensayo y el error, voy construyendo el pensar al reconocer el error, y es al dejar de cometerlo que me encuentro con el acierto. En este sentido, la síntesis no la produzco, sino que se produce. Se produce porque al establecer múltiples relaciones y descartar las que no corresponden, descubro aquella que al “encajar” genera una síntesis.

Cuando frente a un hecho nuevo y que no comprendo, me dispongo a pensar, se pone en marcha un proceso de diferenciaciones y complementaciones que se irán multiplicando hasta que, a veces y sin entender muy bien cómo sucede, descubro la respuesta que aclara el problema. Este fenómeno que llamamos síntesis es en ocasiones de tal fuerza que moviliza no sólo respuestas intelectuales, sino también movilizaciones emotivas y motrices.

Cuentan que un día, el Rey de Siracusa, hace unos 2200 años, le pidió a Arquímedes que determinara sin dañarla, si una corona de oro, que le había encargado a un orfebre, contenía todo el metal precioso que este decía.

Arquímedes pasó bastante tiempo pensando sin hallar la solución, hasta que un día al disponerse a tomar un baño, observó que al sumergirse en la bañera su cuerpo parecía pesar menos, como si fuera empujado hacia arriba. Simultáneamente, vio que su cuerpo al sumergirse desplazaba un volumen de agua, que relacionó con el peso de su cuerpo. Y en ese momento encontró la solución.

Tal entusiasmo le produjo su descubrimiento, que sin pensarlo salió corriendo desnudo hacia el palacio gritando: ¡Eureka, Eureka! Expresión que podríamos traducir como: ¡Lo encontré, lo encontré!

Posteriormente aplicando lo que hoy se conoce como el Principio de Hidrostática, determinó que la corona en realidad no contenía todo el oro que se esperaba y descubrió el engaño del orfebre.

En este ejemplo podemos imaginar como el genial Arquímedes, lanzado en un proceso de diferencias y relaciones, de todo lo que sabía sobre el comportamiento de los metales y los cuerpos, pasó algún tiempo hasta que de tanto descartar relaciones que no eran satisfactorias se encontró con una que respondía a su pregunta, una respuesta que sintetizaba, una explicación que encajaba perfectamente.

Avanzando un poco más, observamos que este mecanismo que nos lleva a diferenciar, complementar y sintetizar se da con dirección. No se dirige a cualquier lado, sino que su tendencia, su tropismo, está direccionado por el interés que lo puso en marcha.

Y de esta orientación del pensamiento también tengo registro, y es el que me permite ir llevando el proceso en dirección a la respuesta que encaja, a la síntesis, y no quedar perdido en la maraña de mis pensamientos. Y si esto sucede, si no encuentro el rumbo, también lo sabré por los registros que tal situación me provoca.

Volviendo a nuestro desarrollo, lo que queremos destacar es que podemos hablar del pensamiento porque de éste tenemos registros, y que si atendemos a ellos veremos que hay indicadores en el pensar que pueden ser reconocidos y servirnos de guía en la construcción de un pensar coherente.

A modo de digresión consideremos lo interesante de una pedagogía que comprendiendo desde dentro estos procesos, ayude al desarrollo del pensar coherente, entrenando en sus registros y favoreciendo la capacidad de relación coherente de información, antes que la acumulación diferenciadora de datos fragmentados.*

*extracto.TEORÍA Y PRÁCTICA DEL
MÉTODO ESTRUCTURAL DINÁMICO.


Esta visión ha sido desarrollada ampliamente por Mario Rodríguez Cobos (Silo) en diferentes conferencias y libros publicados.



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" Sobre los que señalan el camino" - Silo



...La experiencia básica no es una enseñanza especializada. La experiencia básica se vive y ella se comunica en la acción, y ella despierta renovada en otros corazones. Porque la experiencia básica es forjadora de un nuevo sentido de vida.

¿Estará clarificada la diferencia entre una enseñanza y una referencia vital? ¿Acaso no se comprenda bien el rol de un instructor y el rol de un guía? Apelaremos tal vez a anécdotas para destacar las diferencias, porque ese es el tema de hoy de nuestra conversación...


"Mi pequeño pueblo, es un pueblo campesino ubicado en la base de grandes montañas. Los pobladores del lugar dependen del agua que baja de las altas montañas. Para ellos todo está bien si los inviernos son inviernos y los veranos son veranos. Si un invierno no es suficientemente frío, no hay allí suficiente nieve. Si un verano no es muy cálido, tampoco hay suficiente agua, porque las nieves de las altas cumbres no alcanzan a derretirse y a bajar. Todo está bien, entonces, cuando los inviernos son inviernos y los veranos son veranos, y las noches definidas y los días definidos. Toda su base material está basada en lo que sucede en las montañas. Es un lugar semidesértico, su regadío es totalmente artificial. Todo su regadío se organiza en base a un sólo y grande caudal del cual van tomando pequeños y pequeños hilos de agua hasta ensortijar todo el terreno y convertirlo en un oasis fértil.


La población de ese lugar está obsesionada por la montaña. Siempre al levantarse miran hacia la montaña, su punto de referencia es la montaña, para ellos la montaña está siempre quieta, siempre está allí. A esa montaña, los que están lejos, en otros lugares, la conocen como el techo de occidente, sólo comparable al techo del mundo de los Himalayas. Las grandes montañas producen una singular ambivalencia en la gente, en su gran poder succionan y rechazan.

Tanto miraba la gente para allá, que un buen día fui a ver que había dentro de la montaña, (risas). Estaba yo muy tranquilo en una casa de piedra dentro de la montaña y vi acercarse lentamente a un curioso personaje montado en su mula. El subía despaciosamente, y como hacen los que viven en esas regiones, todo por rodeo, (risas), se vino acercando, dio varias vueltas alrededor, (risas) y luego saludó. Preguntó si había visto acaso algunas huellas de puma; pumas son especies de leones que habitan en América; le dije que no había visto cosa semejante. Siguió dando vueltas y entonces al irse me invitó a su casa, que ya conocía yo por haberla visitado en otras ocasiones.

Este singular personaje es conocido como "el viejo de la montaña", es un guía de altura, es como ellos dicen, un baqueano; baqueano, es no sólo el que guía en las alturas, es el que hace bien una cosa. Uno es baqueano si hace bien una construcción, es baqueano si hace bien cualquier cosa; éste es baqueano porque es un buen guía. Es el mejor de los guías, es el mejor de los baqueanos.

Allí se fue el viejo de la montaña, y al caer la noche empecé a bajar, y a bajar, y a bajar. Llegué a su casa, a su casa de piedra, y me encontré con la más extraordinaria asamblea de topógrafos con que puede encontrarse alguien en semejantes alturas. Adentro de la casa, es decir, en la habitación, es decir, en algo parecido a una habitación, (risas), sentado y haciendo círculos estaban el viejo y otros cuantos siguiendo las instrucciones que éste daba, instrucciones que daba con un palo, mientras rayaba la tierra. Ahí estaba el viejo de la montaña alumbrado con unas farolas de kerosene, sentado en el piso con sus amigos y dibujando extraños geroglíficos en el piso. Dibujaba y comía charqui, el charqui es una especie de trozo de carne de guanaco, el guanaco, es una especie de llama o de alpaca, (risas), la alpaca, se parece al yak, (risas), al yak del Tibet. El guanaco es un animal de mucha utilidad para los guías de la montaña, su carne es muy preciada, con ella hacen charqui, es una carne muy salada y muy dura. Es una carne deshidratada pero que se conserva largo tiempo.

El hecho es que en esta asamblea de topógrafos todos comían su charqui y dibujaban con su palo alguna cosa, algo que no alcanzaba a entenderse bien. De pronto el viejo hacía trazos, uno por allá ponía unas piedras en medio del trazo, un tercero ponía un papel de una revista vieja y el viejo a su vez sacaba todo eso con el palo, (risas), y lo ordenaba nuevamente de acuerdo a su particular parecer.Y en ésto estuvieron horas, comiendo charqui, y poniendo y sacando piedras, (risas).

Es claro, esas líneas eran los senderos de la montaña, esas piedras que unos ponían con cierta seguridad, el viejo las apartaba porque ya no estaban allí. Los papeles que remedaban tal vez zonas de nieve o de hielo, el viejo las corría y así él iba armando el cuadro de situación actual según su conocimiento del lugar. De manera que iban intercambiando su información todos éstos que trabajaban con el espacio, con un espacio dinámico, con un espacio en movimiento, en donde los cajones montañosos, las laderas, los ríos, los desfiladeros, cambiaban continuamente.

Era sin duda un espacio dinámico el que trabajaban ellos, y todos ellos eran guías de altura. Por lo demás no hablaban mucho, entre otras cosas porque seguían comiendo, (risas).

Terminada esta particular asamblea se fueron separando uno por uno y entonces fue cuando le pregunté a este viejo que si no era suficiente con un mapa para saber donde estaba cada cosa. Él me contestó que los escaladores de montaña muy a menudo van con sus mapas, algunos van con libros de mapas, (risas), tienen codificados los lugares, pretenden con esos libros saber exactamente como es la situación de la montaña. Pero el viejo que es un sabio y es un poeta explicó que la montaña nunca está quieta, sino que la montaña vive, y que hoy es de un modo y mañana es de otro, y que alguien no baqueano no puede seguir valiéndose de un mapa. De manera que muy a menudo él se encontraba socorriendo a esos escaladores de montaña, esos que seguían los mapas. El se las arreglaba para llegar hasta el lugar, tomarlos del lugar y traerlos nuevamente a buen recaudo. Numerosas vidas ha salvado el viejo de la montaña, a numerosa gente a conducido y a numerosa gente a rescatado. Tan grande es su fama por el lugar que algunos perdidos en la noche y con el viento blanco de la nieve, a punto de congelarse, han creído ver en la oscuridad la linterna del viejo de la montaña. Y algunos, alucinados como estaban, han seguido la linterna del viejo de la montaña y han llegado a buen recaudo y han podido salvarse; y sin embargo ésto no es posible porque a esa hora el viejo de la montaña seguramente estaba en su cueva comiendo charqui, (risas).

De tal manera aquellos que señalan un camino no lo hacen exactamente con explicación, sino que lo hacen con la experiencia viva.

Hay una gran diferencia entre esa asamblea de topógrafos, hay una gran diferencia entre esa gran asamblea de especialistas que sí intercambiaban su información, y la actividad que cada uno de ellos posteriormente realizaba guiando y conduciendo a la gente a los lugares seguros.

Ustedes son los guías, ustedes son la nieve y el agua que baja de las altas montañas. ¿Qué podría hacer la tierra, la sedienta tierra, sin el agua que baja de las cumbres? Ustedes son el verano y el invierno, son la noche y el día. Son el contraste pero son también el complemento. Son la inteligencia, son la explicación pero son también la experiencia.

Será bueno comprender cómo puede una misma persona integrar la inteligencia, integrar la explicación con la experiencia.


Silo. (Canarias 1978.dia 1)



Enlace Audio MP3 online - Silo "Sobre los que señalan el camino"


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Link descarga texto completo Canarias: Día 1- Silo(28/09/78)




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