Presentaciones públicas de Silo: represión, intento de ocultamiento, difamación y desinformación




En ocasión de la presentacion "Psicología IV",de Silo, en Parque La Reja el 17 de mayo de 2006, en Buenos Aires, Luis Ammann nos hace una enumeración sobre las circunstancias que rodearon las primeras conferencias y presentaciones públicas de Silo.

La primera exposición pública de Silo, no fue permitida en una sala de conferencias debido al Estado de Sitio que había implantado el régimen militar de aquella época en la Argentina. Años más tarde, en ocasión de otra charla de Silo esta vez en Buenos Aires en 1986, Edgar Pérez, quien lo presentaba, dijo refiriéndose a aquel 4 de mayo de 1969: “Silo expuso en la montaña ante unas pocas personas, hostigadas por hombres armados. De todas maneras, la CBS una cadena televisiva, retransmitió el mensaje a más de 250 canales de T. V. del planeta”.


Link video La primera exposición pública de Silo


Link video "Silo. La Curación del Sufrimiento. Punta de Vacas, 4 de mayo del 1969. "


Esa ha sido una constante en las presentaciones públicas de Silo: represión, o intento de ocultamiento o ambas circunstancias, y la proyección de su mensaje a todo el mundo saltando por encima de las barreras naturales y humanas para llegar a los lugares más recónditos. Esperemos que hoy, en nuestra casa, sólo haya difusión masiva.

Las circunstancias hostiles que se señalaban en aquella presentación, muy resumidamente son:

En 1969, en Jujuy; en Córdoba y en Buenos Aires, hubo gases y detenidos, pero no conferencia.

En 1974, el 15 de agosto con un gobierno democrático en la Argentina, Silo intentó hablar en Córdoba y en Mar del Plata. Hubo 80 y 150 detenidos, respectivamente; el 13 de septiembre de ese año hubo un intento en la casa Suiza de Buenos Aires. Otra vez todo terminó con detenidos -esta vez 500- no hubo conferencia y Silo fue a la cárcel en Villa Devoto. Insistimos: en democracia.

Luego vino la voladura de una casa en Mendoza, ese mismo año; el encarcelamiento por seis meses de 11 compañeros y el asesinato de otros dos en La Plata, el 24 de julio de 1975. El minucioso informe al que hemos aludido acota: “La persecución logró el despido de sus trabajos de cientos de compañeros y el exilio de otros, en suma, su dispersión fuera de este país”. En plena democracia!

Con el nuevo golpe militar, en 1976, se pensó en un ciclo de charlas de Silo en Europa y Asia. Una semana antes de partir se registró un atentado a balazos contra su persona, el 12 de agosto de 1981.

Al regreso, después de hablar en Madrid, Barcelona, Milán, Reykiavik, Copenhague, París, Sri Lanka y Bombay, la Editorial Bruguera, invitó a Silo para que disertara en la VIII Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, el 10 de abril de 1982. Pero sólo se permitió entrar al recinto a unas 20 personas porque, según se explicó, "el piso estaba en malas condiciones".

En síntesis, se dificultó -por decir lo menos- la comunicación de su pensamiento; se saboteó su contacto formal con la gente; se intentó intimidar a “uno y a otros” con la cárcel, con atentados y con el asesinato y, cuando nada de eso resultó, se difamó a este pensador tratando de minimizar su aporte. ¿Por qué? se preguntarán algunos.

La respuesta es compleja, pero es evidente que el oscurantismo que caracteriza al sistema es tan grande como su fragilidad y toda idea que se le oponga es combatida con el mismo afán conque se difunden necedades como que “las ideologías han muerto”, o “la historia ha llegado a su fin”. Con más fuerza aún, se ataca a esas ideas cuando encuentran arraigo en las personas y son capaces de generar, bajo la superficie, un movimiento internacional polifacético, que se empeña en cambiar tanto al individuo como a la sociedad.

Link presentacion de fotos

En la ocasión que nos ha servido para recordar aquella enumeración sobre las circunstancias que rodearon las primeras conferencias de Silo, este hombre pudo finalmente opinar “sobre la religiosidad en el momento actual”. Estábamos otra vez en democracia y el presentador dijo algo que sonó amenazante para algunos, pero fue profético “otro día opinará sobre la política y, en cualquier momento, sobre otros temas”.

Eso fue el 6 de junio de 1986, hace casi 20 años y así ha sido. A pesar de la persecución sistemática Silo ha hablado, ha explicado y ha escrito con una sencillez que revela su generosidad y su amor a la humanidad.

La riqueza de su pensamiento y la diversidad de los temas abordados en conferencias o libros, es la de un ser humano para quien “nada de lo humano le es ajeno”.

También la variedad de estilos con que Silo ha producido en lengua española es sorprendente en su versatilidad. Hay libros -como La Mirada Interna, por ejemplo, que empezó a circular a comienzos de los años 70, donde 2el estilo y el contenido parecen escapar a las forzosas categorías del tiempo y el espacio. Opuestamente, el libro Cartas a mis amigos sobre la crisis social y personal, cartas escritas y publicadas entre 1991 y 1993, anticipa los escenarios que ha vivido el mundo finisecular y los que marcan el comienzo del siglo actual. Este libro está tan imbricado con la realidad que es parte de ella, pero quien escribe tiene la perspectiva de quien mira desde otro lugar. Silo entra y sale de nuestro mundo y de nuestra época con la soltura de un hombre que no parece de este mundo ni de esta época...


El libro “El informe 14. La represión ilegal en La Pampa, 1975-1983” de los periodistas Norberto G. Asquini y Juan Carlos Pumilla; hace referencia a la represión contra activistas siloístas en 1976 durante la última dictadura militar, en los años previos, la persecucion y la represion fue llevada a cabo por un sector del peronismo de ultraderecha, por Lopez Rega y su banda criminal paramiltar.

Presentacion Libro“El informe 14. La represión ilegal en La Pampa, 1975-1983”


Link primer video Los Lugares


Link segundo video Los Lugares



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Silo - Acto Publico. Pabellon de los Deportes Madrid, España 1981 - Videos



Hace tiempo me dijeron: ¿por qué no explicas lo que piensas?, entonces expliqué. Después de eso, otros dijeron: no tienes derecho a explicar lo que piensas, entonces callé. Pasaron doce años y nuevamente me dicen: ¿por qué no explicas lo que piensas? Así que lo haré nuevamente, sabiendo de antemano que otra vez se dirá: no tienes derecho a explicar lo que piensas.

Nada nuevo se dijo entonces; nada nuevo se dirá hoy.

Y bien, ¿qué se dijo entonces? Se dijo: sin fe interna hay temor, el temor produce sufrimiento, el sufrimiento produce violencia, la violencia produce destrucción; por tanto la fe interna evita la destrucción.

Nuestros amigos han hablado hoy sobre el temor, el sufrimiento, la violencia y el nihilismo, como máximo exponente de destrucción. También han hablado sobre la fe en sí mismo, en los demás y en el futuro. Han dicho que es necesario modificar la dirección destructiva que llevan los acontecimientos, cambiando el sentido de los actos humanos. Además, y como cosa fundamental, han dicho cómo hacer todo esto; de manera que nada nuevo agregaré hoy.

Solamente quisiera hacer tres reflexiones. Una en torno al derecho que nos asiste para explicar nuestro punto de vista; otra, sobre cómo hemos llegado a esta situación de crisis total y, por último, aquella que nos permita tomar una resolución inmediata y operar un cambio de dirección en nuestras vidas. Esta resolución debería concluir con un compromiso en todo aquel que esté de acuerdo con lo dicho.

Pues bien, ¿qué derecho nos asiste para explicar nuestro punto de vista y obrar en consecuencia? En primer lugar nos asiste el derecho de diagnosticar el mal actual de acuerdo con nuestros elementos de juicio, aunque no coincidan con los establecidos. En tal sentido decimos que nadie tiene derecho a impedir nuevas interpretaciones basándose en verdades absolutas. Y en cuanto a nuestra acción, ¿por qué habría de resultar ofensiva para otros, siendo que no interferimos en sus actividades? Si en algún lugar del mundo se impide o se deforma lo que decimos y lo que hacemos, nosotros podremos decir que allí hay mala fe, absolutismo y mentira. ¿Por qué no dejar que la verdad corra libremente y que las gentes libremente informadas puedan elegir lo que les resulte razonable?

Y, entonces, ¿por qué hacemos lo que hacemos? Lo responderé en pocas palabras: lo hacemos como supremo acto moral. Nuestra moral se basa en éste principio: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Y si como individuos queremos lo mejor para nosotros, estamos exigidos por este imperativo moral a dar a otros lo mejor. ¿Quiénes son los otros? Los otros son los más próximos, y allí donde lleguen mis posibilidades reales de dar y de modificar, allí está mi próximo; y si mis posibilidades de dar y de modificar llegaran a todo el mundo, el mundo sería mi próximo. Pero sería un despropósito preocuparme declamativamente por el mundo si mis posibilidades reales llegaran sólo hasta mi vecino. Por ello hay una exigencia mínima en nuestro acto moral y es la de esclarecer o actuar cada cual en su ámbito inmediato. Y es contrario a esta moral no hacerlo, asfixiándose en un individualismo sin salida. Esta moral da una dirección precisa a nuestras acciones y además fija claramente a quiénes están dirigidas. Y cuando hablamos de moral nos referimos a un acto libre, a la posibilidad de hacerlo o no hacerlo y decimos que este acto está por encima de toda necesidad y de toda mecanicidad. Este es nuestro acto libre, nuestro acto moral: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Y ninguna teoría, ninguna excusa, está por encima de este acto libre y moral. No es nuestra moral la que está en crisis, son otras morales las que están en crisis, no la nuestra. Nuestra moral no se refiere a cosas, a objetos, a sistemas, nuestra moral se refiere a la dirección de los actos humanos. Y toda crítica y toda transmisión que nosotros hacemos o aportamos va orientada en el sentido de los actos humanos.

Pero hay otro punto que debo tratar ahora y se refiere a la situación de crisis a la que hemos llegado. ¿Cómo sucedió todo esto y quiénes han sido los culpables? No haré de ello un análisis convencional. Aquí no habrá ciencia ni estadística. Lo pondré en imágenes que lleguen al corazón de cada cual.

Sucedió hace mucho tiempo que floreció la vida humana en este planeta. Entonces y con el correr de los milenios, los pueblos fueron creciendo separadamente y hubo un tiempo para nacer, un tiempo para gozar, un tiempo para sufrir y un tiempo para morir. Individuos y pueblos, construyendo, se fueron reemplazando hasta que heredaron por fin la tierra y dominaron las aguas del mar y volaron más veloces que el viento y atravesaron las montañas y con voces de tormenta y luz de sol mostraron su poder. Entonces vieron a lo lejos su planeta azul, amable protector velado por sus nubes. ¿Qué energía movió todo? ¿Qué motor puso el ser humano en la historia, sino la rebelión contra la muerte? Porque ya desde antiguo, la muerte como sombra acompañó su paso. Y también desde antiguo entró en él y quiso ganar su corazón. Aquello que en un principio fue continua lucha movida por las necesidades propias de la vida, luego fue lucha movida por temor y por deseo. Dos caminos se abrieron: el camino del sí y el camino del no. Entonces, todo pensamiento, todo sentimiento y toda acción, fueron turbados por la duda del sí y del no. El sí creó todo aquello que hizo superar el sufrimiento. El no agregó dolor al sufrimiento. Ninguna persona, o relación, u organización quedó libre de su interno sí y de su interno no. Luego los pueblos separados se fueron ligando y por fin las civilizaciones quedaron conectadas; el sí y el no de todas la lenguas invadieron simultáneamente los últimos rincones del planeta.
¿Cómo vencerá el ser humano a su sombra? ¿Acaso huyendo de ella? ¿Acaso enfrentándola en incoherente lucha? Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate ahora contra la frustración y la venganza. Deja, por primera vez en la historia, de buscar culpables. Unos y otros son responsables de lo que hicieron, pero nadie es culpable de lo que sucedió. Ojalá en este juicio universal se pueda declarar: “no hay culpables”, y se establezca como obligación moral para cada ser humano, reconciliarse con su propio pasado. Esto empezará aquí hoy en ti y serás responsable de que esto continúe entre aquellos que te rodean, así hasta llegar al último rincón de la Tierra.

Si la dirección de tu vida no ha cambiado, necesitas hacerlo; pero si ya cambió necesitas fortalecerla. Para que todo esto sea posible, acompáñame en un acto libre, valiente y profundo que sea además un compromiso de reconciliación. Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: “Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí”, y explícales, entonces, este mensaje de reconciliación. Quisiera repetir estas frases: “Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: ‘Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mi’ y explícales, entonces, este mensaje de reconciliación”.

Para todos, ¡paz, fuerza y alegría!

SILO


Link primer video Silo - Acto Publico.España 1981


Link segundo video Silo - Acto Publico.España 1981


Link tercer video Silo - Acto Publico.España 1981


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Entrada Relacionada El SI y el No Video


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Acerca de lo Humano. Silo


Una cosa es la comprensión del fenómeno humano en general y otra muy diferente es el propio registro de la humanidad del otro.

Estudiemos la primera cuestión, es decir: la comprensión del fenómeno humano en general.

Si se dice que lo característico de lo humano es la sociabilidad o el lenguaje, o la transmisión de experiencia, no se define cabalmente lo humano, por cuanto en el mundo animal (aunque desarrollado elementalmente), encontramos todas esas expresiones.
Observamos reconocimientos químicos de organismos de la colmena, el cardumen o la manada, y atracciones o rechazos consecuentes. Existen organizaciones huéspedes, parásitas y simbióticas en las que reconocemos formas elementales de lo que luego veremos peraltado en algunas agrupaciones humanas...
También encontramos una suerte de «moral» animal y resultados sociales punitivos para los transgresores, aun cuando desde afuera de esas conductas, se las pueda interpretar por los instintos de conservación de la especie, o por una imbricación de reflejos condicionados e incondicionados.
El rudimento técnico tampoco es ajeno al mundo animal, ni los sentimientos de afecto, odio, pena y solidaridad entre miembros de un grupo, o entre grupos, o entre especies.

Y bien, ¿qué define a lo humano en cuanto a tal?, lo define la reflexión de lo histórico-social como memoria personal.

Todo animal es siempre el primer animal, pero cada ser humano es su medio histórico y social, y es, además, la reflexión y el aporte a la transformación o inercia de ese medio.

El medio para el animal, es el medio natural. El medio para el ser humano, es el medio histórico y social, es transformación del mismo y, por cierto, es adaptación de lo natural a las necesidades inmediatas y a las de más largo plazo.

Esta respuesta diferida del ser humano frente a los estímulos inmediatos, este sentido y dirección de su obrar respecto de un futuro calculado (o imaginado), nos presenta una característica nueva frente al sistema de ideación, de comportamiento y de vida de los exponentes animales.

La ampliación del horizonte temporal de la conciencia humana permite a ésta retardos frente a los estímulos y ubicación de éstos en un espacio mental complejo, habilitante para el emplazamiento de deliberaciones, comparaciones y resultantes fuera del campo perceptual inmediato.

En otras palabras: en el ser humano no existe «naturaleza» humana, a menos que esta «naturaleza» sea considerada como una capacidad diferente a la animal, de moverse entre tiempos fuera del horizonte de percepción.

Dicho de otro modo: si hay algo «natural» en el ser humano, no es en el sentido mineral, vegetal o animal, sino en el sentido de que lo natural en él es el cambio, la historia, la transformación.

Tal idea de cambio no se aviene convenientemente con la idea de «naturaleza» y por ello preferimos no usar esta última palabra como se ha venido haciendo y con la cual se han justificado numerosas deslealtades hacia el ser humano.

Por ejemplo: porque los nativos de un lugar eran diferentes a los conquistadores de otro lugar, fueron llamados los «naturales» o aborígenes.
Porque las razas presentaron algunas diferencias morfológicas o rudimentarias, fueron asimiladas a diferentes naturalezas dentro de la especie humana y así siguiendo.

De ese modo, existía un orden «natural» y cambiar ese orden era un pecado contra lo establecido de un modo definitivo.
Razas distintas, sexos distintos, posiciones sociales distintas, estaban establecidas dentro de un orden supuestamente natural, que debía conservarse de modo permanente.
Así es que la idea de naturaleza humana sirvió a un orden de producción natural, pero se fracturó en la época de la transformación industrial.
Aún hoy quedan vestigios de la ideología zoológica de la naturaleza humana, en la Psicología, por ejemplo, en la cual todavía se habla de ciertas facultades naturales como la «voluntad» y cosas semejantes.
El derecho natural, el Estado como parte de la naturaleza humana proyectada, etc., no han aportado sino su cuota de inercia histórica y de negación de la transformación.

Si la copresencia de la conciencia humana trabaja gracias a su enorme ampliación temporal, y si la intencionalidad de aquella permite proyectar un sentido, lo característico del ser humano es ser y hacer el sentido del mundo.

Como se dice en Humanizar la Tierra:

«Nombrador de mil nombres, hacedor de sentidos, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres se continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido, iluminas la Tierra. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí: Humanizar la Tierra. ¿Qué es humanizar la Tierra?. Es superar el dolor y el sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes... »

Bien, estamos a una gran distancia de la idea de naturaleza humana.
Estamos en lo opuesto.

Quiero decir, si lo natural había asfixiado lo humano, merced a un orden impuesto con la idea de lo permanente, ahora estamos diciendo lo contrario:

que lo natural debe ser humanizado y que esta humanización del mundo hace del hombre un creador de sentido, de dirección, de transformación.

Si ese sentido es libertador de las condiciones supuestamente «naturales» de dolor y sufrimiento, lo verdaderamente humano es lo que va más allá de lo natural:

es tu proyecto, tu futuro, tu hijo, tu brisa, tu amanecer, tu tempestad, tu ira y tu caricia. Es tu temor y es tu temblor por un futuro, por un nuevo ser humano libre de dolor y sufrimiento.

Estudiemos la segunda cuestión, es decir:

el propio registro de la humanidad en otros.

En tanto registre del otro su presencia «natural», el otro no pasará de ser una presencia objetal, o particularmente animal.

En tanto esté anestesiado para percibir el horizonte temporal del otro, el otro no tendrá sentido más que en cuanto para-mí.

La naturaleza del otro será un para-mí. Pero al construir al otro en un para-mí, me constituyo y me alieno en mi propio para-sí.

Quiero decir:

«Yo soy para-mí» y con esto cierro mi horizonte de transformación.

Quien cosifica se cosifica, y con ello cierra su horizonte.

En tanto no experimente al otro fuera del para-mí, mi actividad vital no humanizará al mundo.

El otro debería ser a mi registro interno, una cálida sensación de futuro abierto que ni siquiera termina en el sin sentido cosificador de la muerte.

Sentir lo humano en el otro, es sentir la vida del otro en un hermoso multicolor arco iris, que más se aleja en la medida en que quiero detener, atrapar, arrebatar su expresión.

Tú te alejas y yo me reconforto si es que contribuí a cortar tus cadenas, a superar tu dolor y sufrimiento.
Y si vienes conmigo es porque te constituyes en un acto libre como ser humano, no simplemente porque has nacido «humano».
Yo siento en ti la libertad y la posibilidad de constituirte en ser humano.
Y mis actos tienen en ti mi blanco de libertad.
Entonces, ni aun tu muerte detiene las acciones que pusiste en marcha, porque eres esencialmente tiempo y libertad.

Amo, pues, del ser humano su humanización creciente.
Y en estos momentos de crisis, de cosificación, en estos momentos de deshumanización, amo su posibilidad de rehabilitación futura.


Silo. TORTUGUITAS. BUENOS AIRES, ARGENTINA, 01/05/83


Link al Video Sentir lo Humano



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La Arcilla del Cosmos - Silo



La arcilla del cosmos *

Cuando la superficie de este mundo comenzó a enfriarse, llegó un precursor y eligió el modelo de proceso que habría de autosostenerse. Nada le resultó de mayor interés que planear una matriz de n posibilidades progresivas divergentes. Entonces, creó las condiciones de la vida. Con el tiempo, los trazos amarillentos de la atmósfera primitiva fueron virando hacia el azul y los escudos protectores comenzaron a funcionar dentro de rangos aceptables.

Más adelante, el visitante observó los comportamientos de las diversas especies. Algunas avanzaron hacia las tierras firmes y tímidamente se fueron acomodando a ellas, otras retrocedieron nuevamente a los mares. Numerosos engendros de distintos medios sucumbieron o siguieron su transformación abierta. Todo azar fue respetado hasta que al fin se irguió una criatura de medianas dimensiones animales capaz de ser absolutamente discente, apta para trasladar información y almacenar memoria fuera de su circuito inmediato.

Este nuevo monstruo había seguido uno de los esquemas evolutivos adecuados al planeta azul: un par de brazos, un par de ojos, un cerebro dividido en dos hemisferios. En él casi todo era elementalmente simétrico como los pensamientos, sentimientos y actos que habían quedado codificados en la base de su sistema químico y nervioso. Aún llevaría algún tiempo la amplificación de su horizonte temporal y la formación de las capas de registro de su espacio interno. En la situación en que se encontraba, escasamente podía diferir respuestas o reconocer diferencias entre la percepción, el sueño y la alucinación. Su atención era errática y, por supuesto, no reflexionaba sobre sus propios actos porque no podía captar la naturaleza íntima de los objetos con los que se relacionaba. Su propia acción era vista con referencia a los objetos táctilmente distanciados, y mientras se siguiera considerando simple reflejo del mundo externo no podría abrir paso a su intención profunda capaz de mutar su propia mente. Atrapando y huyendo había moldeado sus primeros afectos que se expresaban por atracción y rechazo, modificándose muy lentamente esa bipolaridad torpe y simétrica esbozada ya en las protoespecies. Por ahora su conducta era demasiado previsible, pero llegaría el momento en que autotransformándose daría un salto hacia la indeterminación y el azar.

Así, el visitante esperaba un nuevo nacimiento en esa especie en la que había reconocido el temor ante la muerte y el vértigo de la furia destructiva. Había presenciado cómo esos seres vibraban por la alucinación del amor, cómo se angustiaban por la soledad del Universo vacío, cómo imaginaban su futuro, cómo luchaban por descifrar la huella del comienzo en la que fueran arrojados. En algún tiempo, ésta especie hecha con la arcilla del cosmos emprendería el camino para descubrir su origen y lo haría andando por caminos imprevisibles.



Link al video La arcilla del cosmos - Silo



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En que estamos - Silo en Punta de Vacas 30 enero 2010 videos


Charla de Silo realizada el dia 30 enero 2010 en Punta de Vacas subida a nuestro canal de youtube.

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¿Que es un koan? - Aproximación al Budismo Zen



Un kōan (公案; Japonés: kōan, Chino: gōng-àn) es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.

Tienen el propósito de desconcertar el pensamiento discursivo lógico-racional y provocar un shock mental que lleve a un aumento de conciencia (despertar). Los maestros zen, a menudo recitan y comentan koan, y algunas veces se concentran en ellos durante sus sesiones de meditación. Los profesores pueden utilizar los koan como una manera de sondear a los estudiantes acerca de sus progresos iniciáticos y comprobar si ya han tenido experiencias de entendimiento de la doctrina y de despertar (Satori). Las respuestas pueden ser orales pero también pueden ser gestos o acciones.

En la cultura occidental, un tanto ajena a las sutilezas de la filosofía oriental, a veces se encuentra el término koan referido a preguntas que no tienen respuesta o a enunciados sin sentido. Sin embargo para un monje zen, un koan no es algo que no tenga sentido, y los profesores zen aguardan una respuesta adecuada cuando formulan un koan. Hay que aclarar que un koan no es un acertijo, y aunque en la literatura hay respuestas ortodoxas, dependiendo de las circunstancias en que el koan es formulado puede variar la respuesta apropiada. El maestro no está buscando que el discípulo sepa la respuesta correcta, sino evidencias acerca de sus progresos en la filosofía zen y la aplicación en su vida diaria.


Cómo no se resuelve un koan:
En la cultura occidental, el alumno aprende del profesor siguiendo el hilo de su discurso lógico, paso a paso. El maestro zen, por el contrario, exige un salto a su alumno, debe obtener un conocimiento inmediato por sí mismo. Por lo tanto los koan nunca se resuelven siguiendo la lógica del enunciado o tras un análisis racional del problema. De hecho mientras el alumno tenga su pensamiento entretenido y prisionero del discurso racional, probablemente, no podrá encontrar la solución.

Quizás uno de los koans más conocidos es aquel que dice: “¿Cómo suena una palmada ejecutada con una sola mano?”. Veamos un koan que nos intenta acercar al entendimiento de que el universo es inmutable y es nuestra mente la que lo interpreta a su manera:

"Dos monjes estaban discutiendo acerca de una bandera. Uno dijo, “La bandera se está moviendo”. El otro dijo, “El viento se está moviendo”. Sucedió que el sexto patriarca, Zenón, pasaba justamente por ahí. El les dijo, “Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo”.


Es por tanto un método de comunicación muy profundo donde el maestro puede constatar por sus respuestas que el discípulo ha llegado al mismo entendimiento; aunque puede ser también una forma de comunicar sentimientos muy profundos e ideas muy sutiles entre dos personas a las que el lenguaje se les ha quedado corto.

Aqui otro ejemplo:

"Joshu preguntó al mestro Nanse, “¿Cuál es el verdadero Camino?”

Nansen respondió, “El camino de cada día es el verdadero Camino”.

Joshu preguntó, “¿Puedo estudiarlo?”.

Nansen respondió, “Cuanto más lo estudies, más te alejarás del Camino”.

Joshu pregunto, “Si no lo estudio, cómo puedo conocerlo?”.

Nansen respondi´, “El Camino no es de las cosas que se ven, ni de las cosas que no se ven. No es de las cosas conocidas, ni de las cosas desonocidas. No lo busques , ni lo estudies, ni lo nombres. Para alcanzarlo, ábrete con la amplitud del cielo”.






Aproximaciónes al Budismo Zen:

Link video El Budismo Zen - Parte 1/2


Link al video El Budismo Zen - Parte 2/2



Nota:

Aproximación implica limitaciones de profundidad y amplitud, cuyo nivel sería el de un periodismo básico. Carece de la estructuración de nuestro método, por una parte. No defiende una hipótesis, por otra parte. Además, la fuente bibliográfica principal utilizada fue Internet en su versión gratuita, lo mismo vale para los enlaces como wikipedia y similares.

Aquí no agotamos ningún tema, al contrario lo invitamos a la búsqueda y a la profundización.




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