Sobre El Acertijo de la Percepción - Silo



Hace 2.500 años, en una clase magistral de Psicología Descriptiva, el Buda desarrolló uno de los problemas más importantes referidos a la percepción, a la conciencia observadora de la percepción, basándose en un método de registros.

Este tipo de Psicología es muy distinta a la Psicología oficial occidental que trabaja más bien con explicaciones acerca de los fenómenos. Ustedes toman un tratado de Psicología y van a ver cómo, dado un fenómeno, en seguida organizan una cantidad de explicaciones sobre el fenómeno, pero en cuanto al fenómeno mismo no dan su correcto registro.

Así pues, las corrientes psicológicas (a medida que se modifican con el paso del tiempo sus concepciones y sus datos, a medida que se amplían o se reducen sus conocimientos), van explicando los fenómenos psíquicos de modo diferente.

Así, si tomamos un tratado de Psicología de hace 100 años vamos a encontrar una cantidad de ingenuidades allí, que hoy no pueden admitirse.

Este tipo de Psicología sin centro propio, depende en gran medida de los aportes de otras ciencias. Una explicación neurofisiológica de los fenómenos de conciencia es interesante y es un avance. Al poco tiempo nos vamos a encontrar con otra más compleja.

De todos modos el conocimiento avanza en cuanto a explicación; pero en cuanto a descripción del fenómeno en sí, tales explicaciones ni suman ni restan.

Sin embargo, una correcta descripción hecha hace 2.500 años, nos permite asistir a la aparición del fenómeno mental, exactamente igual que si hubiera sido dada hoy.

Del mismo modo, una correcta descripción dada hoy, servirá sin duda para mucho tiempo más adelante. Este tipo de Psicología descriptiva, no explicativa (salvo cuando es ineludible la explicación), se basa en registros similares para todos aquellos que siguen la descripción.

Es como si estas descripciones hicieran contemporáneos a todos los hombres, aunque estuvieran muy separados en el tiempo y, por supuesto, los hace también coterráneos aun cuando estén muy separados en las latitudes.

Tal tipo de Psicología es, además, un gesto de acercamiento a todas las culturas (por diferentes que ellas sean), porque no enaltece las diferencias ni pretende imponer el esquema propio de una cultura a todas las otras.

Este tipo de Psicología acerca a los seres humanos, no los diferencia. Es, pues, un buen aporte a la comprensión entre los pueblos.

Yendo a nuestro tema. Al parecer, el Buda estaba reunido con un conjunto de especialistas y a modo de diálogo desarrolló lo que fue conocido posteriormente como “El acertijo de la percepción”.

De pronto, el Buda alzó su mano y preguntó a uno de sus discípulos más notables:

–¿Qué ves, Ananda?

Con su estilo sobrio, el Buda preguntaba y respondía cada vez con precisión. Ananda era mucho más exuberante en sus desarrollos. Por consiguiente, Ananda dijo:

–¡Oh!, ¡Noble Señor! Veo la mano del Iluminado que está delante mío y que se cierra.

–Muy bien, Ananda. ¿Dónde ves la mano, y desde dónde?

–¡Oh!, Maestro, veo la mano de mi noble Señor que se cierra y muestra el puño. La veo, desde luego, fuera de mí y desde mí.

–Muy bien, Ananda. ¿Con qué ves la mano?

–Por supuesto, Maestro, que veo la mano exactamente con mis ojos.

–Dime, Ananda ¿la percepción está en tus ojos?

–Por cierto, Venerable Maestro.

–Y dime, Ananda, ¿qué sucede cuando cierras los párpados?

–Noble Maestro, cuando cierro los párpados desaparece la percepción.

–Eso, Ananda, es imposible. Acaso, Ananda, cuando se oscurece este cuarto y vas viendo cada vez menos, ¿va desapareciendo la percepción?

–En efecto, Maestro.

–Y acaso, Ananda, cuando esta habitación queda a oscuras y, sin embargo, tú estás con los ojos abiertos y no ves nada, ¿ha desaparecido la percepción?

–¡Oh!, Noble Maestro, ¡yo soy tu primo! ¡Recuerda que nos educamos juntos y que tú me querías mucho cuando pequeño, de manera que no me confundas!

–Ananda: si se oscurece el cuarto no veo los objetos pero mis ojos siguen funcionando. Así, si hay luz detrás de mis párpados, veo pasar esa luz, y si hay total oscuridad queda esto a oscuras: de modo que no desaparece la percepción por el hecho de cerrar los párpados. Dime, Ananda, si la percepción está en el ojo, y tú imaginas que ves mi mano, ¿dónde la ves?

–Será, Señor, que veo tu mano imaginándola también desde mi ojo.

–¿Qué quieres decir, Ananda? ¿Que la imaginación está en el ojo? Eso no es posible. Si la imaginación estuviera en el ojo, y tú imaginaras la mano adentro de tu cabeza, tendrías que dar vuelta a tu ojo hacia atrás para ver la mano que está adentro de tu cabeza. Tal cosa no es posible. De manera que tendrás que reconocer que la imaginación no está en el ojo. ¿Dónde está, pues?

–Será –dice Ananda–, que tanto la visión como la imaginación no están en el ojo sino que están detrás del ojo. Y al estar detrás del ojo, cuando imagino puedo ver hacia atrás, y cuando veo, cuando percibo, puedo ver lo que hay adelante del ojo.

–En el segundo caso, Ananda, no verías los objetos sino que verías el ojo...

Y así siguiendo con este tipo de diálogos. Con El Acertijo de la Percepción, se van complicando los registros, se van presentando aparentes soluciones, pero también se van dando cada vez objeciones más fuertes hasta que finalmente Ananda, muy conmovido, le pide al Buda una adecuada explicación de cómo es esta historia de la visión, y de la imaginación, y de la conciencia en general.

Y si bien el Buda es muy estricto en las descripciones, en sus explicaciones comienza a dar enormes rodeos, y así se va cerrando ese capítulo contenido en el Surangama Sutra, uno de los tratados más interesantes de estos estudiosos.

Cuando mostramos la mano, vemos la mano afuera y desde adentro. Es decir que el objeto se nos aparece en un lugar diferente al punto de observación del objeto. Si mi punto de observación estuviera afuera, no podría tener noción de que veo.

Por consiguiente, el punto de observación debe estar adentro y no afuera y el objeto debe estar afuera y no adentro. Pero si, en cambio, imagino la mano adentro de mi cabeza, sucede que tanto la imagen como el punto de observación están adentro.

En el primer caso, en la mano que veo afuera desde adentro, pareciera que el punto de observación coincidiera aproximadamente con el ojo.

En el segundo caso, cuando la mano está adentro, el punto de observación no coincide con el ojo; ya que si represento la mano adentro de mi cabeza, puedo verla desde mi ojo hacia adentro, desde la parte posterior de mi cabeza hacia adentro.

Puedo también ver a mi mano desde arriba, desde abajo, y así desde muchos lugares.

Es decir, que tratándose de una representación y no de una percepción, el punto de observación varía. Por lo tanto, el punto de observación, en lo que a representación hace, no está fijado al ojo.

Si imagino ahora mi mano que está en el centro de mi cabeza saliendo hacia atrás, sigo imaginando mi mano desde dentro de mi cabeza, aunque represente mi mano fuera de ella.

Podría pensarse que el punto de observación en algún momento sale de mi cabeza.

Tal cosa no es posible. Si me imagino a mi mismo, por ejemplo, mirándome desde frente de mí, puedo representarme a esto que me mira, desde aquí, desde donde estoy.

También puedo llegar a imaginar mi aspecto como si estuviera visto desde allí, desde el que me mira. Sin embargo, aun cuando me ubique en la imagen del que está frente a mí, el registro lo tengo desde mí, desde donde estoy.

No puedo decir del mismo modo, que cuando me miro en el espejo, me veo adentro del espejo o me siento dentro del espejo.

Yo estoy aquí mirándome allí, y no estoy allí mirándome aquí.

Podría uno confundirse y creer que por enfrentar la representación de sí mismo, allí está puesto el punto de observación; y ni aun en ese caso, tal cosa es posible.

En determinados casos experimentales (“cámara de silencio”, por ejemplo), al disminuir ciertos registros perceptuales, se pierde la noción del yo. Y al perderse la noción del yo, al no tener referencia del límite táctil se tiene a veces la impresión de que uno está fuera de aquí, e incluso que desde allí se ve a sí mismo.

Pero si uno cuidadosamente toma el registro, va a observar que esa proyección táctil cenestésica, de todas maneras no pone el registro fuera de uno sino que uno no tiene exacta noción del punto de registro porque se han perdido sus límites.

Así pues, veo la mano fuera de mí y desde mí, o bien, veo la mano en mí y dentro de mí en el caso de que la imagine. Aparentemente, se trata del mismo espacio.

Hay un espacio en el que se emplazan los objetos que observo, al cual puedo llamar espacio de percepción.

Pero también hay un espacio donde se emplazan los objetos de representación, que no coincide con el espacio de percepción.

Los objetos que se emplazan en estos dos diferentes espacios, tienen características diferentes.

Si observo la mano veo que está a una determinada distancia de mi ojo. Veo que está más cerca que otros objetos, y más lejos tal vez que otros.

Veo que a la mano, a su forma, le corresponde un color. Y aunque imagine otras cosas en torno a mi mano, la percepción se impone.

Ahora imagino a mi mano. Mi mano puede estar adelante o atrás de un objeto. Inmediatamente puedo cambiar de ubicación. Mi mano puede hacerse muy pequeña o puede cubrir prácticamente el campo de mi representación. La forma de mi mano puede variar y puede cambiar su color.

Así pues, la ubicación del objeto mental en el espacio de representación se modifica dependiendo de mis operaciones mentales, mientras que la ubicación de los objetos en el espacio externo, se modifica también pero no dependiendo de mis operaciones mentales.

Por mucho que piense yo en que esa columna se desplaza, en cuanto a representación tal cosa es posible, pero perceptualmente tiene su permanencia.

Hay, pues, diferencias grandes entre el objeto representado y el objeto percibido. Y hay grandes diferencias también entre el espacio de percepción y el de representación.

Pero ahora sucede que cierro los párpados y represento mi mano. Está bien si represento mi mano dentro de mi cabeza. Pero cuando cierro los párpados y recuerdo mi mano que estaba afuera de mi cabeza, ¿dónde represento mi mano ahora que la recuerdo? ¿La represento dentro de mi cabeza? No, la represento afuera de mi cabeza.

Y, ¿cómo al recordar los objetos que veo, cómo al recordarlos, puedo recordarlos ahora allí donde estaban, es decir, emplazados en un espacio externo? Porque recordar un objeto externo que se emplace dentro de mi cabeza es aceptable;

pero esto de recordar un objeto que no está dentro de mi cabeza sino afuera de ella, siendo que mis párpados están cerrados y no los veo, ¿qué tipo de espacio estoy viendo?

O bien los objetos que recuerdo están adentro de mi cabeza, y creo verlos afuera, o bien al cerrar los párpados y recordar los objetos, mi mente va afuera de mi espacio interno y llega al espacio externo. Tal cosa no es posible.

Distingo bien entre objetos internos y externos. Distingo bien entre el espacio de percepción y el espacio de representación;

pero se me confunde el registro cuando represento los objetos en el lugar donde están, es decir: afuera de mi representación interna.

¿Cómo distingo entre un objeto que está representado en el interior de mi cabeza, de un objeto que está representado o recordado fuera de mi cabeza? Lo distingo porque tengo noción del límite de mi cabeza. ¿Y qué es lo que pone el límite?

El límite está puesto por la sensación táctil, y es la sensación táctil de mis párpados la que me hace distinguir el objeto que está representado adentro, o afuera.

Si esto es así, el objeto representado afuera no necesariamente está afuera, sino ubicado en la parte más superficial de mi espacio de representación, lo que me da el registro traducido a imagen visual, de que está afuera. Pero la diferencia de límite es táctil y no visual.

Tan poderosa es la representación, que incluso modifica a la percepción.

Si ustedes ven ese telón atrás y lo imaginan muy cerca de sus ojos, van a ver que al mirar nuevamente el telón real, necesitan un tiempo para que se acomode la visión.

Es decir: ustedes imaginan que el telón está muy cerca de sus ojos, y al imaginarlo su ojo se acomoda al telón imaginado y no al real.

A la inversa, si ustedes imaginan que ven a través del telón un edificio que pudiera existir atrás, y luego miran el telón nuevamente, de nuevo el ojo se acomoda; y se acomoda porque antes se desacomodó; y se desacomodó porque el ojo puso la distancia de acuerdo con la imagen y no con la percepción. La imagen, la representación, acomoda inclusive a la percepción.

Si esto es así, los datos de la percepción pueden modificarse seriamente de acuerdo con la representación que esté actuando. Podría, por ejemplo, suceder que nuestro sistema de representación acomodara al mundo en general de un modo no tan exacto a como nosotros creemos que es.

Sobre todo considerando esto de que a la vez los fenómenos que se emplazan en el espacio de representación no coinciden con los fenómenos del espacio de percepción.

Y sabiendo que los fenómenos de representación modifican la percepción, la percepción puede estar alterada de acuerdo con el sistema de representación.

Y al decir alterada no hablo de casos particulares de alteración, sino de la percepción en general.

Esto es de enormes consecuencias porque si mi representación corresponde a un determinado sistema de creencias seguramente estaré modificando mi visión y mi perspectiva sobre el mundo externo de la percepción.

Puedo orientar mi cuerpo hacia los objetos gracias a la percepción.

Pero también puedo orientar mi cuerpo hacia los objetos gracias a la representación.

Si el objeto en lugar de estar representado afuera, estuviera representado adentro de mi cabeza, no podría orientar mi actividad hacia el objeto.

Cuando estoy en vigilia y con los ojos abiertos, mi punto de observación coincide con el ojo; y no solo con el ojo sino con todos los sentidos externos.

Pero cuando mi nivel de conciencia baja, mi punto de observación se va hacia adentro.

Esto es así porque a medida que disminuye el nivel de conciencia, disminuye la franja de percepción de los sentidos externos y aumenta el registro de los sentidos internos.

Por lo tanto, el punto de mira (que no es sino estructura de datos de memoria y de datos de percepción, al disminuir los datos de percepción externos y aumentar los internos), se desplaza hacia adentro.

Este punto de mira se desplaza hacia adentro en la caída de los niveles de conciencia, cumpliendo con la función de que la imagen del sueño no dispare su carga y mueva al cuerpo hacia el mundo externo.

Si todas las imágenes que surgen en mis sueños movilizaran actividad hacia el mundo, el sueño no serviría para mucho en lo que hace a recomposición de las actividades.

A menos que me encuentre en una situación sonambúlica, o de sueño alterado, en donde hablo, me muevo, me agito, por último me levanto y echo a andar.

Esto es posible porque el punto de mira, en lugar de haberse internalizado, se mantiene avanzando siguiendo las representaciones.

Si por problemas con mis propios contenidos, mi punto de mira es expulsado hacia la periferia, o por estímulos externos mi punto de mira es requerido hacia la periferia (aunque esté en situación de sueño), mis imágenes tienden a estar emplazadas en el punto más externo del espacio de representación y, por tanto, a disparar sus señales hacia el mundo externo.

Cuando el sueño se hace profundo, el punto de observación cae hacia adentro, las imágenes se internalizan y la estructura en general del espacio de representación se modifica.

De este modo, cuando estoy en vigilia, veo las cosas desde mí pero no me veo a mí, mientras que durante el sueño, me suelo ver a mí mismo.

En ocasiones, también en los sueños, muchas personas no se ven a sí mismas, sino que ven de un modo parecido a como perciben el mundo en la vida diaria.

Esto es así porque su punto de mira está desplazado hacia los límites de la representación. Su sueño no es tranquilo.

Pero si el punto de mira cae hacia adentro, me veo a mí mismo cuando me represento en sueños, desde afuera.

Y no es que mi imagen esté fuera de mi cabeza. Es que mi punto de observación se ha corrido hacia adentro y observo en pantalla la película de la representación donde aparezco yo mismo. Pero no voy percibiendo el mundo desde mí como en vigilia, sino que me veo realizando determinadas operaciones.

Esto mismo sucede con la memoria antigua. Si ustedes se recuerdan a ustedes mismos a los 2 años de edad o a los 3, o a los 4, no se recuerdan a ustedes viendo los objetos desde ustedes, sino que se ven a ustedes mismos haciendo cosas o entre determinados objetos.

La memoria antigua en cuanto a imágenes, como la representación en el nivel de sueño profundo, separa en profundidad el punto de mira.

Este punto de mira no es sino el yo. El yo se mueve, el yo se emplaza en una profundidad o en otra del espacio de representación, desde el yo se observa el mundo, desde el yo se observan las propias representaciones.

El yo es variable, el yo adecua las representaciones, y el yo modifica las percepciones según el ejemplo que hemos visto.

Cuando represento imágenes que se emplazan en una profundidad o en otra profundidad, por ejemplo, cuando imagino que bajo escaleras hacia las profundidades, o cuando imagino que subo escaleras, si observo mi ojo veré que mi ojo baja, o mi ojo sube.

Es decir, aunque el ojo esté de más porque no tiene que ver ningún objeto externo, el ojo va siguiendo las representaciones como si las percibiera.

Si yo imagino a mi casa que está allá, mi ojo tiende a ir hacia allá. Y si mi ojo no fuera hacia allá, de todos modos mi representación corresponde a ese lugar del espacio.

Inversamente, si imagino a mi casa en el otro punto. Este ojo que sube y baja siguiendo las imágenes, se va encontrando con distintos objetos.

Porque, según parece, a esa pantalla de representación en donde mira el yo, están conectados todos los sistemas de impulsos del propio cuerpo.

De manera que en una franja del espacio de representación hay impulsos de una parte del cuerpo, en otra franja otros y así siguiendo. Y ustedes saben que estos impulsos se traducen, se deforman, se transforman.

En un ejemplo muy conocido se apunta lo siguiente. Nuestro sujeto comienza a descender en sus imágenes. Lo hace por una especie de tubo y en su bajada se encuentra con, de pronto, una fuerte resistencia. Esa resistencia es una cabeza de gato muy grande, que le impide seguir bajando en el tubo. Para poder pasar acaricia el cuello del gato. Él, en imagen, acaricia el cuello del gato, y el gato de pronto se achica. Simultáneamente, él registra una distensión en su cuello, y entonces pasa por el tubo. Es decir que el gato no es sino, en ese caso, la alegorización de una tensión en el cuello del sujeto mismo. Al producir la distensión, entonces el sistema de señal de esa imagen alegorizada como gato, se modifica, disminuye la resistencia, y nuestro amigo desciende.

En otro caso, un sujeto comienza a descender en su representación. Allá, en las profundidades, se encuentra de repente con un señor que le da una pequeña piedra oscura. Nuestro amigo comienza a subir y llega hasta un plano medio, digamos, más o menos habitual, cotidiano, aunque representado.

Viene otro señor y le da un objeto diferente, pero de forma parecida al objeto que vio allá abajo.

Sigue subiendo hasta las alturas. Va subiendo hacia las montañas, se pierde en las nubes, y allá se encuentra una especie de ángel o algo por estilo, que le da un objeto más radiante, más claro, pero con características similares.

En los 3 casos, nuestro amigo observa el objeto en un punto preciso del espacio de representación. El mismo objeto no aparece en un punto acá, en otro allá, en otro allá, sino que según el plano por el que se desplaza, el objeto aparece en la mitad del plano, un poco corrido hacia la izquierda. Y es claro, nuestro amigo tiene, y luego lo recuerda, una vértebra artificial que da señal, aunque él habitualmente no lo perciba siempre del mismo modo, y siempre traduciéndose esa señal como una imagen.

De manera que los sistemas de alegorización, transforman las señales del intracuerpo y las traducen como imágenes en distintos puntos del espacio de representación.

No es que el ojo al subir y bajar baje a observar lo que sucede en el intracuerpo. No se metió el ojo adentro del esófago sino que llegó hasta la pantalla de representación la señal de tensión, sin que el ojo haya llegado hasta ese punto.

Así pues, si desciendo, voy tomando contacto con traducciones de distinto nivel del intracuerpo. Esto no quiere decir que mi ojo se vaya introduciendo en mis vísceras, y traduciendo lo que veo.

A medida que se desciende en el espacio de representación, éste se va oscureciendo. A medida que se asciende en el espacio de representación, éste se va aclarando, según conocen ustedes repetidamente.

Esta oscuridad en el descenso y claridad hacia arriba, tiene que ver en realidad con dos fenómenos: uno, el alejamiento de los centros ópticos; otro, con el habitual sistema de ideación y el habitual sistema de percepción en donde tenemos asociada la luz del sol en el cielo, etc., la falta de luz en las oscuridades.

Esto, sin duda se modifica en lugares en que la nieve está casi de continuo abajo y el cielo es oscuro, como describen los habitantes de zonas muy heladas y brumosas.

Por otra parte, hay objetos en las alturas que son oscuros, aun cuando el espacio de representación esté más iluminado y hay objetos que son claros en las profundidades del espacio de representación.

Sin embargo, hay puntos límites tanto en el ascenso como en el descenso en el espacio de representación. Pero esto, es motivo de otras descripciones.


Hemos visto 14 asuntos:

el 1º trató acerca de la ubicación del punto de mira con respecto al objeto que estaba afuera;
el 2º, el punto de mira si el objeto estaba adentro;
el 3º, si el punto de mira se colocaba atrás;
el 4º, trató sobre el falso punto de mira que parecía trasladarse, si uno se representaba a sí mismo desde adelante;
el 5º mostró qué pasaba con los objetos ubicados en el espacio de representación en su parte más externa;
el 6º, las diferencias entre el espacio de representación de lo de afuera y de lo de adentro, destacadas por esa barrera táctil que ponían los ojos;
el 7º punto trató acerca de la modificación de la percepción por la representación;
en el 8º punto vimos lo que sucedía cuando se emplazaba un objeto en el interior y se trataba de operar con el cuerpo;
en el 9º punto vimos la modificación del espacio de representación cuando actuábamos a nivel vigílico;
el 10º punto trató sobre la modificación del espacio de representación cuando actuábamos a nivel de sueño;
en el punto 11º vimos qué sucedía con los objetos correspondientes al espacio interno;
en el punto 12º, hablamos del espacio de representación y vimos que este espacio estaba relacionado con distintos puntos del intracuerpo y surgía ese espacio de representación como una suerte de pantalla;
en el punto 13º vimos que ascendiendo en las imágenes en el espacio de representación, éste tendía a iluminarse;
en el punto 14º vimos, finalmente, que descendiendo con las imágenes en el espacio de representación, éste tendía a oscurecerse, aunque admitía varias excepciones.

De aquí en más, puede extraerse un sinnúmero de consecuencias.

Silo
Las Palmas de Gran Canaria, España. 1 de octubre de 1978
Charla ante un grupo de estudios.


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Cuento: "El Sentido"


“Se supone con un grado muy alto de certeza, que en todas las épocas y culturas, los seres humanos han observado al llegar a la madurez, que el tiempo había transformado su cuerpo, que algunos seres queridos habían muerto y que eso inevitablemente les iba a ocurrir a ellos también.

Ante esto, pueden haber pensado, como una consecuencia lógica inexorable, que no tenía sentido seguir preguntándose cosas y respondiéndose, queriendo lograr afectos o posiciones como si fueran para siempre.

Lo único coherente con esa verdad con la que contaban de allí para adelante, era parar de ilusionarse con un futuro ilimitado. A partir de ese momento, ninguna cosa tenía sentido, de todas las que se les pudieran ocurrir.

Entonces, elegían quedarse quietos. Quietos por dentro. No querían correr más detrás de nada. Era aceptar el fracaso con dignidad, sin negarlo más.

Algunos dijeron simplemente, así son las cosas, pero de la boca para afuera.
Alguno, de acuerdo con lo que pensaba, intentó quedarse quieto internamente, no tratar de engañar más a su fantasma, porque eso fatiga demasiado y es inútil.

Es posible que algunos seres humano de todas las épocas, en ese quedarse quietos, alguna vez se sentaron solos bajo un árbol o en el piso de una cueva que servía de refugio, en la prehistoria por ejemplo, cerraron los ojos y escucharon el Silencio por primera vez.

Y se enamoraron del Vacío.

Y sintieron algo en su corazón que los llenaba de congoja y a la vez los colmaba de alegría.

La congoja tenia justificación, porque todas las ilusiones se estaban rompiendo en pedazos. Todo lo que creían de si mismos y del mundo se estaba quebrando dolorosamente y comprendían que se quedaban solos, sin salida porque su futuro inevitable era desaparecer para siempre.

¿Sin embargo, porqué sentían hombres y mujeres esa alegría tan grande, esa felicidad nueva tan inmensa?

Nada sabemos nosotros sobre eso.

Pero cada uno de ellos estaba solo con esa quietud y no tenía a quien preguntarle estas cosas, aunque hubiera alguien a su lado.

Porque ya las preguntas y las respuestas habían sido descartadas de su mente, junto con todo lo demás imaginable, porque todo se había convertido en provisorio, hasta el saber.
Se había acabado la mentira.

Probablemente muchos hombres en cualquier parte de la tierra y en cualquier época, primero se extrañaron por esa alegría sin razón.

Y simplemente porque les gustó, volvieron a sentarse bajo ese árbol o en el fondo de la cueva.
Cuando estaban en otras actividades, seguramente se sentían atraídos por esos lugares, como si oyeran que estos, alegremente, con una seducción amorosa que les hablaba a sus entrañas, los invitaran a volver.

Así poco a poco fueron descubriendo la quietud en el interior de su corazón y de su mente.

Por curiosidad, por explorar esa parte del mundo que no habían mirado antes, fueron tanteando con la atención distintos lugares internos.

Por casualidad y porque abandonaron la búsqueda de la felicidad para siempre, encontraron la enorme felicidad en el presente, la que les daba el recogerse en el fondo del corazón y quedarse quietos, inmóviles, cuidadosamente silenciosos, descansando en la alegría.

Pueden haber ocurrido millones de historias parecidas, a las que siguieron también millones de caminos distintos en todas las épocas, pero no es extraño pensar, que el desarrollo interno del espíritu, sea una parte “normal” de la evolución del hombre, un hombre que considera a la muerte como algo realmente posible para él y decide no mentirse, no ilusionarse más con falsas esperanzas.

Un ser humano en el que el resultado de su reflexión es más fuerte que su miedo.

Como ustedes habrán observado, continuó el visitante en tono de conferencia y con una seguridad fuera de lo común, es este sin ninguna duda, un ejercicio imaginativo, que intenta apresar en una imagen, la universalidad existencial que une a los seres humanos y que da origen inevitablemente, a aquella Experiencia Interior que lo conecta con un espacio y un tiempo, donde se vive en verdadera plenitud.

Vale decir que, partiendo de un proceso simple, por el que va a pasar cualquier ser humano en cualquier época, podemos suponer con cierto rigor de verdad, que si alguien llega a admitir profundamente la presencia del tiempo en su vida y en el mundo ( y decide no engañarse más con respecto a la permanencia de las cosas ) , necesariamente hace stop, detiene su imaginación movida por el miedo y esta, entonces, no intenta más perseguir las cosas como antes.

Ese hombre sin ilusiones se propone ser feliz en el descanso que produce el maravilloso estado interno que ha descubierto.

Ya no le importa nada verdaderamente.
Ni del mundo externo ni del interno.

No puede perder nada, porque nada es de él para siempre.
Ahora sabe con certeza, que él mismo no es para siempre y por lo tanto, todo es provisorio.

¿Que queda sino descansar en la quietud?

¿Que queda sino escuchar ese llamado inexplicable? ”

Al llegar a ese punto, sin apuro, el visitante que estaba de paso, se sentó cómodamente y dijo con voz amable y en tono risueño:

“Cuentan que un anciano, que estaba en silencio en su casa, en una vieja silla de respaldo alto, que aceptaba la impermanencia de las cosas (y era cierto porque ya no intentaba retenerlas para sí), fue invadido por una luz muy clara, muy hermosa .

Nadie supo en el pueblo por qué hubo un fuerte resplandor, pero cuando el anciano les contó lo que le había sucedido, todos sintieron que era eso lo que más querían.

Era eso con seguridad lo que querían que les pasara, aunque en verdad, no podían decir por qué, porque no tenía ninguna relación con las cosas de la vida.

Si alguien les hubiera preguntado antes de este suceso, qué era lo que más querían , ni se les hubiera ocurrido mencionar esa luminosidad, ni esa quietud.

Y quizás por esa luz, o porque todos estabas compartiendo una misma experiencia nueva, o por ambas cosas a la vez, a partir de ese momento, los pobladores de aquel lugar comenzaron a ser más felices .

Vivían con una alegría que no podían llamar humana, en el sentido corriente que tiene la palabra.

Eran personas que amaban el momento en que podían estar muy quietos en esa gloria sin nombre.

Se pasaban datos respecto a lugares silenciosos. Se invitaban para sentir la luz juntos, en las casas más alejadas del centro del poblado.

Las cosas empezaron a ser de uso común y era muy difícil escuchar a alguien hablar de “lo mío” y de lo que había hecho.

Era un pueblo donde la gente, poco a poco, se fue quedando callada.

Se solía ver a menudo, alguien parado en medio de la calle o sentado en la plaza, por un rato.

Se quedaban con los ojos cerrados, con una expresión calma en la cara, respirando de un modo que no parecía que respiraban.

No había apuro por llegar a alguna parte, pero sin embargo la gente estaba muy despierta, atendía a sus necesidades, era cuidadosa de lo que necesitaban los demás y sin embargo se mantenía independiente.

Para darles una idea de cómo era la vida en ese pueblo, les cuento por ejemplo, que una tarde vimos tres personas en una esquina, mirando muy callados una hoja.

Era la hoja de un árbol, que un niño mostraba en la palma de la mano .

Se miraban entre ellos muy calmos y sonreían, muy silenciosos, muy serenos. Así pasaron un buen rato, entre el recogimiento y el asombro.

Uno de ellos, tocó delicadamente la hoja con la punta de los dedos y comenzaron a correrle muchas lágrimas por las mejillas.

Y sin embargo, sonreía. Sonreía con una alegría, que según contó más tarde, era de agradecimiento.

Ese día en el pueblo, el aire había estado muy fresco y transparente desde la mañana.

Continuará...

Gracias
Juan.


Link al audio Cuento - El Sentido


Link al video La sospecha del Sentido




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La No-Forma, el aprendiz y el maestro




"... como hago para no tener forma?

-preguntó el aprendiz de la No-Forma al maestro.

-Antes de practicar las técnicas para perder la forma, debes respirar fuego,

debes hacer que el viento penetre tu cuerpo para que tu vida pasada se consuma y de ella no queden ni las cenizas,

debes aprender a ser fluido como el agua y por ultimo vivir en unidad con uno y con todo.


-Debes saber que un verdadero guerrero nunca va a la guerra, sino que segundo a segundo se enfrenta con su propia violencia, sabiendo que su tiempo sobre la tierra será limitado,

vive según la Doctrina para elevar al máximo sus logros, sintiendo la muerte siempre cercana, pero sin temerle.


Para que puedas perder la forma, asì sea por un instante,

es necesario que enfrentes a cuatro adversarios:

El primero es el miedo que puede hacerte huir de la No-Forma, siempre hacia el pasado.

El segundo: es la claridad que puede hacerte creer que ya has perdido la forma.

El tercero: es el poder que te hace creer que puedes hacer lo que quieras, sin considerar a otros.

Y el cuarto: es la duda que puede debilitar tu capacidad de resolución negándote el camino para realizar el ascenso.

Siempre debes elegir el camino de la evolución aquel que te proporcione paz, fuerza y alegría,

y a la vez, que te haga perder la forma entre las rocas...

En este camino sufrirás las ansiedades que atormentan a los hombres dormidos,

pero, si tus sentimientos tus pensamientos y tus acciones se enfocan y ningún objeto te atrapa.

Asì , de esa manera, viajarás de una maravilla a otra, viajaras por todos los mundos,

sin cuerpo, sin nombre, sin pasado, sin que nadie espere algo de ti,

asì ninguna persona te podrá aprisionar con sus pensamientos,

si dejas tu pasado de rocas y vegetales, nunca más te perseguirán tus sentimientos y pensamientos, forjados en la contradicción ,

ningún extraño con rostro conocido se te presentará danzando en medio del fuego del sobresalto,

ningún enviado de tu pasado remoto hará acto de presencia sin ser llamado.

Nadie podrá predecir tus movimientos,

vivirás la vida verdaderamente despierto y no darás más importancia a la verdad que a la falsedad,entendiendo su ilusión,

actuarás con la verdad de la experiencia, creerás en lo que haces e iluminaras la Tierra; construyendo tu futuro,

actuarás humildemente según Los Principios de Luz de Vida, actuarás sin torpeza ni calculo erróneo,

por que ya no tendrás Forma ni posición que defender, en eso radica tu verdadera libertad..."





*Adapt. M. Gonzalez (Ka)

Gracias
R.Gonzalez




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Sobre los condicionamientos de la Memoria



La memoria no está trabajando aisladamente, como no están trabajando los sentidos, ni ninguno de los otros componentes del psiquismo. La memoria está trabajando también en estructura. La memoria,tiene por función grabar y retener datos provenientes de los sentidos, datos provenientes de la conciencia; y también la memoria tiene por función suministrar datos a la conciencia cuando la conciencia tiene necesidad de esos datos. El trabajo de la memoria da referencia a la conciencia para su ubicación temporal entre los fenómenos. Sin este aparato de memoria, la conciencia se encontraría con serios problemas para ubicar a los fenómenos en el tiempo. No sabría si este fenómeno se produjo antes o después y no podría articular al mundo en una sucesión temporal.

Es gracias a que existen distintas franjas de memoria y es gracias a que existen también umbrales de memoria que la conciencia puede ubicarse en el tiempo. Seguramente también es gracias a memoria que la conciencia puede ubicarse en el espacio, ya que de ninguna manera el espacio mental está desvinculado de los tiempos de conciencia, tiempos que son suministrados por fenómenos que provienen de memoria. Así es que esas dos categorías de tiempo espacio funcionan en conciencia gracias al suministro de datos que da memoria.

Lo registrable es que en memoria se reciben, se procesan y se ordenan datos provenientes de los sentidos y de la conciencia, en forma de grabaciones estructuradas. La memoria va recibiendo datos de los sentidos, va recibiendo datos de las operaciones de la conciencia, pero además va ordenando estos datos y los va estructurando; va haciendo un trabajo muy complejo de compilación y de ordenamiento de los datos. Cuando baja el nivel de conciencia, la memoria se pone a ordenar todos los datos que en otro nivel de conciencia fueron archivados. En un nivel la memoria está trabajando, registrando, archivando, todos los datos cotidianos, los datos del día que van llegando. Y en otro nivel de trabajola memoria empieza a catalogar y a ordenar esos datos que se recibieron en vigilia.

En el sueño, que es otro nivel de conciencia, nos vamos a encontrar con que la memoria está procesando datos. Y el ordenamiento que se hace en memoria de los datos que se han recibido, no es el mismo ordenamiento que se hace cuando los datos se van recibiendo.Así, en este momento estoy recibiendo información por los sentidos y esta información que recibo va archivándose en memoria. Pero resulta que cuando baja mi nivel de conciencia y voy al sueño me encuentro también con esos datos del mundo cotidiano, del mundo de la vigilia.

La memoria es un “aparato” que cumple con distintas funciones según el nivel de trabajo en que se encuentre la estructura de conciencia.

Los datos son grabados por memoria, de distintas maneras:

1)Un fuerte estímulo graba en memoria con fuerza.

2)También se graba con fuerza por entrada simultánea a través de distintos sentidos.

3)Se graba también cuando un mismo dato sobre un fenómeno es presentado de distintas maneras. Si presento el objeto, lo grabo de un modo, si lo presento de otra manera lo grabo de otro modo. Mi conciencia lo está estructurando, lo está articulando; pero aparte de eso he tenido una impresión A y una impresión B. Se lo graba porque hay una repetición y además porque se están grabando los datos que está estructurando conciencia sobre el objeto en cuestión.

4)También se graba por repetición propiamente dicha.

5)Los datos son mejor grabados en contexto que individualmente.

6)También son grabados mejor cuando sobresalen o resaltan por falta de contexto. Eso que resalta, eso que no puede ser, predispone a una mayor atención y por consiguiente se graba también con mayor fuerza.

7)La calidad de la grabación aumenta cuando los estímulos son distinguibles y esto se produce en ausencia de fondo de ruido por nitidez de las señales.

Cuando hay saturación por reiteración se produce bloqueo. Los publicistas han exagerado un poco la ley de repetición. Por repetición se incorpora un dato pero también por repetición se produce fatiga de sentidos. Además, vale para memoria lo que vale para los sentidos en general.

Es decir, aquella ley del estímulo decreciente a medida que el estímulo permanece. Si mantenemos un continuo goteo de agua, esta repetición del goteo de agua no logra que se grabe el goteo de agua. Lo que se logra es que se cierre el umbral de grabación, así como se cierra el umbral de percepción también y entonces el dato deja de influir. Cuando una campaña publicitaria se hace excesivamente reiterativa e insiste desconsideradamente, apoyándose en esa ley de la grabación por repetición, produce saturación en memoria y el dato ya no entra, produce irritación sensorial y saturación en memoria. En algunos animalitos se trabaja con esto de la reiteración del estímulo y en lugar de grabarse fuertemente el estímulo y corresponder una respuesta adecuada a ese estímulo, resulta que el animalito se nos duerme.

Cuando hay ausencia de estímulos externos, el primer estímulo que aparece es grabado fuertemente. También cuando la memoria no está entregando información a la conciencia, hay mayor disponibilidad para grabar. Y la memoria suelta información, compensatoriamente, cuando no están llegando datos a la conciencia. Imaginemos un caso. Un señor se encierra en una cueva adonde no llegan estímulos del mundo externo. No llega luz, no llega sonido, no hay ráfagas de viento que impresionen su sensibilidad táctil... hay una sensación de temperatura más o menos constante. Los datos externos se reducen. Entonces memoria comienza a soltar sus datos almacenados.

Este es un curioso funcionamiento de la memoria. Se encierra una persona en una cárcel, o se mete una persona en una cueva y entonces, como no hay sentidos externos trabajando y como no hay datos externos, de todos modos memoria va suministrando datos al coordinador. Si eliminamos los datos sensoriales externos, inmediatamente memoria comienza a compensar suministrando información. Memoria lo hace así porque de todos modos conciencia necesita de todo esos datos para ubicarse en el tiempo, en el espacio, y cuando conciencia no tiene referencias de datos que la estimulen, pierde su estructuralidad. Y el yo, aquel que había surgido por suma de estímulos y suma de trabajos de aparatos, se encuentra con que ahora no tiene estímulos y no tiene datos que provengan de los aparatos. El yo pierde su estructuralidad y experimenta la sensación de que se desintegra, de que pierde cohesión interna. Entonces apela a referencias de datos, aunque estos provengan solamente de memoria y esto mantiene la precaria unidad del yo.

El recuerdo, o más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionalmente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia.

Haciendo un símil, para que todos estos mecanismos resulten más o menos simétricos con esto que sucedía con los sentidos y la conciencia:

acá llegan los estímulos de memoria a conciencia y decimos “rememoración”;

cuando conciencia iba hacia los estímulos hablábamos de “apercepción”;

y cuando conciencia va hacia los datos de memoria es decir, va ubicando el dato que le interesa, entonces hablamos de “evocación”. Se evoca cuando la atención se dirige a una determinada franja de recuerdos almacenados.

Sabemos que llegan a conciencia datos de los sentidos externos y también de los sentidos internos. Va llegando esta información simultánea a la conciencia. Quiere decir que cuando evoco, cuando voy a memoria a buscar el dato externo, muy frecuentemente este dato que traigo de memoria, viene mezclado con los otros datos con que fue acompañada la percepción. En otras palabras, que si estoy ahora recibiendo información externa y eso va a memoria, también estoy recibiendo información interna que va a memoria.

Cuando yo evoque aquello que sucedió, no se me va a presentar en conciencia solamente el dato externo sino también el dato interno que acompañó aquel momento.

Consideren lo que pasa cuando recuerdo:

Observo el objeto, cierro los párpados, recuerdo el objeto. Según mi educación visual sea buena, regular o mala, la reproducción de aquella impresión será más o menos fiel. ¿Recuerdo solamente el objeto o hay unas cuantas otras cosas que recuerdo? Fíjense bien. No estamos hablando de las cadenas de ideas, de las asociaciones que suscita el recuerdo de ese objeto, que también las hay, recuerdo el objeto y también surgen otras cuantas cosas. Vamos al recuerdo del objeto mismo. Observo el objeto, cierro los párpados; se reproduce desde memoria el objeto: aparece una imagen del objeto. Pero esta imagen que aparece del objeto, además de tener otros componentes visuales ya que estoy trabajando con el ojo, tiene componentes para mí, en mi registro interno, de tonos musculares y un cierto sabor, un cierto clima que nada tiene que ver con la percepción. De manera que estoy recordando de ese objeto no sólo la grabación que el objeto me propone, sino la grabación de mi estado en el momento en que se produjo. Desde luego que esto tiene grandes consecuencias. Porque si esto fuera simplemente un archivador de datos sensoriales la cosa estaría fácil; pero resulta que la información que voy recibiendo del mundo externo va siendo asociada al estado en que se encontraba esa estructura en el momento de la grabación.

Y decimos más. Decimos que puede haber evocación y los datos que están almacenados en memoria pueden llegar a conciencia, gracias a que los datos de los fenómenos son grabados acompañando a los datos de la estructura. Porque la evocación, si se fijan bien, va a trabajar no buscando imágenes, va a trabajar buscando estados. Y se identifican las imágenes que corresponden a una situación u otra, no por la imagen en sí, sino por el estado que le corresponde.

Observen qué hacen cuando recuerdan: ahora quieren recordar la casa de ustedes. ¿Cómo hacen para recordar tal casa? Fíjense qué hacen. ¿No experimentan una suerte de sensación interna? Y esa sensación, antes de que surja la imagen de la casa de ustedes, esa sensación interna, ¿es una sensación de imágenes? No, es una sensación cenestésica. Esa sensación cenestésica está buscando entre distintos estados internos, el clima general que corresponde a las grabaciones de imágenes visuales de la casa de ustedes.

Link al video sobre la memoria


No se evoca pues por imágenes, sino por los estados que acompañaron a la percepción sensorial de aquel momento.

Pongamos un ejemplo que siempre utilizamos: salgo de un lugar y me doy cuenta en un momento que he olvidado algo. ¿Qué registran ustedes, una imagen, o registran una curiosa sensación? Una imagen no, por cierto, porque si no sabrían qué se han olvidado. Tienen el registro de una curiosa sensación de algo que han olvidado. ¿Y qué hacen inmediatamente? Empiezan a buscar imágenes, aparece una y dicen: “ésta no”; aparece otra y dicen: “ésta no”. Van trabajando por descarte de imágenes. ¿Qué los guía en esta búsqueda?, ¿los guía la imagen? No los guía la imagen, los guía el estado que hace surgir a las distintas imágenes y cuando la imagen incorrecta surge, ustedes dicen “no, esto no me olvidé porque lo llevo puesto”. Y así van ustedes guiándose por los estados internos hasta que, finalmente, se produce el encuentro del objeto y ustedes experimentan la sensación de encuentro. Y dicen: “¡eso es lo que olvidé!”.

En todo ese trabajo ustedes han estado buscando entre estados y esos estados han ido haciendo saltar las imágenes y ustedes han ido produciendo ese reconocimiento. Es muy distinto el estado del acto en busca de un objeto al estado del acto del encuentro del objeto. Son muy distintos los registros que se tienen. Pero en todos los casos estamos hablando de estados, que son acompañados a gran velocidad por las imágenes.

Habíamos dicho que el recuerdo, más precisamente la evocación, surge cuando la memoria entrega a la conciencia datos ya grabados. Esta evocación es producida intencionadamente por la conciencia, lo que la distingue de otro tipo de rememoración que se impone a la conciencia, como cuando ciertos recuerdos invaden a la conciencia, coincidiendo en ocasiones con búsquedas o con contradicciones psicológicas que aparecen sin participación de la propia conciencia. Hay diferencia entre esto de buscar un dato en memoria, a esto otro de que surjan espontáneamente datos de memoria e invadan a la conciencia con mayor o menor fuerza según la carga que tengan. Hay estados de memoria que llegan a la conciencia, sueltan imágenes y estas imágenes se imponen obsesivamente. Esa imagen que llega de memoria o que suelta memoria, que invade a la conciencia y se impone obsesivamente, ¿es por la imagen en sí, es por el recuerdo en sí, o es por el estado que acompaña a esa imagen? Sin duda que es por el estado que acompaña a esa imagen.

Link al video percepción y memoria


Y esa imagen obsesiva que corresponde a una situación que tuve hace mucho tiempo, esta imagen que se me impone tiene fuerte carga “climática”. De manera que viene asociada a un estado, al estado en que se grabó aquel fenómeno.

Sin reconocimiento el psiquismo experimentaría un estar siempre por primera vez ante los fenómenos, a pesar de que estos se repitieran.En toda grabación y también en la memorización de lo grabado, el trabajo de las emociones tiene un papel muy importante. Así es que emociones dolorosas o estados dolorosos que acompañan a una grabación, luego nos dan un registro diferente al de las grabaciones que se efectuaron en estados emotivos de agrado. Así pues, cuando se evoca una determinada grabación sensorial externa, también van a surgir los estados internos que le acompañaron.

En el circuito entre sentidos y coordinador la memoria actúa como una suerte de conectiva, como un puente, compensando en ocasiones la falta de datos sensoriales, ya sea por evocación, ya por recuerdo involuntario. Y en el caso del sueño profundo, en donde no hay entrada de datos externos, están llegando a conciencia datos cenestésicos combinados con datos de memoria.

El coordinador puede dirigirse a la memoria mediante la evocación. A esta evocación le llamamos nosotros “mecanismo de reversibilidad”. Exige una actividad del coordinador en la búsqueda de las fuentes. Existe también una cantidad numerosa de errores de memoria. El error más general de la memoria es el del falso reconocimiento, que surge cuando un dato nuevo es relacionado incorrectamente con uno anterior. Esta situación en que ahora estoy, es sumamente similar a otra situación en que estuve antes, sólo que el objeto que tengo ahora no lo he visto antes. Como existen grabaciones de tipo situacional, yo ahora experimento la sensación de ya haber visto ese objeto, y no es que haya visto ese objeto nunca, sino que reconozco situaciones similares a la que estoy ahora y que ya han sucedido en otro momento. Entonces emplazo a ese nuevo objeto dentro de esa memoria situacional y me aparece como reconocido. A veces sucede lo inverso. Es que un objeto que reconozco suscita una situación que no he vivido jamás pero que me parece haber vivido. Una variante de esto, la variante llamada de “recuerdo equívoco”, es la de suplantar por otro a un dato que no aparece en memoria, como si se llenara el vacío de información.

Lo que sucede normalmente es que el dato no puede ser evocado porque no se tiene registro de tal sensación, porque esa sensación del registro que corresponde a esa franja fue influida por otros tipos de sensaciones, entre otras, las sensaciones dolorosas. Las sensaciones dolorosas que acompañan a las grabaciones de determinados fenómenos son las que tienden a desaparecer en la evocación. Como estas sensaciones dolorosas son rechazadas por toda la estructura, entonces es rechazado todo lo que le acompaña. Es básicamente el mecanismo de dolor en la grabación de un dato, el que a la corta o a la larga va a hacer evanescer el dato, va a hacer desaparecer el dato, por lo menos en su aspecto evocativo. De todas maneras, aquello que fue grabado con dolor, o es olvidado, o es evocado nuevamente en conciencia; pero transformados los contenidos laterales que le acompañaron. Hay grabaciones “a fuego”, dirían algunos, que son grabaciones dolorosas. Pero en estas grabaciones dolorosas, si se las examina bien, se verá que numerosos fenómenos que le acompañan han sido transformados fuertemente. Toda grabación está asociada a otras contiguas. No hay pues recuerdo aislado sino que el coordinador selecciona entre los recuerdos, aquellos que le son necesarios.

Refiriéndose al problema de la grabación de lo doloroso y lo placentero, se pregunta esto: ¿qué pasa cuando un estímulo sensorial es grabado placenteramente pero, por otras circunstancias, esto provoca dolor moral o dolor intelectual? Supongan a una persona que por su formación moral tiene problemas con determinados datos sensoriales de tipo placentero. Ahí hay dolor y placer mezclado. Resulta que esta persona registra placer físico y ese registro de placer físico a la vez le crea problema de valoración moral. ¿Cómo va a evocar entonces ese registro? Lo más probable es que en el futuro no quiera ni acordarse de lo que pasó. Pero también es probable que surja una especie de estado obsesivo con respecto a aquella situación. Y entonces nos vamos a encontrar con esa buena persona que por un lado reprime la evocación de los registros placenteros y por otro lado surgen los registros placenteros y se imponen a su conciencia.



Aquí dejo un documental que sin poseer en su totalidad nuestro punto de vista ni nuestro método de estudio "aproxima" al tema, lo mismo vale para casi todos los videos publicados.

Link documental El mundo no existe sin memoria




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Silo - Acto público Bombay, India 1981



PLAYAS DE CHOWPATTY. BOMBAY, INDIA, 1 DE NOVIEMBRE DE 1981

En un pequeño pueblo campesino al pie de los montes más altos de Occidente, en la lejana Sudamérica, dimos nuestro primer mensaje.

¿Qué dijimos entonces?

Dijimos: sin fe interna, sin fe en uno mismo, hay temor; el temor produce sufrimiento; el sufrimiento produce violencia; la violencia produce destrucción. Por ello, la fe en uno mismo supera la destrucción.

Y también dijimos: hay muchas formas de violencia y destrucción. Hay una violencia física, una violencia económica, una violencia racial, una violencia religiosa, una violencia psicológica y una violencia moral. Y denunciamos las formas de violencia y entonces nos dijeron que debíamos callarnos. Y nos callamos, pero antes explicamos: “Si es falso lo que hemos dicho, pronto desaparecerá. Si es verdadero, no habrá poder en el mundo capaz de detenerlo”.

Pasaron 12 años de silencio y ahora hablaremos nuevamente y nos escuchan miles y miles en los distintos continentes de la Tierra.

Y en el Occidente cínico, ahora nos dicen: “¿Cómo puede ser que alguien te escuche si no prometes dinero, ni prometes la felicidad; ni haces milagros, ni curas; si no eres un maestro, si eres simplemente un hombre como todos?”. “¿Nada hay de extraordinario en ti: no eres un ejemplo a seguirse, no eres un hombre sabio o alguien que ha descubierto una nueva verdad... Y ni siquiera hablas nuestra propia lengua. ¿Cómo es posible que alguien quiera escucharte?”

¡Oh!, ¡hermanos del Asia, ellos no entienden la voz que habla de corazón a corazón!

Ellos han logrado un cierto nivel de desarrollo material. Han logrado un nivel material que también nosotros necesitamos. Pero queremos desarrollo y progreso sin su suicidio, sin su alcoholismo, sin su drogadicción, sin su locura, sin su violencia, su enfermedad y su muerte.

Nosotros somos gentes comunes, pero no somos cínicos y cuando hablamos de corazón a corazón, los hombres buenos en todas las latitudes nos entienden y nos quieren.Y ¿qué decimos hoy desde India, palpitante corazón del mundo? Desde India cuya reserva espiritual ha sido enseñanza y respuesta para un mundo de mente enferma. Decimos: “¡Trata a los demás como quieres que te traten a ti!”. No hay acto humano superior a éste, no hay moral más elevada que ésta. Cuando el ser humano comprende esto y lo lleva a la práctica en cada día y en cada hora de su día, progresa y hace progresar a otros con él.

La Tierra se deshumaniza y se deshumaniza la vida y la gente pierde fe en sí misma y en la vida. Por ello, humanizar la Tierra es humanizar los valores de la vida. ¿Qué cosa hay más importante que superar el dolor y el sufrimiento en los demás y en uno mismo? Hacer progresar la ciencia y el conocimiento es un valor si va en la dirección de la vida. La generación y distribución justa de los medios de subsistencia; la medicina; la educación; la formación de intelectuales con sensibilidad social, son tareas que deben emprenderse con el entusiasmo y la fe que merecen toda obra que lucha por superar el dolor en los demás.

Bueno es todo lo que mejora la vida. Malo es todo lo que se opone a la vida. Bueno es lo que une al pueblo. Malo aquello que lo desune. Bueno es lo que afirma: “Todavía hay futuro”. Malo es decir: “No hay futuro ni sentido en la vida”. Bueno es dar a los pueblos fe en ellos mismos. Malo es el fanatismo que se opone a la vida.

Humanizar la Tierra es humanizar también a quienes tienen influencia y decisión sobre otros para que escuchen la voz de los que necesitan superar la enfermedad y la pobreza. Nuestra Comunidad se inspira en las grandes enseñanzas que predican la tolerancia entre los hombres. Y esa tolerancia va más lejos, porque pone como el valor más alto de todo acto humano a este principio: “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”. Únicamente si se pone en práctica este principio opuesto a la insensibilidad, el egoísmo y el cinismo, se podrá comenzar a humanizar la Tierra.

Nuestra Comunidad es una fuerza moral tolerante y no violenta, que predica como valor más alto: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Éste es el impulso moral que se debe canalizar en las nuevas generaciones y que debe practicar quien verdaderamente desee comenzar a humanizar nuestra Tierra. Muchas personas quieren perfeccionarse, muchos quieren superar su confusión interior y su enfermedad espiritual y creen que pueden hacerlo cerrando los ojos al mundo en que viven, y yo digo que crecerán espiritualmente sólo en el caso de que comiencen por ayudar a otros a superar el dolor y el sufrimiento. Por ello proponemos actuar en el mundo: no abandonar el partido, ni la organización a la que se pertenece, todo lo contrario. Si uno cree que su organización puede contribuir a superar el dolor y el sufrimiento uno debe militar entusiastamente allí, y si allí hay defectos, uno debe empujar para corregirlos y convertirlos en instrumentos al servicio de la humanización. Porque si no se renueva la fe en uno mismo, en el sentido en que uno puede contribuir al progreso, y si no se renueva la fe en las posibilidades de cambio de los otros (aun cuando existan defectos), quedaremos paralizados ante el futuro y entonces sí, triunfará la deshumanización de la Tierra.

Formar comunidades de familia, de compañeros de trabajo, de amigos, de vecinos; formarlas en las ciudades y los campos como fuerza moral que dé fe en sí mismos a los individuos y los conjuntos humanos, será crecer espiritualmente mirando el rostro de tu hermano para que también crezca. Y si crees en Dios, considera su infinita bondad y su designio para que el ser humano se ponga un día en pie y honre a la Tierra humanizándola.

Debes empezar una vida nueva y debes tener fe en que puedes hacerlo. Para que esto sea posible, acompáñame en un acto libre, valiente y profundo que sea, además, un compromiso de reconciliación. Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: “Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí”, y explícales entonces, este mensaje de reconciliación. Quisiera repetir estas frases: “Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: ‘Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí’ y explícales entonces, este mensaje de reconciliación.”

Para todos, ¡paz, fuerza y alegría!

Link al video Silo Bombay (India) noviembre de 1981



Link presentación de fotos Silo India 1981



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