Crónica del Futuro…



En su momento se crearon algunos Parques…

Eran los centros visibles y manifiestos de la irradiación de un Mensaje que inició el camino en la dirección de una nueva Humanidad… De la que hoy hacemos parte.

Se construyeron Parques en los cinco continentes del planeta, ya para ese entonces muy interconectado, facilitando ésto mucho la difusión del nuevo Mensaje.

Los constructores de los Parques y difusores del Mensaje eran seres humanos que creían con fé en la posibilidad de un salto evolutivo en el proceso de la humanidad, en la construcción de una Nación Humana Universal, donde nada hubiera por encima del Ser Humano, ni seres humanos por encima o por debajo de otros.

Es bueno recordar que en aquellos tiempos la Humanidad sufría una crisis intensa y creciente… Existían altísimos índices de violencia, junto a un poder tecnológico que poco a poco, o de un solo golpe, podían producir la extinción.

Ésto nos puede sonar extraño en estos tiempos, pues no lo hemos vivenciado… Sin embargo, forma parte de nuestro desarrollo como seres humanos. Y ese desarrollo podría haber sido interrumpido y no estaríamos hoy recordándolo.

Y los Parques surgieron bien en el medio de esos tiempos, como un desafío a la irracionalidad creciente.

Los Parques atraían personas que podían vincularse en una atmósfera diferente, en sintonía, dejando del lado de afuera cualquier resquicio de violencia o desconfianza. De alguna manera, estos Parques funcionaban como muestras de la posibilidad real de una humanidad diferente, con una espiritualidad profunda y sentida: Una espiritualidad íntimamente humana y no dádiva de dioses externos, ni patrimonio de castas sacerdotales.

No se trataba, sin embargo, de refugios donde protegerse de un mundo que caía.

Las personas, después de sus peregrinaciones a los Parques, retornaban a sus lugares habituales llevando la buena nueva de que algo grande y bueno era posible y real.

Y éso fue lo que irradió de los Parques: La comprensión que la violencia y el sufrimiento que asolaban no eran necesarios ni predestinados. Que la modificación de esa situación dependía exclusivamente de los seres humanos: de sus intenciones y deseos más profundos.

Así muchos fueron quebrando su escepticismo y preguntándose: ¿“Y si fuera cierto”?…

Hasta que esta espléndida duda fue cediendo lugar a la certeza que sí podíamos intencionar nuestro destino y construir la Nación Humana Universal en la cual vivimos hoy.

Y hubo un Parque, un Parque histórico, donde todo comenzó:

El Parque de Punta de Vacas.

Este Parque de Punta de Vacas estaba emplazado en un lugar muy especial: en la Cordillera de los Andes, la gran cadena montañosa de Occidente. Estaba en su epicentro; en las proximidades del pico más alto de la cadena: El Aconcagua.

Era un pequeño valle cercado por montañas, un gran volcán y ríos, al lado de la carretera que vinculaba Argentina con Chile, de intenso tráfico de camiones.

Como se acostumbraba a decir en esos tiempos: Un paraje desolado.

En ese mismo lugar, antes de ser Parque, casi 40 años antes, había comenzado la difusión del Mensaje de Silo. Después fue, entonces, el Parque histórico.

Este Parque se construyó partiendo de nada. Después de años para conseguir la posesión legal de las tierras se fueron irguiendo algunas construcciones, comenzando por un monolito de acero inoxidable, que representó “el primer ladrillo”.

Después de algunos años quedó completo, con cuatro tipos de construcciones para diferentes usos en sus 8 hectáreas de extensión.

El dinero necesario para esto no provino de mecenas ni de presiones. Se fue recolectando por medio de aportes voluntarios de los que en ese entonces lo vieron como un faro en el camino de la evolución espiritual; como una muestra de la realidad de la acción solidaria…

Todo lo que sucedió después es algo que ya conocemos…


Link video Sobre los Parques de Estudio y Reflexion


www.imaginatuvuelo.blogspot.com

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